Category: Actualidades

Fin de la guerra, por fin

El día de hoy el presidente Obama marcó oficialmente el fin de la guerra en Irak. Esta guerra comenzó a base de acusaciones falsas (que Irak tenía armas de destrucción masiva) y le ha costado a los Estados Unidos a lo menos un trillón de dólares, la muerte de 4500 soldados y miles de soldados heridos que tendrán que lidiar con sus heridas por el resto de sus vidas. Nunca se hizo una contabilidad del número de civiles iraquís que murieron, pero los números más conservadores son de 60,000 y algunos estiman que el número real es más de 500,000.

El impacto de esta guerra sobre los Estados Unidos ha sido enorme. Los gastos de la guerra fueron uno de los factores que descontrolaron el presupuesto nacional. Los soldados heridos siguen lidiando con la secuelas de sus heridas y el costo de su cuidado y recuperación afectará a muchas familias por muchos años. El país también tendrá responsabilidad financiera hacia estas personas por el resto de sus vidas.

El pueblo iraquí está libre de Saddam Hussein. Pero la comunidad cristiana iraquí casi ha desaparecido del país por causa de la persecución desatada con relación a la invasión estadounidense. Los cristianos en Irak han sobrevivido por siglos como una minoría en este país musulmán. Ha sido la invasión de un ejército “cristiano” que amenaza con hacerles desaparecer de Irak.

Como cristiano estoy contento que ya parece verse el fin de esta guerra. Pero siento el dolor de tantos que han sido afectados por la guerra, particularmente a mis hermanos y hermanas cristianas iraquís que están dispersos por todos lados. También se que el efecto al presupuesto nacional se hará sentir por muchos años.

Oro por la recuperación del pueblo iraquí. Oro por los cristianos iraquís. Oro por los que están luchando con las secuelas de haber combatido en Iraq. Y oro por nuestro país para que aprendamos a buscar la paz sin automáticamente utilizar la guerra para tratar de conseguirla.

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Libertad religiosa y libertad de culto

Uno de los debates “bajo agua” que se está dando en los Estados Unidos es entre la libertad religiosa y la libertad de culto. En muchos países de habla hispana estos conceptos se utilizan prácticamente como sinónimos. Pero en los Estados Unidos freedom of worship y religious freedom no son sinónimos. El primero representa una libertad mucho más limitada que el segundo.

La manera que se está desarrollando la secularización en este país significa que cada día se quiere excluir más la religión del discurso público. Según esta perspectiva está bien que las personas adoren como acto privado. El gobierno debe defender la libertad de culto para que la gente busque los recursos “espirituales” que les sean de ayuda. Pero al mismo tiempo se están tomando pasos para limitar la práctica religiosa como acto público.

En esta interpretación la separación entre la iglesia y el estado significa que la iglesia no debe influir en las acciones del estado o de la sociedad. Históricamente esta postura ha significado que el estado no debe imponer una religión, ni darle preferencia a ninguna. Pero ya hace muchos años que se está interpretando para decir que las iglesias no deben tener un papel protagónico en asuntos políticos y sociales. Pueden ofrecer “bienes espirituales” y proveer ayuda social, pero no deben cuestionar las posturas del gobierno ni practicar los principios de su fe cuando estos van en contra de las posturas legales o populares.

Este cambio se está viendo a muchos niveles, tanto en lo político, como en lo educativo y social. A nivel educativo varias universidades están clausurando a organizaciones universitarias cristianas si requieren que los miembros y la directiva sean cristianos. La “lógica” es que toda entidad universitaria debe estar abierta a todo estudiante. Ya se han cerrado clubes cristianos en varias universidades y otros están bajo la mira de las autoridades universitarias.

Varias agencias de gobierno han estado presionando a organizaciones católicas de servicio social a que provean servicios que van contrarios a su postura cristiana. Ya se han cerrado varias agencias de acogida temporal para niños porque dichas agencias rehúsan asignar a niños a hogares que tienen dos padres del mismo género. Por otro lado, el gobierno federal ha dicho que bajo la nueva ley de cuidado de salud todo hospital católico tendrá que ofrecer seguro médico a sus empleados que incluya cobertura por abortos. En otras palabras, los gobiernos quieren la ayuda de organizaciones cristianas, siempre y cuando no apliquen sus principios a la manera que proveen dicho apoyo.

