Category: Actualidades

Voces perdidas

Esta semana pasaron a la eternidad tres personas que tuvieron una influencia importante sobre mi vida.

Carlos Fuentes – Gran escritor y pensador mexicano. Sus libros, novelas y ensayos siempre me retaron y me ayudaron a desarrollar una menta analítica.

Ada María Isasi-Díaz – Esta teóloga latina nos invitó a una lectura mujerista de nuestra realidad. Ella fue una voz importante en la teología latina y una profesora que influyó a varias generaciones de estudiantes.

Walter Wink – Teólogo y pensador que me ayudó a pensar sobre los principados y las potestades.

Doy gracias a Dios por cada uno de ellos y su influencia en mi vida.

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El matrimonio del mismo género – Se acalora la situación en EEUU

Esta semana pasada se dieron dos eventos que demostraron la división nacional sobre el tema del matrimonio entre personas del mismo género. El martes pasado los votantes en el estado de Carolina del Norte aprobaron por abrumadora mayoría (61-39%) una enmienda constitucional que define el matrimonio como entre un hombre y una mujer. Al siguiente día el Presidente Obama públicamente dio su apoyo al matrimonio del mismo género, aunque reconoció que debiera ser una decisión estatal.

Estos dos eventos marcan la división nacional. No importa la encuesta que uno cite el país está dividido. Ocho estados han legalizado el matrimonio del mismo género y treinta y dos han aprobado legislación como la de Carolina del Norte. Hay esfuerzos por cambiar la ley en varios de los estados en que se ha legalizado y también esfuerzos nacionales por conseguir que la corte suprema de un “visto bueno” al matrimonio del mismo género.

En el caso del Presidente Obama las razones por hacer el anuncio en este momento parecen estar ligadas a la campaña presidencial. No hizo la declaración antes de las elecciones de Carolina del Norte, probablemente porque sabía que no podría influir en el resultado y no quería “quedar mal”. Pero también se sabía que muchos de los patrocinadores más liberales, y ricos, del presidente estaban disgustados con el hecho de que el presidente no ha sido campeón de causas liberales durante su primer término. Ya habían declarado que no le iban a apoyar con las cantidades que le habían dado en la campaña del 2008. Como prueba de la importancia de esta declaración al siguiente día de su anuncio el presidente viajó a California para una actividad de recaudación de fondos entre artistas de Hollywood donde la “entrada” era un donativo mínimo de $400,000.

Lo interesante es que es muy probable que este anuncio le favorezca al candidato republicano, o a lo menos al partido republicano. En el 2008 Obama contó con fuerte apoyo de afro-americanos y latinos cristianos que claramente se han declarado en contra del matrimonio del mismo género. Ya varios han dicho que no lo van a apoyar en esta vuela. Y muchos latinos ya estaban disgustados con él por causa de su política de deportaciones de indocumentados. Aunque no es probable que Romney gane gran cantidad de votos entre estas comunidades, sí es muy posible que esta gente no se movilice fuertemente para votar en estas elecciones.

En el 2008 Obama ganó el 53% del voto nacional y mayorías nutridas y abrumadoras entre los afro-americanos y los latinos. Pero las encuestas actuales presentan una elección mucho más reñida. Sin el apoyo entusiasma de la iglesia afro-americana y sin una mayoría abrumadora entre los latinos evangélicos, Obama podría perder la elección. Aun más probable es que el partido republicano se quede en control de tanto el senado como la cámara de representantes.

Lo que ya está claro es que el debate sobre este tema será acalorado y que marcará una división profunda en el país, no importa quien gane la presidencia. Aparentemente la campaña del presidente espera que esto no sea tema principal de la campaña y que los votantes se preocupen más por la economía. También está por verse que hará Mitt Romney con esta situación. Lo que sí parece claro es que la declaración de Obama le va a favorecer a Romney. ¿Cuánto? quien sabe.

Ya muchos líderes cristianos se declararon en contra de la postura de Obama, algunos con declaraciones muy fuertes. Está por verse que dirá el pueblo cristiano, especialmente entre latinos y afro-americanos.

(Protestante Digital, 13 de mayo del 2012)

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¿Cuál será la importancia del voto latino en 2012?

