Esta semana estoy en la ciudad de Guatemala enseñando en el Seminario Anabautista Latinoamericano (SEMILLA). Ha sido un gozo regresar a la Guatelinda a participar con mis hermanos y hermanas que están sirviendo al Señor en la bella y siempre sufrida Centramérica.
Les comparto una calcomanía para su reflexión.

Hoy, 7 de diciembre, se celebra la quema del diablo en Guatemala. A las seis de la tarde hoy gente sacará basura de sus casas y la quemará en las calles. Las calles se llenarán de humo y habrá peligro de fuego en algunos lugares. Muchos también quemarán pinturas en figura del diablo y se oirán muchos cohetes.
La costumbre es parte de la celebración de adviento. Debo sacar de mi casa todo aquello que me estorba de recibir a Jesús. Reconozco que se ha acumulado mucho durante el año y que no hay lugar para Jesús en mi casa y en mi vida.
No recomiendo que armen fuegos enfrente de sus casas hoy a las 6PM. Sin embargo, yo tengo que reconocer que hay mucho en mi vida que me quita de celebrar la venida de Cristo. Yo necesito hacer una quema este día.
Lo más grande que necesito “quemar” este 7 de diciembre es mi incredulidad. El dolor, la frustración, y el cinismo han llenado mi vida. He orado por mis seres queridos sin ver resultados. He luchado por los indocumentados y parece que estamos más lejos de una reforma migratoria. He trabajado arduamente en el ministerio y muchas veces he visto poco resultado.
También tengo que “quemar” mi agenda. He estado tan ocupado que no siempre he tenido tiempo para sentarme a meditar y gozarme en mi Señor. Tengo tiempo para predicar, para enseñar y para aconsejar. Pero no siempre tengo tiempo para estar con mi Señor. Tampoco le he dado el tiempo a mi familia, mis amigos y mis vecinos.
Hoy también tengo que “quemar” mi temor. No puedo ver el poder de Dios en nuevas áreas de mi vida si no estoy dispuesto a caminar por fe. No estoy seguro del futuro, pero el futuro está en manos de Dios no en manos mías.
Podría seguir con mi lista de cosas que necesito sacar de mi casa este día en preparación para la venida de nuestro Señor. Yo me imagino que usted también tendrá algo que necesita sacar a la calle este 7 de diciembre en preparación para recibir la presencia del Señor.
Ven a mi corazón, oh Cristo
Pues en él hay lugar para ti.
Caserío El Cerezo, Cantón Nensistepeque, Departamento de Santa Ana, El Salvador. Este fin de semana pasada tuve la oportunidad participar con la Iglesia Rey de Reyes Señor de Señores en El Cerezo. Esta congregación es parte de un proyecto que tiene su sede en Compton, CA y estaban celebrando su octavo aniversario.
El pastor ha podido ser agente de unidad entre las iglesias. Así que cada noche llegaban los “pickups”, que hacen de bus de iglesia (y transporte público), llenos de los hermanos de las diferentes congregaciones, representando la variedad de movimientos evangélicos que existen en ese sector. Fue un gusto ver a hermanos que no se han relacionado en el pasado por diferencias doctrinales o de costumbre ahora adorando juntos y organizando actividades entre la diferentes iglesias.
Todas estas iglesias son de caseríos, así que cada pickup podía transportar a casi toda una congregación. Pero era un gozo verlos llegar, listos y dispuestos a adorar su Creador, Salvador y Señor.
Sin embargo, pronto se vieron los efectos de la guerra y de la migración. Muchas familias perdieron esposos o padres durante la guerra y ahora muchos de los que sobrevivieron están en el norte buscando mejorar la vida de sus familias. La globalización también está afectando a este sector. Estos campesinos son gente de la tierra, trabajadora. Y esta tierra es fértil, produciendo de todo con abundancia. Pero no pueden competir con los productos subsidiados de los países poderosos. Así que, muchas veces ni tiene sentido plantar o cosechar. Y las remesas del norte proveen más que los salarios ocasionales del campo.