En el año 2009 muchos líderes cristianos de varias tradiciones firmaron la Declaración de Manhattan en la cual proclamaron que practicarían la desobediencia civil si se les trata de obligar a estar a favor del aborto y el matrimonio entre personas del mismo género. Aunque yo hubiera querido que también confrontaran asuntos de injusticia social, la realidad es que los cristianos tenemos el mandato de obedecer a Dios antes que a los humanos.

La reacción de las voces secularistas fue inmediatamente negativa. Según su interpretación la iglesia no tienen el derecho de cuestionar las posturas del gobierno. Las iglesias se deben quedar al margen de los cambios sociales que ellos están tratando de imponer sobre la sociedad estadounidense.

La realidad es que tanto los gobiernos conservadores como liberales han tratado de limitar el papel protagónico de las iglesias cuando han tomado posturas contrarias a sus intereses políticos. También es verdad que muchas iglesias se han hecho partidistas en sus intervenciones políticas. Pero no cambia el hecho de que nuestra primera lealtad siempre debe de ser con el reino. Eso significa que en ocasiones nos encontraremos en desacuerdo con las autoridades.

Es claro que las voces más seculares quieren sistemas sociales y políticos donde la religión no tenga una voz. Utilizan ejemplos de extremistas religiosos para “justificar” su postura. Pero también es verdad que sigue creciendo la influencia de la religión alrededor del mundo, a pesar de los pronósticos de que la religión iba a perder su lugar en la sociedad. Eso significa que la iglesia y el estado tienen que encontrar una manera de convivir que reconozca que las iglesias y otras expresiones religiosas tendrán un papel importante en la sociedad civil.

La libertad religiosa nos da más oportunidad para expresar nuestra fe que la libertad de culto. También nos da más espacio para participar como agentes de transformación social. Pero también es cierto que trabajar a favor de la libertad religiosa significa permitirle espacio a todas las expresiones religiosas, incluyendo las que no me gustan y aun a los agnósticos y ateos. Así que seguiré luchando por la libertad religiosa. Por un lado significa que tendré que confrontar a las fuerzas secularistas. Pero por otro, también tendré que confrontar a los que sólo quieren que haya libertad para ciertas expresiones religiosas.

(Esta nota se publicó ayer en Protestante Digital.)

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Moral cristiana e intereses políticos

El 30 de noviembre Jim Wallis publicó una nota en la cual cuestionó la consistencia moral de muchos evangelicals al acercarse a las elecciones del 2012 (Evangelical Consistency and the 2012 Elections). Su argumento básico es que muchos creyentes votan principalmente por sus intereses políticos y no sus valores cristianos. Si un candidato refleja la postura política deseada entonces se le perdona que tenga valores no cristianos o aun anti-cristianos.

Un ejemplo común de esta contradicción es la actitud de muchos evangelicals hacia el pecado sexual del Presidente Clinton y la infidelidad que estaba cometiendo Newt Gingrich mientras estaba tratando de sacar a Clinton de la presidencia. El pecado de Clinton era visto como “terrible”, pero los divorcios y las infidelidades de Gingrich eran acciones que se podían ignorar.

Esta situación se está complicando para muchos evangelicals republicanos durante este período de elecciones. A muchos de ellos les gusta la política de Gingrich, así que están dispuestos a aceptar como candidato a una persona que tiene una trayectoria de pecado sexual. La moralidad cristiana de estos evangelicals les dice que uno debe vivir conforme a las normas bíblicas y que los líderes nacionales debieran ser personas de fe. Pero, siendo que les gusta la política de Gingrich, entonces ponen su compromiso cristiano en segunda plana.

Siendo que nos estamos acercando a elecciones presidenciales el año que viene, es importante suscitar, de nuevo, la pregunta sobre la relación entre el compromiso cristiano y mi participación en la política.

  • ¿Cómo es que mi compromiso cristiano debe afectar mis posturas políticas?
  • ¿Qué tan importante es votar por alguien que tiene un compromiso cristiano claro?
  • ¿Qué significa ser consistentemente cristiano en la participación política?
  • ¿Qué es un voto cristiano en los Estados Unidos hoy?