Ahora que ya es claro que Mitt Romney será el candidato republicano para la presidencia, una de las preguntas que están haciendo los comentaristas es sobre la importancia del voto latino. Siendo que los pre-candidatos republicanos todos tomaron posturas anti-inmigrantes dichos comentaristas se preguntan si eso afectará el número de latinos que voten por Romney y qué impacto tendrá sobre las elecciones presidenciales en noviembre.

Los que afirman que el voto latino será decisivo mencionan los siguientes factores:

  • La comunidad latina sigue creciendo en tamaño e influencia en el país.
  • Ningún candidato republicano ha ganado la presidencia en los últimos 30 años sin a lo menos el 40% del voto latino y actualmente sólo como el 15% ha declarado su apoyo al candidato Romney.
  • La gran mayoría de latinos ven las actitudes anti-inmigrantes de los republicanos como anti-latinas.

Pero también hay aquellos, mayormente pro-republicano, que afirman que el voto latino no determinará la elección presidencial. En esta interpretación se asume que el voto latino tendrá efecto limitado por las siguientes razones:

  • 66% de la población latina vive en cinco estados, California, Texas, Florida Nueva York e Illinois. Ya se sabe que California, Nueva York y probablemente Illinois van a apoyar a Obama y que Texas va a apoyar a Romney. Así que la gran mayoría del voto latino “sale sobrando” en la elección presidencial siendo que reside en estados donde el resultado ya está prácticamente asegurado.
  • El número de latinos inscritos para votar no ha subido desde el año 2010, así que su importancia no va a crecer con relación a las elecciones del 2008. También sigue siendo verdad que un porcentaje alto de latinos no califican para votar siendo que no son ciudadanos o que todavía no tienen 18 años.
  •  Aunque a los latinos les inquieta el asunto de los indocumentados ellos también están inquietos por la economía y la situación nacional en general. Según estos comentaristas, al fin y al cabo los latinos votarán a base de esos asuntos y no por el candidato que sea más pro-inmigrante.

La realidad es que el voto latino todavía no tiene la fuerza que algunos le quieren atribuir. Aunque hemos crecido demográficamente todavía no somos una potencia política significativa y nuestra población está concentrada en estados donde nuestro voto no determinará el resultado.

Sin embargo, es muy probable que nuestro voto sí marque la diferencia en algunos lugares claves. Son pocos los estados que van a determinar el resultado nacional. Hay tres estados, con presencia latina significativa, que ganó Obama en el 2008 que Romney tendría que ganar en el 2012 si pretende ganar la presidencia (Florida, Colorado y Nuevo México). También hay un estado que ganó McCain en el 2008, Georgia, donde la creciente población latina podría darle oportunidad a Obama a ganar.

  • En Florida el partido republicano siempre ha contado con el voto cubano. Pero ha habido algunos cambios demográficos significativos en la población latina del estado que podrían cambiar el resultado latino. Por un lado, Florida es ahora el punto de llegada de preferencia de los puertorriqueños. Siendo que son ciudadanos ellos llegan con el derecho a votar. Si ellos apoyan a Obama podrían disipar el poder del bloque cubano. También el partido republicano está viendo cierta deserción de la juventud cubano-americana. Si la elección estatal es reñida, la voto latino probablemente será clave para el resultado.
  • La población latina es significativa tanto en Colorado como Nuevo México. Siendo que la gobernadora de Nuevo México es latina y republicana, es probable que Romney estará trabajando muy de cerca con ella para tratar de ganar el estado. Pero al momento los dos estados están favoreciendo a Obama. Una característica distintiva de la población latina en estos estados es que muchos no son de reciente inmigración. Muchos de estos latinos tienen raíces en el suroeste desde el siglo XVI. ¿Cuánto pesará el tema de la migración para latinos que no tienen ligas históricas con los inmigrantes actuales?
  • Georgia es ahora el décimo estado latino en la unión estadounidense. Este es un fenómeno nuevo cuyas implicaciones políticas todavía no se han considerado a fondo. Pero si el voto latino se une con el afro-americano y los demócratas blancos, el presidente Obama podría darle una sorpresa a Mitt Romney allí en el 2012.

 

Así que el voto latino podría ser decisivo en esta elección, no por el número de votantes inscritos, sino por su presencia en suficientes lugares claves. Algunas cosas que hemos de tomar en cuenta serán:

  • ¿Qué tan importante será el tema de los inmigrantes en el voto latino?
  • ¿Qué tanto entusiasmo habrá entre los latinos que pueden votar? Muchos están decepcionados con el presidente Obama. ¿Qué si deciden no votar?
  • ¿Cómo votará el pueblo evangélico latino?
  • ¿Qué porcentaje de latinos tiene que apoyar a Romney para que él tenga esperanzas de ganar la elección?
  • ¿Será decisivos los estados de Florida, Nuevo México, Colorado y Georgia en las elecciones del 2012?

