La semana pasada salió una encuesta que dijo que el 19% de la gente de los Estados Unidos (34% de los republicanos) creen que el Presidente Obama es musulmán. Otra parte de la encuesta demostró que solo 43% de los estadounidenses identificaban al presidente como cristiano. El evangelista Franklin Graham se unió a la controversia al afirmar que Obama “nació” musulmán porque ésta fue la religión de su padre.
En esta discusión es mezclan definiciones de fe, intereses políticos, temor a lo diferente, y algo de racismo. Por un lado está la pregunta de cómo definimos la fe cristiana. Una cosa es definir la fe como un compromiso personal, tal como hacemos los evangélicos. El presidente Obama claramente ha dicho que tiene un compromiso cristiano. Tal vez algunos quieran cuestionar la “veracidad” de su compromiso, tal como también se cuestionaría la “veracidad” del compromiso de muchos en los Estados Unidos que se llaman cristianos. Si vamos a utilizar ese criterio hay muchos líderes políticos (y algunos pastores) tanto de derecha como de izquierda cuyo compromiso cristiano podríamos cuestionar.
Pero claramente el problema principal con el Presidente Obama no es la profundidad de su compromiso cristiano. Todos los presidentes en la historia de los Estados Unidos se han llamado cristianos, aunque muchos han tenido un compromiso más débil que el del Presidente Obama. Obama fue miembro de una iglesia en Chicago antes de llegar a la presidencia. Pero el pastor de la iglesia era demasiado “radical” para muchos cristianos blancos. Y por ser de padre africano y de madre blanca muchas personas han querido cuestionar si en verdad nació en los Estados Unidos. Y el “pecado” peor del presidente, en lo religioso, ha sido el hecho de que ha reconocido que en los Estados Unidos viven muchas personas que no son cristianas y que ellos también tienen el derecho de practicar su fe o su falta de fe.
Los cristianos evangélicos sabemos que nadie “nace” cristiano. Personas nacen en una familia cristiana o en una sociedad cristianizada, pero la fe se confiesa personalmente. Así que, decir que Obama “nació” musulmán porque su padre fue musulmán, va contrario a nuestra teología (y contra las normas del Islam). El presidente Obama nació de padre musulmán y de madre cristiana, en un país cristianizado (Estados Unidos). El profesa ser cristiano. Insinuar cualquiera otra cosa no es íntegro y va en contra de nuestro compromiso de honestidad como cristianos.
Como líder cristiano yo me uno con los que llaman al Presidente Obama a ser fiel a los compromisos cristianos que él profesa. Necesitamos ser fieles a nuestro compromiso profético y llamar a la honestidad y la justicia a todo líder, sea demócrata, republicano, o de otra línea política. Es correcto decirle a alguien que se llama cristiano que no está viviendo conforme a la fe que profesa.
Pero tenemos que confrontar el hecho de que los que llaman al Presidente Obama musulmán, o los que niegan que nació en los Estados Unidos, lo están haciendo por razones políticas y, muchas veces, racistas. Nuestro país está en medio de muchos cambios. La mayoría blanca no se está reproduciendo y las nuevas migraciones son mayormente de gente no “blanca”. Hoy en día hay más musulmanes en los Estados Unidos que judíos. Se estima que para el 2040 o 2050 la mayoría del país no será blanco.
Todos estos cambios suscitan preguntas importantes el futuro de nuestro país. Pero no las vamos a contestar negando que el presidente es cristiano o cuestionando si nació en los Estados Unidos. Espero que los líderes cristianos, particularmente latinos, tengamos el valor de confrontar las cuestiones importantes:
- ¿Cómo practicamos la libertad religiosa (y la convivencia) en un país donde un número creciente de personas es musulmán, budista, etc., o atea?
- ¿Cómo creamos puentes entre comunidades en vez de fomentar más división?
- ¿Qué haremos para ayudar a los que están actuando desde el temor al cambio?
- ¿Cómo confrontaremos a los que están utilizando el temor para motivar a la gente?
- ¿Qué estamos haciendo los líderes cristianos latinos para preparar a nuestro pueblo para tomar responsabilidad ciudadana, aún a los indocumentados?
- ¿Tendremos el valor para confrontar el pecado, la injusticia, el racismo o nos uniremos a los que gritan medias verdades, desde derecha o izquierda, para motivar hacia la desconfianza, el temor, o el odio del otro?
Yo tengo muchas preguntas sobre algunas acciones del presidente Obama y él ha tomado acciones que van contra la fe cristiana. Necesitamos hablar de esas cosas y tener una voz profética con el valor de llamar a nuestro presidente y a nuestro país al arrepentimiento. Pero no caigamos en la trampa de utilizar las consignas de izquierda o derecha que son medias verdades, o mentiras completas, y que solo ofuscan la discusión. Nuestro país necesita hombres y mujeres comprometidas con la verdad y con el valor de ser fuentes de reconciliación entre los pueblos que lo componen. ¡Manos a la obra!