“La migra como agencia misionera”

El viernes y sábado pasado tuve el privilegio de participar en la construcción de una casa en un barrio popular de Ensenada, BC. Fui con los hermanos de Misión El Redentor (Ontario, CA) y participamos con Manos en la Obra, AC. La casa era para una hermana que había comercializado su cuerpo, pero que se convirtió y ahora busca vivir una vida transformada.

La historia del proyecto parece guión de telenovela. Aparte de la prostituta convertida, hay una pareja divorciada que ahora sirven al Señor juntos desde sus nuevos matrimonios, personas que se conocieron en 1984 en Los Angeles y luego se perdieron la pista, una persona que legalizó su estatus en este país de forma “creativa” y una persona que fue deportada y terminó en Ensenada. A través de esta situación esta última persona encontró la oportunidad de servir a Dios en una colonia popular. Dios utilizó las acciones de la migra para darle un ministerio nuevo. Confieso que no me gustan las acciones de la migra, sin embargo se que Dios está utilizando el movimiento migratorio para extender el mensaje del amor de Cristo en muchas direcciones.

Muchas personas en el norte ven al movimiento migratorio como una amenaza. Y muchos inmigrantes ven a la migra de la misma manera. El sistema económico mundial que estimula el movimiento de indocumentado de los pobres es injusto. Pero en medio de ese movimiento Dios está proveyendo luz y esperanza. Gracias a Dios por la persona dispuesta a servir a pesar de perder acceso a su sueño de vivir en los Estados Unidos. Aceptó vivir en una colonia pobre, pero desde allí está invitando a muchos a conocer la esperanza divina.

Doy gracias a Dios por hombres y mujeres que comparten el evangelio al vivir dentro en medio del movimiento migratorio mundial. La migración les ha dañado, Dios los ha redimido y los está utilizando en medio de esa misma migración. ¡Hasta la migra paga para los viajes misioneros! En verdad que Dios obra en maneras misteriosas.

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¿Por qué llaman musulmán al presidente Obama?

La semana pasada salió una encuesta que dijo que el 19% de la gente de los Estados Unidos (34% de los republicanos) creen que el Presidente Obama es musulmán. Otra parte de la encuesta demostró que solo 43% de los estadounidenses identificaban al presidente como cristiano. El evangelista Franklin Graham se unió a la controversia al afirmar que Obama “nació” musulmán porque ésta fue la religión de su padre.

En esta discusión es mezclan definiciones de fe, intereses políticos, temor a lo diferente, y algo de racismo. Por un lado está la pregunta de cómo definimos la fe cristiana. Una cosa es definir la fe como un compromiso personal, tal como hacemos los evangélicos. El presidente Obama claramente ha dicho que tiene un compromiso cristiano. Tal vez algunos quieran cuestionar la “veracidad” de su compromiso, tal como también se cuestionaría la “veracidad” del compromiso de muchos en los Estados Unidos que se llaman cristianos. Si vamos a utilizar ese criterio hay muchos líderes políticos (y algunos pastores) tanto de derecha como de izquierda cuyo compromiso cristiano podríamos cuestionar.

Pero claramente el problema principal con el Presidente Obama no es la profundidad de su compromiso cristiano. Todos los presidentes en la historia de los Estados Unidos se han llamado cristianos, aunque muchos han tenido un compromiso más débil que el del Presidente Obama. Obama fue miembro de una iglesia en Chicago antes de llegar a la presidencia. Pero el pastor de la iglesia era demasiado “radical” para muchos cristianos blancos. Y por ser de padre africano y de madre blanca muchas personas han querido cuestionar si en verdad nació en los Estados Unidos. Y el “pecado” peor del presidente, en lo religioso, ha sido el hecho de que ha reconocido que en los Estados Unidos viven muchas personas que no son cristianas y que ellos también tienen el derecho de practicar su fe o su falta de fe.

Los cristianos evangélicos sabemos que nadie “nace” cristiano. Personas nacen en una familia cristiana o en una sociedad cristianizada, pero la fe se confiesa personalmente. Así que, decir que Obama “nació” musulmán porque su padre fue musulmán, va contrario a nuestra teología (y contra las normas del Islam). El presidente Obama nació de padre musulmán y de madre cristiana, en un país cristianizado (Estados Unidos). El profesa ser cristiano. Insinuar cualquiera otra cosa no es íntegro y va en contra de nuestro compromiso de honestidad como cristianos.

Como líder cristiano yo me uno con los que llaman al Presidente Obama a ser fiel a los compromisos cristianos que él profesa. Necesitamos ser fieles a nuestro compromiso profético y llamar a la honestidad y la justicia a todo líder, sea demócrata, republicano, o de otra línea política. Es correcto decirle a alguien que se llama cristiano que no está viviendo conforme a la fe que profesa.