Es claro que los latinos le daremos material para analizar a los comentaristas de aquí a las elecciones presidenciales en noviembre.

(Publicado en Protestante Digital, 6 de mayo del 2012).

 

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A los 20 años de los disturbios en Los Angeles

El 29 de abril de 1992 mi esposa y yo vivíamos en Los Angeles, CA y estábamos fundando una iglesia. Vivíamos en una zona (Compton) tradicionalmente afro-americana que se estaba convirtiendo en latina y que tenía pequeños negocios con dueños coreanos. Para ganarme la vida era maestro de escuela pública en Lennox, una zona de mayoría latina. Todos los días viajaba por lo que sería el centro de los disturbios.

La zona estaba lista para una explosión. Meses antes una comerciante coreana había matado a una joven afro-americana no armada y el juez había declarado el evento un homicidio justificado, a pesar de que la balaceó por la espalda. El video que enseñaba a policías blancos golpeando a Rodney King, un afro-americano, aun cuando ya lo tenían controlado en el piso, demostró, para muchos, que la policía maltrataba con impunidad a varones de raza negra. El sentir de injusticia se hizo mayor cuando un juez decidió que el caso debía juzgarse en una ciudad (Simi Valley) de muchos policías, con un jurado de abrumadora mayoría blanca y una actitud claramente pro-policía.

Dado todo esto no sorprendió cuando el dictamen, que declaró no culpable a los policías, creó el disturbio. El veredicto fue tan controversial que el alcalde de Los Angeles y aun el presidente de los Estados Unidos lo cuestionaron. La reacción no demoró en hacerse sentir. La ciudad explotó y las consecuencias fueron abrumadoras. Murieron más de 50 personas y la destrucción de edificios y negocios superó a los mil millones de dólares.

Sin embargo, los disturbios también crearon un ambiente para el cambio. En cierto sentido se rompió con el antiguo sistema “pro-blanco” y anti-minoritario. Se crearon puentes entre las comunidades latinas, coreanas y afro-americanas. Sirvió como base para que en la primera década del siglo XXI también se eligiera a un alcalde de descendencia mexicana, el primero desde el siglo XIX. Pero también marcó el principio de un cambio demográfico significativo. Mucha de la población afro-americana decidió abandonar la zona “sur-centro” de la ciudad y, el día de hoy, varios sectores tradicionalmente afro-americanos ahora tienen una mayoría latina.

Pero al ver hacia atrás es claro que todavía hay camino por trazar. Al tratar de definir como recordar este aniversario nos dimos cuenta que existen interpretaciones encontradas sobre lo que significaron los disturbios. Es claro que nuestras experiencias y nuestras memorias quedan afectadas por nuestro trasfondo étnico y nuestra posición social. Pero también es verdad que algunos quieren tratar el problema por medio de “olvidar” o ver el asunto como algo “del pasado”.

Los Angeles es una ciudad que se “re-inventa” cada tantos de años, queriendo dejar atrás los eventos y personajes negativos y actuar como que sólo lo nuevo “vale”. El problema es que los proyectos nuevos casi siempre echan fuera a los pobres y marginados. Las reinvenciones también facilitan una amnesia colectiva. Optamos por olvidar los aspectos de nuestro pasado que no cuadran con la “interpretación oficial” del momento.

Por eso es importante recordar este aniversario. La ciudad de Los Angeles está llena de personas que creen en un futuro mejor y están trabajando por hacerlo realidad. Pero sé que la misericordia y la verdad se tienen que encontrar y la justicia y la paz se necesitan besar. Así que oro que en este vigésimo aniversario de los disturbios estemos atentos a las verdades incómodas de nuestra ciudad y que reconozcamos que la paz de nuestra bella ciudad vendrá cuando haya justicia para todos, particularmente para los que no tienen voz en las visiones oficiales de nuestro futuro.

(Publicado en Protestante Digital el 29 de abril del 2012.)

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¿A quién deportaría Jesús?

