La legislación recién aprobada en Arizona (SB1070) ha suscitado una serie de respuestas encontradas. Por un lado están los llamados a hacer un boicot a Arizona. Los que están (estamos) de están lado recuerdan que Arizona fue el últimos estado en reconocer el día de Martin Luther King Jr. y que no lo hicieron hasta que fueron presionados por varios boicots. Los que estamos en contra de esta ley nos damos cuenta que serán (y ya son) los latinos los que serán los “sospechosos” de no tener documentos, sean o no ciudadanos o residentes legales. Los indocumentados de tez clara nunca serán sospechosos.
Sin embargo, la acción de Arizona ha suscitado un esfuerzo por establecer leyes similares en otros estados como Colorado, Texas y Georgia. Estas personas están frustradas por el hecho de que las autoridades federales no están haciendo su trabajo. Creen que los estados pueden hacer lo que el gobierno federal no ha logrado.
Una de la pocas cosas positivas que han surgido de este proceso es que por fin parece que se tratará la ley de reforma migratoria este verano. Ya la habían descartado para este año electoral, pero la situación parece obligar a lidiar con el asunto. Seguimos orando.
Tenemos que luchar para abrogar la ley SB1070. Y tenemos que trabajar a favor de una reforma migratoria. Pero también necesitamos creer puentes entre las comunidades divididas. Nuestra vocación cristiana nos llama a trabajar a favor de la justicia, pero también a favor de la reconciliación.
¿Podemos encontrar un camino de solución?
Ayer la gobernadora de Arizona firmó la le SB1070 que autoriza a la policía local a parar a cualquier persona que ellos “sospechan” que sea indocumentado. Arizona es un estado por el cual pasan muchos indocumentados de México y Centroamérica. Pero, también es un lugar donde viven muchos canadienses cuyo estado legal no está en orden. Ya podemos anticipar que se pararán a los que parecen mexicanos o centroamericanos, pero no a los que “parezcan” canadienses.
Soy latino nacido en los Estados Unidos y tengo “cara de mexicano” (el nopal pintado en la cara). Desde joven los agentes de migración me han parado muchas veces. También he tenido muchos “encuentros” con los agentes migratorios cuando regreso a los Estados Unidos después de un viaje al exterior. Ya se de personas que están diciendo que mejor no van a conducir un vehículo para que los policías no los paren.
Esta ley también apunta a criminalizar al que “ayuda” al indocumentado. ¿Puedo anticipar problemas si llevo a personas indocumentadas a la iglesia? ¿Qué pasará si se comete un crimen contra una persona indocumentado? ¿A quién arrestará la policía, al criminal anglo o a la víctima indocumentada? Claramente un indocumentado no reportará un crimen, haciéndolos presa más fácil del crimen. Prueba de esto es que muchos grupos policíacos están en contra de la ley.
SB1070 ha sido denunciada por el Presidente Obama y por muchos líderes políticos y religiosos. Es muy probable que la ley sea confrontada en las cortes. Lo más probable es que sea derogada por las cortes. Pero la ley nos demuestra el estado de las actitudes de muchas personas en el país. Urge una ley de reforma migratoria, justa e integral.
Y por si acaso, píntese el cabello color rubio y consiga lentes de contacto azules…..
Recién recibí copia de una carta abierta del teólogo Hans Küng a los Obispos Católicos (Carta abierta a los obispos católicos de todo el mundo) en la cual hace un análisis del estado de la Iglesia Católica bajo el papado de Benedicto XVI (gracias a Edmundo Vásquez). Siendo que tanto Küng como Ratzinger (Benedicto XVI) fueron parte de Vaticano II (cómo teólogos jóvenes) es interesante leer el análisis que hace Küng del papado de Benedicto XVI.
Küng ha vivido en una relación precaria con la curia romana por muchos años. Si embargo, ha sido un teólogo muy reconocido a través de los años. Sin pasar mucho tiempo repitiendo lo que dice la carta, es interesante notar que su inquietud mayor es que no se está aplicando Vaticano II a la vida de la iglesia. Vaticano II llamó a la Iglesia Romana a abrirse y parece que lo que está haciendo ahora es cerrarse y regresar a las prácticas previas a Vaticano II.
Küng llama a los obispos a estar dispuestos a no callar, a buscar reformas, a reconocer que sólo a Dios se debe obedecer de forma ilimitada, a actuar colegiadamente, y a exigir un nuevo concilio, para lidiar con las crisis que está pasando la Iglesia de Roma. ¿Será que Küng está llamando a una nueva reforma, tal como ocurrió en el siglo XVI? ¿Será que la Iglesia Católica está lista a aceptar reforma? Será interesante escuchar la respuesta de Roma a esta carta.
Ayer el Senador Harry Reid anunció que la reforma migratoria no se tratará este año en el senado. La promesa hecha por el presidente Obama se quedó atorada en las realidades políticas. Los demócratas temen perder su mayoría en las elecciones de noviembre y los republicanos están seguros que les es de ventaja que no haya una reforma migratoria bipartidista. Los dos partidos están persuadidos de que el pueblo estará en contra de una reforma mientras la economía siga débil. Y en medio de la política están millones de personas sufriendo en la inseguridad.
Confieso que mi primera reacción fue de frustración. De nuevo, la justicia y la compasión quedan postergados por la política inmediata. Pero también se que necesitamos seguir trabajando por la justicia. No podemos soltar la lucha por causa de anuncios como estos.