Mi problema es que mi fe cristiana me deja en una tensión política. Por causa de mi compromiso cristiano tiendo a compartir la postura social de los demócratas; creo que el estado debe ayudar a los débiles de nuestra sociedad. Y porque creo en la pecaminosidad total de los humanos también estoy persuadido de que necesitamos controles gubernamentales para darle orden al mercado.

Pero como cristiano también comparto con los conservadores sociales la importancia de una moralidad personal cristiana. El libertinaje sexual que se ha hecho común en las sociedades occidentales es pecado y destructivo a la familia y a la sociedad. Sé que la vida es sagrada y que el aborto no agrada a Dios. Así que ninguno de los partidos políticas tiene una postura consistentemente cristiana. Los dos tienen algunas posturas que se asemejan a lo bíblico, pero los dos también niegan la fe en maneras claves.

Siendo que estas son las opciones reales por las cuales tendré que votar el año que viene, reconozco que tendré que votar por una parte de mi compromiso cristiano y reconocer que otras partes de mi fe no quedarán representadas. Pero, ¿cómo decido entre los dos?

Sé que cristianos de los dos lados de las posturas políticas me dirán porqué debo apoyar a su candidato o partido. Pero para mí la situación es más complicada. No importa por quien vote tendré que ir en contra de partes importantes de mi fe. De lo que sí quiero estar seguro es que mi fe sea la base determinante, no mis posturas políticas. Pero aún eso será difícil porque estoy seguro que mis amigos cristianos con posturas políticas marcadas me dirán que es más cristiano ser parte de su partido que del otro.

Pero sé que todos nos podemos dejar engañar cuando tenemos intereses políticos fuertes. Es fácil llamar cristiano las posturas de mi comunidad, mi comunidad, mi partido, mi familia o mi etnia. El reto es poder cuestionar mis posturas profundas a la luz del evangelio.

Si deseo ser fiel a Cristo Jesús tengo que confrontar el hecho de que todo partido político es humano y falible. También tengo que reconocer que algunos candidatos tendrán un compromiso cristiano claro, algunos no serán cristianos y otros se llamarán cristianos pero sus vida no reflejarán la vida de Cristo. ¿Por quién votaré?

(Esta nota se publicó ayer domingo en Protestante Digital.)

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Sexo, infidelidad e influencia política

Esta semana han seguido las acusaciones de relaciones sexuales extra maritales contra Herman Cain. El efecto negativo de las acusaciones ha mejorado las posibilidades políticas de Newt Gingrich, quien ha sido casado tres veces y quien se divorció de su primera esposa mientras ella estaba sufriendo de cáncer.

Para muchos políticos parece haber una relación entre el poder político y el “interés” sexual. Se le atribuye a Henry Kissinger haber dicho que el poder es el afrodisiaco más poderoso. En los últimos meses hemos visto varios casos de políticos que “se han pasado” sexualmente. Estos dos pre-candidatos republicanos parecen seguir por esa línea.

¿Cuál debiera ser la postura cristiana con relación a este asunto?¿Qué tan importante es la acción moral de la persona y su capacidad para gobernar? Si predicamos contra el adulterio y el divorcio, ¿será inconsistente votar por alguien que tiene “trayectoria” sexual? Tengo la impresión que condenamos este estilo de vida entre los políticos que no favorecemos, pero lo perdonamos entre los que apoyamos. ¿Será verdad mi impresión?

Invito sus comentarios.

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Este año no quise dar gracias

El jueves, 24 de noviembre, se celebró el día de acción de gracias en los Estados Unidos. Al comenzar a formar una lista de las razones por las cuales dar gracias este año me di cuenta que era mucho más fácil hacer una lista de las cosas negativas que han pasado. Tengo un montón de cosas por las cuales no dar gracias.

La situación económica nacional sigue insegura. Los del Tea Party cuestionan el valor del gobierno y los de Occupy están seguros que el 1% tiene controlado a dicho gobierno. Hace tres años el problema fue las acciones irresponsables de los bancos estadounidenses y ahora el problema está centralizado en Europa. Por todos lados uno ve a una generación de jóvenes que no ven esperanzas para su futuro.