Les invito a leer el artículo “Who Would Jesus Deport?” que publiqué en la revista electrónica Unity in Christ.

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La fiesta en Cartagena

La reciente Cumbre de las Américas en Cartagena de Indias, Colombia no produjo unidad entre los líderes de las Américas, ni ninguna declaración importante. Sin embargo, hubo un evento que ha causado mucha consternación en los Estados Unidos. Antes de la llegada del Presidente Obama un grupo de agentes secretos, la escolta personal del presidente, y unos soldados buscaron a unas trabajadoras sexuales y armaron una fiesta en el hotel en que después se quedaría el presidente. Uno de los factores interesantes es que el asunto se descubrió porque los agentes no quisieron pagar los servicios que solicitaron, lo que hizo que interviniera la policía local. Varios de los agentes han tenido que renunciar y es probable que otros tengan que hacerlo en un futuro no lejano. (Otro dato interesante es que la mujer que denunció a los agentes ha tenido que salir de Cartagena por causa de la publicidad que ha recibido a la luz del evento.)

Una de las reacciones comunes en este país ha sido que esto es un escándalo. El sentimiento es que estas personas hicieron quedar mal al país y al presidente. Aun hay algunos que esperan que este asunto afecte adversamente al Presidente Obama en la campaña electoral. Para estas personas este evento demuestra la falta de disciplina dentro de la administración actual (y la razón por la cual hay que elegir a un presidente nuevo). Sin embargo, para casi todos el mal principal fue que hicieron quedar mal al país. Parece que muchos no están inquietos por la búsqueda de servicios sexuales, ni que no quisieron pagar los servicios, sino que “nos hicieron quedar mal”.

Desde esta perspectiva el mal principal que hicieron fue poner en peligro potencial al presidente. “¿Qué si una de las mujeres hubiera sido agente del narcotráfico o las FARC?” Estos hombres no cumplieron su tarea y pusieron en peligro al presidente.

Pero el sentir de escándalo ha llevado a la pena. Ya se hicieron las declaraciones oficiales que se hacen cada vez que se descubre a un representante oficial de los EEUU habiendo hecho algo malo: “esta acción (persona) no representa al ___________ (Servicio Secreto, Ejército, Gobierno) de los Estados Unidos”.

Hay cosas que casi ningún comentarista estadounidense ha considerado. Por ejemplo, a casi nadie se ha preocupado sobre las perspectivas de personas en otros países. Rara vez se ha preguntado, ¿qué pensará la gente en otras partes del mundo sobre este evento? ¿Cómo nos ven en otros países por causa de esto? ¿Estarán cuestionando nuestra hipocresía? ¿Se estarán riendo de nosotros? ¿Preguntarán sobre la cantidad de dinero que gasta el país para “proteger” al presidente? ¿Se preguntarán por qué el Presidente Obama fue el único de todos los mandatarios que no comió con los otros presidentes de América Latina?

Otro asunto que no se ha tratado es el hecho de que el abuso sexual se combinó con el abuso económico. ¿Cuál de los dos males será peor? ¿Quién cuestionará la actitud prepotente de hombres que no sólo buscan favores sexuales, sino que se les hace fácil luego tratar de estafar a las mujeres cuyos servicios solicitaron? Parece que esa acción no es digna de cuestionarse.

Como cristiano sé que todos somos pecadores, así que no me sorprende que esto haya pasado. Los humanos somos propensos al mal. Lo que sí me sorprende es la “sorpresa” de muchos, una sorpresa que parece estar basada en la idea de que estadounidenses “bien entrenados” no son capaces de hacer algo así. O tal vez se asume que debieran ser más inteligentes y que debieran poder evitar ser descubiertos.

La inquietud más grande que tengo como cristiano es que tengo la impresión que la pena estadounidense sobre la “fiesta de Cartagena” no viene de que los agentes cometieron varios males, sino de que se dejaron pescar. Si eso es verdad lo único que habremos aprendido es que hay que ser más discretos a la hora de pecar.