Hoy necesitamos seguir orando y clamando delante del Señor. Hoy necesitamos llamar a nuestros gobernantes a la justicia. Hoy los cristianos tenemos que hacer escuchar nuestra voz.
Tanto demócratas como republicanos necesitan escuchar nuestra voz. El clamor de nuestro pueblo no se puede ignorar.
Animo en la tarea.
No juzguéis, para que no seáis juzgados … (Mateo 7:1-5)
Un dicho de mis antepasados afirma que la “culpa nunca cae a tierra”. Siempre podemos encontrar a quien echarle la culpa cuando ocurre algún problema y todos tenemos la habilidad de identificar las debilidades del otro. A la hora de ver los pecados de los otros todos tenemos una vista de 20/20.
En Mateo 7:1-5 Jesús hace de oculista para demostrarnos el problema que confrontamos los humanos al analizar los pecados de los demás. Utiliza el humor y la exageración para ayudarnos a vernos a nosotros mismos. Jesús habla de “paja” y “vigas” en los ojos para confrontarnos con una verdad demasiado incómoda: muchas veces condeno en otros cosas que no quiero reconocer en mi propia vida. Jesús llama esto hipocresía y nos invita a vernos a nosotros mismos primero, antes de querer “ayudar” al otro.
Este problema de vista se repite a todos los niveles de la vida. En este momento estamos en medio de una de las crisis económicas más grandes de la historia moderna y los políticos están buscando maneras de culpar al “otro”. En este país los demócratas culpan a los republicanos y viceversa. A nivel mundial unos culpan a China, otros a los países que producen petróleo y casi todos le echan la culpa a los Estados Unidos, directa o indirectamente.
A nivel social todos estamos lamentando la desintegración social y familiar, pero todos culpamos al otro. Los cristianos le echamos la culpa a Hollywood y otros le echan la culpa a la iglesia. Parece que nadie puede ver su propia parte en la crisis social actual. En las iglesias también repetimos este patrón. Es la otra iglesia, el otro pastor, o el otro líder quien anda mal delante de Dios y nosotros somos los fieles.
Por supuesto que esto también lo hacemos a nivel personal. Todos estamos dispuestos a “orar” por la otra persona, compartiendo (“chismeando”) las necesidades de quien anda mal. Todos estamos propensos a sacarle la “paja” al otro sin darme cuenta que la “viga” en mi ojo está le haciendo mucho daño a muchas personas.
Jesús nos invita a un examen de ojos. Necesito reconocer que muchas veces lo que veo en la otra persona es un reflejo de lo que está en mi propio ser. El pecado que denuncio en alguien más tal vez está profundamente arraigado en mí y no lo puedo ver o no lo quiero reconocer. La siguiente vez que esté listo a denunciar el mal que veo en otra persona, pidámosle al Señor que nos haga un examen de vista para ver si la paja que estoy viendo en el otro es en verdad un reflejo de la viga que estoy cargando yo. Si permitimos que el Espíritu Santo cure nuestra propia vista, entonces podremos ver con más cuidado para poder verdaderamente ayudar a nuestros hermanos y hermanas.
Yo reconozco que necesito pasar por la oficina del oculista hoy mismo.
(Tomado del EL INTER, Marzo 2009)
El otro día me mandó un texto mi hija preguntándome: ¿qué debo marcar en el censo? Obviamente sabe que es hispana, pero ¿qué de la pregunta sobre “raza”? Aunque terminó marcando “white” se quedó con la duda, siendo que sabe que es mestiza.
El censo 2010 hace suscitar, de nuevo, el “problema” de los latinos, que somos un grupo que puede caber en todas las categorías raciales y todavía ser “Hispanic”. Ayer Rich Benjamin escribió un artículo en el cual hace resaltar que en los Estados Unidos los latinos hemos sido cambiados de “raza” según la situación política del momento (Racial Questions Rock the Census).
La realidad es que cuando los Estados Unidos le quitó la tierra a México no supo como categorizar a todos los mexicanos que se quedaron en el suroeste. En la práctica el dinero “blanqueó” la piel. Mexicanos que tenían tierras eran identificados como blancos y los pobres eran “indios” (aunque fueran de la misma familia).
Por supuesto, ese tipo de identificación la practicamos los latinos. En nuestra práctica le damos preferencia a los más “blancos” entre nosotros y si algún joven latino está noviando con alguien “blanco” decimos que está “mejorando la raza”.
Pero dentro de la categoría “Hispanic/Latino” estamos muchas de las “razas” del mundo. También reflejamos la variedad de mezclas entre indígenas, españoles (y portugueses), personas de trasfondo africano o asiático, y otros cuantos pueblos que han llegado a las Américas.
El Censo 2010 es un tremenda oportunidad para confesar nuestra común humanidad como creación divina. También es un momento para confesar nuestros racismos y romper con ellos. Como dice Justo González, tenemos una historia no inocente, llena de las intrigas de la raza humana. Pero también tenemos la oportunidad de confrontar, de nuevo, el hecho de que raza no es algo biológico, sino una construcción social. Tomando la palabras del “teólogo” El Puma “que combine los colores, que la raza es natural”. Que Dios nos de la sabiduría para romper con toda categorización que nos quiera poner por debajo o por encima de ningún otro ser humano.