Los indocumentados en este país siguen sin esperanza de una reforma migratoria justa. La mayoría de los candidatos a la presidencia les quieren hacer la vida más difícil, rehusando reconocer el daño que le hacen al país y a las familias que están contribuyendo al bienestar nacional.

Tenemos un gobierno que no parece funcionar. El congreso de los Estados Unidos tiene la aprobación de menos de 10% de la población nacional y no ofrece esperanza. Y todavía no he comenzado a hacer una lista global. Vivimos en un mundo cada vez más contaminado con 7 mil millones de personas y una economía mundial que sigue favoreciendo a los pocos sobre los muchos.

Con un poco de tiempo podría seguir alargando la lista. Hay muchas razones por las cuales no dar gracias este año.

Sin embargo, al hacer esta lista tengo que recordar que mi agradecimiento no puede depender de la fortaleza del dólar y del euro. Mi esperanza no depende de que las cosas anden bien. El profeta Habacuc bien lo dijo “Aunque la higuera no florezca…” (3:17-19). Las circunstancias actuales no andan bien y podrían empeorar. Pero mi esperanza no está en los políticos, ni en los economistas, sean de izquierda o de derecha.  La situación actual me trae a la memoria el canto Tenemos esperanza de Federico Pagura y Homero Perera.

Porque El entró en el mundo y en la historia;
porque El quebró el silencio y la agonía;
porque llenó la tierra de su gloria;
porque fue luz en nuestra noche fría.

Porque nació en un pesebre oscuro;

porque vivió sembrando amor y vida;
porque partió los corazones duros
y levantó las almas abatidas.

Por eso es que hoy tenemos esperanza;
por eso es que hoy luchamos con porfía;
por eso es que hoy miramos con confianza,
el porvenir en esta tierra mía.

Bueno, tal vez sí debiera dar gracias ….

(Esta nota apareció en Protestante Digital el 27 de noviembre del 2011.)

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Un viejo entre tanto joven

Los días 4-6 de noviembre tuve el privilegio de participar en la convención internacional de Especialidades Juveniles en Orlando, Florida. Hubieron más de 1700 pastores y líderes juveniles de todo el mundo de habla hispana, incluyendo a muchos latinos de EEUU y algunos brasileños. Tuvimos una mesa representando al Centro Latino del Seminario Teológico Fuller (gracias, Sebastián) y tuve la oportunidad de presentar tres seminarios y talleres.

Estar entre tantos jóvenes me trae mucho gozo con relación al futuro de la iglesia latina. Estos muchachos tienen un compromiso claro con Cristo Jesús y un deseo de servirle donde el Señor los quiera. Tienen una energía que anima, aunque también andar entre tanto joven me recuerda que yo ya no lo soy.

Tuve la oportunidad de enseñar un seminario sobre ministerio en un contexto bicultural y el “mini-taller” “Educación, teología y ministerio Siendo líderes en un mundo complejo” dos veces. Tuve la grata sorpresa de ver a casi 200 jóvenes participar en este taller cuyo enfoque era la importancia de la formación teológica para el ministerio y el liderazgo. Hablamos de los retos que ellos van a enfrentar como líderes y la importancia de prepararse para que puedan conectar la Palabra con las situaciones que van a vivir.

Estos jóvenes tendrán el reto de ser intérpretes de la Biblia en un mundo mucho más complejo que el que yo enfrenté en mi juventud. La sociedad occidental nos ha impulsado hacia un secularismo en que se trata de vivir como si Dios no existiera, está materializada, sobre-sexualizada y sexualmente confundida. La globalización nos obliga a entendernos con las religiones del mundo y a confrontar las injusticias creadas por el capitalizado corporativo. La ciencia “promete” vidas más largas, mientras que los desechos de nuestras sociedades materializadas amenazan con destruir la vida en el planeta. En medio de todo esto la gente busca esperanzas espirituales; estos jóvenes están ante una nueva oportunidad de presentar el evangelio transformador ante un mundo más necesitado que nunca. Los retos son nuevos, aunque la condición humana es la misma y la respuesta sigue siendo Cristo Jesús.

Estar entre tantos jóvenes me recordó que la misión es de Dios y que Dios levanta a líderes para cada generación. Veo el futuro con esperanza porque el futuro es de Dios y porque veo a quienes está preparando Dios para la siguiente etapa. Pero también me da un poco de pena al pensar en los retos que estos jóvenes van a tener que enfrentar. Gracias a Dios que van acompañados del mismo Espíritu que nos motivó tantos años atrás cuando yo también era de la “generación emergente”.