(Publicado el 22 de abril en Protestante Digital)

 

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George Zimmerman, Trayvon Martin y nuestras identidades nacionales

El miércoles pasado la fiscal del condado de Seminole (estado de Florida) decidió acusar formalmente a George Zimmerman en la muerte de Trayvon Martin. El país tiene varias semanas peleando este caso en los medio masivos. Para la gran mayoría de personas de raza negra éste es otro caso de un blanco matando a un negro inocente e indefenso. Desde esta perspectiva la única razón por la cual la fiscal por fin acusó formalmente a Zimmerman fue porque el pueblo se levantó en protesta. Para la mayoría de gente de raza blanca el caso es un de auto-defensa, un hombre blanco (¿y latino?) que tuvo que responder ante un ataque y una amenaza a su vida. Para estas personas el arresto de Zimmerman es una muestra de que la presión pública puede más que la justicia.

Los dos lados han intentado influir en la corte de la opinión pública por medio de sacar información sobre su “campeón”, demostrando la bondad o maldad de uno o del otro. Sin embargo, también ha resaltado que los dos traían “cola”. Ni Zimmerman, ni Martin eran las personas completamente inocentes que los diferentes lados tratan de presentar. Detrás de la tragedia humana está el hecho de que los dos eran humanos, personas que tenían un pasado no perfecto.

El caso hace resaltar muchos temas “delicados” en los EEUU. Incluye asuntos de raza y racismo, cómo entendemos el derecho de defensa propia y el uso de las armas, nuestras confusiones en cuanto a cómo definimos la identidad racial, la historia de injusticia racial y su impacto sobre eventos de actualidad, los estereotipos nacionales y tantos otros detalles que marcan las divisiones de fondo que existen en nuestro país. ¿Será éste un caso de blancos y negros? Siendo que la mamá de Zimmerman es peruana, ¿dónde entramos los latinos en el asunto?

Si no fuera suficiente este caso se da a los veinte años del caso de Rodney King en Los Angeles. Al ser absueltos cuatro policías que fueron filmados golpeando a Rodney King se desató un motín que dejó una destrucción costosa y una herida profunda en la sociedad. ¿Pasaría algo similar si se declarara no culpable a Zimmerman?

Siendo que los norteamericanos somos unos obsesionados con casos legales y policíacos es muy probable que estaremos pegados a la TV y a los medios de comunicación social hasta que haya una resolución al caso. Pero es claro que los medios también están presentando el caso en maneras muy diferentes. Muchos de los medios ya han tomado partido y están tratando de demostrar que Zimmerman es un homicida o que es inocente y que está siendo juzgado por protegerse.

Como cristiano me doy cuenta que los cristianos también tendemos a dividirnos por raza y por experiencia. Si he sufrido las injusticias de un sistema que parece favorecer a los blancos, tiendo a creer el lado de Martin. Si soy una persona blanca que me he sentido amenazado por un joven minoritario tiendo a creerle a Zimmerman. ¿Y la verdad? Todo indica que será difícil determinar lo que pasó. También es verdad que cada quien va a interpretar los datos que surjan durante el caso legal a la luz de lo que ya cree. Es improbable que se cambien muchas opiniones, pase lo que pase.

Y la tragedia humana se sigue ampliando. Una familia perdió a un hijo, el sobreviviente trata de esconderse por el temor y una sociedad trata de encontrar una explicación. ¿Habrá una respuesta que traiga alivio a todos los que están sufriendo? ¿Qué significará ser agentes de reconciliación ante una situación donde los cristianos también estamos divididos? ¿Qué nos dice este caso sobre quiénes somos y hacia dónde vamos como sociedad?

(Publicado ayer en Protestante Digital)

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La fiebre de la lotería

La semana pasada se jugó el premio de la lotería “Mega Millions” de los Estados Unidos. Se sabe que hubieron varios ganadores. También se sabe que el valor del “premio gordo” superó el valor de US$640 millones, haciéndolo el premio de lotería más grande en la historia del mundo.

Como siempre pasa cuando crece tanto una lotería, muchas personas que nunca comprarían un boleto lo están haciendo en esta ocasión. Por supuesto, la probabilidad de ganar el premio gordo es tan bajo que es más probable que lo “parta un rayo” o que muera en un accidente automovilístico a que compre el boleto ganador. Sin embargo, mucha gente hizo colas largas para comprar su boleto.

La pregunta que siempre se hace en este tipo de situación es: ¿qué harías se ganaras el premio? Los medios de comunicación social han entrevistado a muchos que hablan de comprar vehículos, casas, dejar trabajos o comprar algo que nunca han tenido. Casi todos hablan de hacer cambios profundos en sus vidas. Se da la impresión de que las personas asumen que el dinero les traería alguno que falta en sus vidas y que conseguir este “algo” les daría felicidad. Y tristemente, por lo general, son las personas pobres las que son más propensas a comprar boletos con dinero que necesitan para vivir, esperanzados de poder salir de su pobreza.