Pero tenemos que confrontar el hecho de que los que llaman al Presidente Obama musulmán, o los que niegan que nació en los Estados Unidos, lo están haciendo por razones políticas y, muchas veces, racistas. Nuestro país está en medio de muchos cambios. La mayoría blanca no se está reproduciendo y las nuevas migraciones son mayormente de gente no “blanca”. Hoy en día hay más musulmanes en los Estados Unidos que judíos. Se estima que para el 2040 o 2050 la mayoría del país no será blanco.

Todos estos cambios suscitan preguntas importantes el futuro de nuestro país. Pero no las vamos a contestar negando que el presidente es cristiano o cuestionando si nació en los Estados Unidos. Espero que los líderes cristianos, particularmente latinos, tengamos el valor de confrontar las cuestiones importantes:

  • ¿Cómo practicamos la libertad religiosa (y la convivencia) en un país donde un número creciente de personas es musulmán, budista, etc., o atea?
  • ¿Cómo creamos puentes entre comunidades en vez de fomentar más división?
  • ¿Qué haremos para ayudar a los que están actuando desde el temor al cambio?
  • ¿Cómo confrontaremos a los que están utilizando el temor para motivar a la gente?
  • ¿Qué estamos haciendo los líderes cristianos latinos para preparar a nuestro pueblo para tomar responsabilidad ciudadana, aún a los indocumentados?
  • ¿Tendremos el valor para confrontar el pecado, la injusticia, el racismo o nos uniremos a los que gritan medias verdades, desde derecha o izquierda, para motivar hacia la desconfianza, el temor, o el odio del otro?

Yo tengo muchas preguntas sobre algunas acciones del presidente Obama y él ha tomado acciones que van contra la fe cristiana. Necesitamos hablar de esas cosas y tener una voz profética con el valor de llamar a nuestro presidente y a nuestro país al arrepentimiento. Pero no caigamos en la trampa de utilizar las consignas de izquierda o derecha que son medias verdades, o mentiras completas, y que solo ofuscan la discusión. Nuestro país necesita hombres y mujeres comprometidas con la verdad y con el valor de ser fuentes de reconciliación entre los pueblos que lo componen. ¡Manos a la obra!

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Indocumentados apoyando a los agentes de migración

El día lunes el periódico La Opinión de Los Angeles publicó un artículo que demuestra la realidad contradictoria sobre los indocumentados en los Estados Unidos (“Uniformados por indocumentados”). De nuevo nos encontramos con el hecho de que se quiere deportar a los indocumentados, pero se necesita su mano de obra para hacerlo.

Me imagino el temor, la frustración y las contradicciones que estarán pasando estas personas al coser los uniformes de los agentes de migración. Necesitan el trabajo y su salario depende de que hagan buen trabajo. ¿Qué si los arresta un agente migratorio vestido en un uniforme hecho por ellos mismos? Me dan ganas de pedirles a estos trabajadores que pongan una hojita en las bolsas de los trajes (así como “Inspeccionado por #1”) que diga, “Made in USA by undocumented workers”. ¿Qué dirían los agentes al encontrarse con la hojita?

Se que las personas que trabajan en esta fábrica coserán lo que se les asigne. Ese es su trabajo. Admiro su disposición a hacer aun este trabajo. Pero la injusticia es más que obvia. Seguro que mañana seguirán construyendo la cerca fronteriza antes de que se les deporte. Y que no se les olvide lavar los carros de los agentes antes de irse.

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Te hice una promesa de amor

El lunes, 9 de agosto, Olga y yo cumplimos 30 años de matrimonio. Doy gracias a Dios y a mi querida esposa, por una vida de amor y amistad. La conocí en el sur de Texas un día 27 de agosto de 1978. Noviamos a larga distancia con cartas y llamadas telefónicas. Y cuando tuvimos citas fue con su hermana, María, quien nos sirvió de chaperona. [Gracias, Mari :) ]

Olga aceptó casarse con un pastor pobre que no presentaba mayores oportunidades económicas. Y ese pastor se vestía feo. Pero ella creyó en el futuro de Dios. Gracias, Olga. En este día le dedico la canción de Mocedades.

Te hice una promesa de amor
un día seis de mayo
pasaron treinta años de amor
y aún te sigo amando

Hicimos un tesoro de amor
sentados al brasero
yo soy tu prisionero de amor
y tú mi carcelera.

Qué va a pasar mañana
si tú te marchas y yo me quedo
yo iré donde tú vayas
si te vas cerca, si te vas lejos.

Te hice una promesa de amor
un día seis de mayo
pasaron treinta años de amor
y aún te encuentro guapa

Y guardo entre mi ramo de azahar
mil cosas de chiquillo
las horas que pasé junto a tí
sentado en tus rodillas.

Gracias, Olga. Espero que podamos caminar juntos a lo menos otros 30 años. Y gracias a Dios por una mujer tan especial.

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