(Esta nota se publicó por primera vez en Protestant Digital el domingo, 20 de noviembre del 2011.)

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El creciente espíritu anti-inmigrante (y anti-latino) en los Estados Unidos

La nueva ley anti-inmigrante en el estado de Alabama le está creando problemas económicos al estado. Los dueños de las granjas no pueden conseguir quienes recojan las cosechas. Los latinos que están en el país legalmente, incluyendo a personas que nacieron en los Estados Unidos, está saliendo del estado porque siente una actitud anti-latina entre mucha de la población. Esto está dejando a varias empresas sin empleados dispuestos a hacer los trabajos arduos y mal pagados que normalmente hacen los inmigrantes. Y aunque las cortes han declarado ilegal partes de la nueva ley, todavía está causando zozobra entre los latinos que viven en el estado.

El espíritu anti-inmigrante, que muchas veces también es un espíritu anti-latino, está creciendo en algunos segmentos de la sociedad dominante. Aunque claramente le está haciendo daño al estado y las cortes han declarado inconstitucional las partes más controversiales de estas leyes, sigue creciendo esa actitud y hay otros estados que están contemplando hacer algo similar. Casi todos los candidatos republicanos a la presidencia se están peleando por demostrar que son las personas más anti-inmigrante. Aun la administración Obama, que ha dicho estar a favor de una reforma migratoria justa, ha deportado a más indocumentados que ninguna administración anterior de los Estados Unidos.

El país necesita la mano de obra inmigrante, algo que se ha comprobado vez tras vez en todos los estudios hechos sobre el tema. Pero los políticos rehúsan crear un marco legal para permitir que los inmigrantes estén en el país legalmente y hagan esos trabajos que nadie en el país está dispuesto a hacer.

Claramente está roto el sistema migratorio del país. Favorece una situación en que hay una clara oferta de trabajo que atrae al inmigrante, pero sin que tenga derechos legales. Los empleadores pueden mal pagar y maltratar a estas personas porque no tienen ningún derecho legal. También crea una mano de obra fluctuante y “desechable” que se utiliza cuando se quiere y se persigue cuando ya no se necesita.

Tristemente este patrón se repite en varios países del primer mundo. La globalización estimula el movimiento libre de productos y capital, pero trata de limitar el movimiento de la mano de obra. El resultado es que la gente se mueve y llena las necesidades de los países ricos, pero sin derechos legales.

Muchos cristianos en este país le echan la culpa al inmigrante siendo ellos fueron los que “infringieron” la ley. Pero rehúsan lidiar con el hecho de que ellos mismos se benefician directamente o indirectamente de la mano de obra inmigrante. Por ejemplo, en este país queremos comida barata y por eso los salarios de los trabajos agrícolas son tan bajos. Estamos comiendo a costas de la injusticia al inmigrante.

Es tiempo que los cristianos tengamos el valor de denunciar el pecado estructural que está detrás de estas actitudes anti-inmigrantes. El pecado de inmigrante es el de entrar sin permiso. Pero luego le hace bien al país con su trabajo. El pecado del país es que se aprovecha de ese trabajo, pero rehúsa permitir que el inmigrante tenga protecciones legales. Eso se llama injusticia, simple y sencillamente. Y muchas veces va ligado al pecado del racismo, que busca proteger los derechos de unos por medio de negarle los derechos a otros.

Nuestra tarea en este asunto está clara. Tenemos que trabajar a favor de la justicia. Eso implica trabajar para la legalización de los que ya están en el país contribuyendo a su bienestar. También debemos buscar que se desarrolle un marco legal para permitir que puedan ingresar legalmente los que vienen a hacer los trabajos que los que vivimos aquí no queremos hacer.

Los cristianos latinos tenemos una responsabilidad particular en este asunto. Necesitamos ayudar a los miembros de nuestras iglesias y de nuestras familias que necesitan legalizar su estado migratorio. También tenemos que luchar contra ese racismo que nos afectará a todos, si sigue creciendo. Que Dios nos de el valor de ser como los profetas de antaño denunciando la injusticia y obrando a favor de los más pequeños y vulnerables.