Para algunos cristianos comprar la lotería va en contra de su entendimiento del evangelio y de lo que Dios espera de los creyentes. Pero sospecho que muchos de nosotros secretamente quisiéramos ganar el premio. Tal vez hasta hemos orado y hemos prometido dar la mitad de lo ganado a la obra del Señor, si Dios nos permitiera ganar… Pero Dios no parece contestar.

La lotería hace suscitar muchas preguntas. ¿Por qué quiero ganar el dinero? ¿Qué  asumo necesitar para ser feliz? ¿Será que el deseo de ganar refleja una indisposición a creer que Dios siempre provee lo necesario? ¿Será que mido el éxito y la felicidad por la cantidad de dinero que tengo?

Al fin y al cabo, la lotería me invita a soñar lo que podría ser. Pero también me puede quitar la paz y el contentamiento. Querer lo que no necesito fácilmente me impulsa hacia el materialismo, a creer que las cosas son de valor profundo y también a creer que la felicidad la voy a encontrar en lo que no tengo.

(Se publicó una versión en Protestante Digital el 1 de abril del 2012.)

Siendo que la posibilidad de ganar la lotería y la posibilidad de encontrar el boleto ganador tirado en la calle es casi igual, no compraré un boleto. Pero si me lo encuentro tirado… ¿lo tomaría como voluntad del Señor?

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Proclamando esperanza en medio de una crisis existencial

El viernes, 23 de marzo del 2012, tuve la oportunidad de participar en un simposio en Tokio sobre respuestas cristianas al tsunami japonés del 11 de marzo del 2011. El tsunami ocurrió hace un año, pero la sociedad japonesa todavía está en crisis. Las zonas afectadas todavía parecen lugares bombardeados y el proceso de reconstrucción tomará varios años. Los japoneses asumían que tenían auto-suficiencia económica, que sus plantas nucleares que les daban independencia enérgica y que podían controlar el impacto del océano. El tsunami demostró lo precario de estas suposiciones. También hizo resaltar la división social que existe entre las zonas urbanas y las rurales. Los pueblos más afectados están poblados por gente mayor y campesina mientras que eran las grandes ciudades que se beneficiaban de la producción eléctrica de la plantas nucleares. A la gente rural les tocaba cargar con el riesgo de la energía nuclear mientras que las grandes urbes seguían incrementando su uso de energía.

El simposio invitó a los cristianos de Japón a leer el desastre teológicamente. ¿Cómo está obrando Dios en medio del desastre? ¿Cómo puede la iglesia japonesa ser agente de transformación? ¿Cuál es la esperanza del evangelio en esta situación? ¿Qué pueden aprender los japoneses de esta crisis? Los cristianos son apenas el 1% de la población del país, así que su papel ha sido muy limitado en el pasado. Pero ellos quieren estar atentos a lo que Dios quiere hacer en Japón a través de esta situación.

La sociedad japonesa ya veía acercarse la crisis existencial, aun antes del tsunami. Las estructuras sociales tradicionales están en descomposición y la juventud no ve esperanza hacia el futuro. Los japoneses no se están reproduciendo y se anticipa que perderán un 30% de su población en los próximos 50 años. Existe un alto nivel de suicidio entre la juventud y los mayores. Está creciendo el número de personas que están muriendo solas por no contar con ningún círculo social.

Los cristianos quieren que Dios los utilice para responder a esta realidad. En medio de la crisis han participado en muchos proyectos de ayuda y reconstrucción. Muchas personas que habrían ignorado a los cristianos en el pasado ahora están abiertos a escuchar el evangelio. ¿Será que este evento haya creado un momento “kairos” para la comunidad cristiana en Japón, un momento en que Dios lo podría utilizar en gran manera?

Esta fue la pregunta que guió el simposio. Cristianos de muchas denominaciones y movimientos se reunieron para reflexionar sobre este tema. Están seguros de que Dios está haciendo algo nuevo, que este evento puede ser transformador en la sociedad japonesa. La crisis llama a los japoneses a la humildad, pero el evangelio ofrece esperanza. Los japoneses se ven obligados a reconocer su fragilidad, pero también muchos están abiertos a escuchar el mensaje de esperanza del evangelio predicado por cristianos que practican la esperanza en su servicio a otros. Estamos en expectativa de la manera que Dios va a utilizar a una iglesia lista a servir a su sociedad, ofreciendo el mensaje de esperanza en medio de la crisis que surgió de los eventos del 11 de marzo.