 

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Día de celebración y dolor

Hoy fue día de celebración y dolor entre israelís y palestinos por el intercambio de prisioneros. Un soldado israelí se liberó después de cinco años de cautiverio en cambio por cientos de palestinos que habían pasado muchos años en cárceles israelís. Cada pueblo celebró la llegada de su(s) prisionero(s) como héroe(s) y vieron este proceso como una victoria para su causa.

Sin embargo, cada lado también vivió una situación de dolor. Muchos israelís estaban en contra de que se soltara a personas que habían participado en actos que habían matado a familiares suyos. De parte de los palestinos había dolor por los que todavía están en las cárceles. Cada lado está seguro de la certeza de su postura y de lo malo del otro.

Los israelís recuerdan que muchos de estos prisioneros liberados participaron en actos terroristas que mataron a muchos inocentes. Los palestinos recuentan las injusticias que se viven a diario bajo la ocupación israelí y los miles de prisioneros que todavía están en cárceles israelís. Los dos seguros de su causa y seguros que el otro está cometiendo la injusticia.

Yo también celebro y lloro este día. Celebré con las familias de los dos lados que pudieron recibir a sus hijos e hijas. Pero también lloré porque se que mientras no haya paz en entre palestinos e israelís esta situación se repetirá en un futuro no lejano. Oro por la paz de Jerusalén. Pero no una paz impuesta, sino una en que israelís y palestinos puedan forjar un futuro para bienestar de los dos pueblos.

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Pro-vida hasta que nazca la criatura

Una de las cosas interesantes sobre el debate en los Estados Unidos con relación al aborto es la manera que tienden a dividirse las posturas políticas alrededor del debate. Por un lado están aquellas personas que hablan del derecho de la mujer a decidir sobre su cuerpo, pero que le quiere negar todo derecho al niño que todavía no ha nacido. Muchos defienden este derecho al aborto aun cuando el niño pudiera sobrevivir fuera del vientre de su madre. En esta perspectiva parece que la única vida que vale es la de la mujer.

Los que se declaran pro-vida defiende mucho el derecho del niño no nacido. Hablan del respeto a la vida. Pero algunos de ellos sólo defiende ese derecho mientras no nazca la niña. Quieren que madres solteras completen sus embarazos, pero luego no quieren pagar por el cuidado médico, ni por el acceso a comida nutritiva. Tampoco quieren pagar los impuestos necesarios para que esos mismos niños sean educados en buenas escuelas y puedan contribuir a la sociedad.

Esto se complica aun más porque somos una sociedad armada con niveles de violencia y homicidio desconocido en otras partes del mundo occidental. Y somos el único país de occidente que sigue “solucionando” el problema de la violencia con la pena de muerte.

Estos dos extremos demasiado comunes en nuestro país me dejan ante posturas políticas que no puedo apoyar, ni por derecha, ni por izquierda. Si voy a ser pro-vida necesito serlo en todo aspecto de la vida. Quiero proteger al niño no nacido luchando en contra del aborto como un medio anti-conceptivo. Pero también cuidar de él para que puede ser una persona de bien. Quiero proteger los derechos de la mujer y no utilizar una postura pro-vida como una escusa para tratar de imponer mi voluntad sobre los derechos de la mujer de tener control sobre su cuerpo y sus embarazos. Quiero ser pro-vida al pagar mis impuestos y dar para ayudar a otros. Quiero rechazar la violencia como manera de defender mis derechos o como castigo al que ha hecho mal. Quiero caminar con los pequeños y débiles y con los que la sociedad considera desechables, particularmente las mujeres y niños pobres y de grupos minoritarios.

Como seguidor de Jesucristo quiero que todos se arrepientan y lleguen al conocimiento de la verdad. Y por eso no le quitaré la vida a otro, porque no le quiero quitar la oportunidad de encontrarse con su Señor antes de morir. Buscaré la reconciliación y no la violencia o la guerra como solución al conflicto. En el poder del Espíritu de Dios espero ser pro-vida en todo aspecto de la vida.

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¿El fin de un Estados Unidos cristiano?

Según un estudio sobre la religiosidad en los Estados Unidos American Religious Identification Survey se están viendo varios cambios importantes en las tendencias religiosas del país. Algunas de las características sobresalientes son:

  • El porcentaje de personas no religiosas o ateas a doblado a 15% de la población
  • La religión en Estados Unidos se está privatizando
  • El número total de cristianos no ha declinado, pero sí su porcentaje de la población
  • Están creciendo los seguidores de otras religiones en el país
  • Están declinando las iglesias liberales y creciendo las iglesias conservadoras
  • Aunque declina la identificación religiosa hay un crecimiento de espiritualidad

Cuando se une esta información a lo que mencioné en la nota de hace quince días sobre el crecimiento de la religiosidad hispana, también sabemos que:

  • La población mayoritaria se está secularizando, pero está decreciendo como porcentage total de la población
  • Los grupos minoritarios y los inmigrantes son más religiosos que la población mayoritaria
  • Casi todo el crecimiento que se está viendo en iglesias cristianas se debe a grupos minoritarios, particularmente latinos
  • Las religiones mundiales están creciendo mayormente por medio de los nuevos inmigrantes
  • Los líderes políticos, sociales y económicos del país son más seculares que la población en general

El estudio hace suscitar varias preguntas. En primer lugar, está la pregunta teológica: ¿y cuándo fue cristiano este país? Entiendo que muchos de los fundadores tuvieron valores cristianos y que los Estados Unidos refleja una cultura cristianizada occidental. Pero: ¿Puede existir un país cristiano o existe una diferencia fundamental entre iglesia y estado tal que ningún país ha sido o será cristiano? Los cambios que están ocurriendo en los Estados Unidos y en todo el mundo tradicionalmente “cristianizado” nos obliga a hacernos la pregunta sobre como entendemos el concepto de ser cristiano.

Una segunda cosa es que el estudio enfoca en el individualismo estadounidense. Este siempre ha sido un valor muy importante en esta sociedad. Es tan fuerte que ha producido una religiosidad individualista. Era casi inevitable que las iglesias en un país tan individualista reflejaran una tendencia en contra de la iglesia como comunidad. Una de las tareas importantes de las iglesias será presentar un evangelio que enfoca en el discipulado y la iglesia como comunidad.

Una tercera cosa clave es el papel que jugarán los inmigrantes en el futuro religioso del país. Una cosa que no toma en cuenta el estudio es que un número creciente de inmigrantes (tanto cristianos como musulmanes) vienen al país con una visión misionera. Será interesante ver como la migración cambia la trayectoria religiosa de los Estados Unidos a largo plazo. ¿Qué resultado tendrá el espíritu misionero de los inmigrantes? ¿Podrán ser agentes de avivamiento o serán influenciados por el secularismo creciente.

La última cosa que quisiera enfocar tiene que ver con las implicaciones para el ministerio cristiano. ¿cómo vamos a ministrar en un país que se está secularizando? ¿Cómo hemos de compartir el evangelio a personas pos-cristianas? También es muy posible que muchas de las estructuras cristianas, particularmente la denominaciones históricas, posiblemente desaparezcan en medio de estos cambios. Siendo que creo en el futuro de Dios, esto no me inquieta. Pero sí nos obliga a reconocer que tendremos que desarrollar nuevos modelos de iglesia y ministerio que respondan a esta nueva realidad.

El estudio demuestra que la iglesia no está próxima a desaparecer en el país y que la religión seguirá teniendo una influencia importante. Lo que sí está cambiando es el papel del cristianismo en la vida pública. El concepto de los Estados Unidos como un país que se nombra “cristiano” está desapareciendo. Algunos cristianos quisieran “regresar” a un pasado supuestamente más cristiano. Pero en este momento el reto principal para los cristianos será aprender a evangelizar y servir en un ambiente indiferente y hasta hostil.

Está realidad suscita dos peticiones de mi parte: 1) Que Dios nos de sabiduría para proclamar el evangelio en maneras que nuestros conciudadanos lo entiendan como buenas nuevas. 2) También pido que los cristianos de los grupos minoritarios seamos fieles a la tarea y que Dios nos utilice como medio de un avivamiento en los Estados Unidos.

(Esta nota se publicó en Protestante Digital, el domingo 25 de septiembre del 2011.)

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