(Publicado originalmente el 25 de marzo en Protestante Digital).

 

 

 

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Un Estados Unidos que no entiende los efectos de la guerra

Los EEUU ya tiene diez años de tener soldados en Afganistán. Siempre ha dicho que su fin es traer la democracia y los derechos humanos al país. Pero el proceso ha quedado truncado vez tras vez. Cada vez que EEUU asume que ya está avanzando hacia la meta ocurre otro incidente, otro “accidente,” que crea desconfianza entre los afganos.

A través de los años de guerra ha habido muchos bombardeos “errados” que han matado a cientos de afganos inocentes. Estos eventos han sido justificados por los estadounidenses como errores que ocurren en guerra. Parece que no han captado el impacto sobre la sociedad afgana de dichas muertes.

Sin embargo, en los últimos meses han ocurrido varios eventos que han terminado de fastidiar a los afganos. Primero vimos fotos de soldados orinando sobre los cadáveres de guerrilleros muertos. Luego se quemaron copias del Corán en un basurero. Y la semana pasada un soldado estadounidense entró a varias casas en la madrugada y mató a lo menos a unas quince personas, muchos de ellos niños.

Entre tantas cosas tristes está el hecho de que los estadounidenses no quieren ser parte de esta guerra y la mayoría de los afganos no quieren que se queden los soldados. El costo de las guerras de Irak y Afganistán han sido factores claves en el creciente déficit presupuestario en este país. Sin embargo, los esfuerzos por terminar la guerra siguen siendo atrasados por el hecho de que no se puede cumplir con las metas propuestas para que los soldados afganos tomen control de la guerra.

Sin embargo, también se nota una discrepancia grande entre la manera que se entiende la situación de la guerra en Afganistán y en EEUU. En Estados Unidos se cuestiona porqué hay reacción tan fuerte por la quemazón de los Coranes, pero relativamente poca reacción por las muertes la semana pasada. Tampoco le dan mucha importancia a tanta muerte “accidental” y no alcanzan a captar el impacto que esto tiene sobre las actitudes de los afganos.

Pero la mayoría de estadounidenses tampoco quiere confrontar el hecho de que los soldados de este país pueden cometer atrocidades. Siempre se habla de la excepción, del soldado que perdió control. No hay la disposición de reconocer que la guerra le hace daño a los soldados, a pesar de tantos que están sufriendo el trastorno de estrés postraumático al regresar de las guerras de Irak y Afganistán. Se glorifica la guerra y no se quiere reconocer que la guerra siempre hace daño, no importa lo “justo” de la causa ni el compromiso de los soldados de “respetar” a los civiles. Los que participan en guerras no solo hacen daño, sino que también se hacen daño.

Después de diez años la gente en EEUU no entiende que si se mata a gente inocente, no importa que haya sido un “accidente”, no es bien recibido. No entiende que si el sistema militar no castiga o da castigos livianos a soldados que cometieron las atrocidades eso contradice la “democracia” y “justicia” que se busca desarrollar. Tampoco ha entendido que un pueblo altamente religioso va a defender su religión de las fuerzas que ve como contrarias a su fe.

El pueblo de EEUU está persuadido de que está haciendo el bien alrededor del mundo. Tiene eso como intención y asume que su intención es suficiente para asegurar el resultado que busca. Sin embargo, Afganistán sigue siendo un lugar donde las intenciones y las realidades están lejos una de otra.

Hemos sido un país que estamos persuadidos que las cosas se pueden “arreglar” con la fuerza militar. Pero ni Irak ni Afganistán se han dejado “arreglar” por el ejército EEUU. Mi oración es que podamos reconocer que la fuerza militar arregla poco. Sin embargo, temo que la única lección que vamos a “aprender” es que necesitamos un ejército más inteligente con armas más avanzadas. Si no aprendemos la lección correcta seguiremos haciendo grandes gastos militares (50% de todos los gastos militares mundiales los hace EEUU), mandando a nuestros jóvenes al daño y haciendo daño a otros en nombre del bien.

(Publicado en Protestante Digital – 18 de marzo del 2012)

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