Muchos de los niños y adolescentes están siendo criados por abuelos o tíos. Sus padres les quieren proveer lo económico, pero lo hacen a costo de dejarlos solos por muchos años. El domingo pasé un momento agridulce al ver a una joven pareja de la iglesia casarse sin la presencia de sus padres, quienes están en los Estados Unidos. Me imagino que los padres también estarían tristes al no compartir este momento tan importante en la vida de sus hijos.
Pero también había un número de jóvenes que no tenían nada que hacer con sus vidas. No hay trabajo, no hay posibilidades reales de estudio y las remesas los mantienen. O se van para el norte o se unen con una mara. Pero por ahora andan a caballo con su IPod o celular en el bolsillo. Y las familias viven por FE (familiares en el extranjero, como dijo una pastora cubana).
Muchas personas en esta región han sido cambiado por el poder del evangelio. ¿Podrán ellos ser agentes de transformación en una región donde las fuerzas externas parecen estar marcando su futuro? ¿Podrán las iglesias ofrecerles un futuro de dignidad y valor a estos jóvenes? Por que creo en el poder del evangelio y vi a hermanos y hermanas sirviendo a otros en nombre de Cristo, sigo esperanzado del futuro de El Cerezo. Pero también se que será difícil construir un futuro esperanzador con tanta influencia externa en su contra.
Recientemente el hombre más rico del mundo, el mexicano Carlos Slim, dijo que dar filantrópicamente no ayuda nada. Mientras personas como Bill Gates y William Buffet están animando a los ricos del mundo a que se comprometan a dar hasta la mitad de su dinero para ayudar a los pobres, Slim dijo que eso no ayuda a los pobres a la larga. Según Slim se ayuda más a los pobres invirtiendo en proyectos de empleo que en proyectos de ayuda a los pobres. El da, pero está persuadido que los proyectos de Gates y Buffet no dan resultado.
El hombre más rico del mundo vive en un país donde existe una creciente separación entre los ricos y los pobres. Sus compañías han tenido monopolios y han podido crecer en situaciones donde los reglamentos favorecen a los poderosos. El no es una persona popular entre los pobres de su país.
Mientras Gates y Buffet están tratando de persuadir a ricos en China que deben dar más para proyectos entre los pobres, personas como Slim parecen tratar de disuadirlos.
¿Qué piensa?
El día de hoy se reunió el Programa de la ONU para el Desarrollo (PNUD) en México (véase Pide ONU reforma mundial a leyes migratorias). Hicieron un llamado para que la leyes migratorias internacionales aseguren “la protección de los derechos básicos de todos los ciudadanos de este mundo, sea donde sea que el azar los haya llevado a nacer”.
Francisco Rodríguez, uno de los presentadores, comentó sobre la ironía de que “justamente aquellos cuyo bienestar puede mejorar más como resultado del movimiento son los que enfrentan limitaciones más elevadas a su capacidad de escoger dónde vivir”.
Otro participante, Madgy Martínez Solimán, llamó a buscar políticas migratorias que combatan los muros “hechos de papel cuyos ladrillos son los certificados de nacimiento… [y] las visas y … los pasaportes”.
Si confesamos que Dios creó todo el mundo y a todos los humanos, ¿cómo responderemos ante los retos que nos presenta el ONUD)?
Esta semana he estado con mis hermanos y hermanas del Seminario Anabautista Latinoamericano (SEMILLA) celebrando su 25 aniversario y la graduación de una promoción nueva. He disfrutado mucho estar en mi “segunda patria” Guatemala. Pero mi tiempo aquí también me ha hecho reflexionar sobre la teología latina desde el lado sur del Río Bravo (Grande).
Cada vez que estoy con mis hermanas y hermanos centroamericanos quedo impactado por su celebración de la vida y del Dios de la vida en medio de pobreza, injusticia e inseguridad. Ven la presencia de Dios en medio de sus vidas a pesar de todas las cosas que se necesitan cambiar. Siguen luchando por ver cambios, pero no pierden de vista la presencia divina en medio de su existir.
El tema de la reforma migratoria también se ve muy diferente desde acá. Las redadas afectan a sus familiares y seres queridos. Muchos de ellos reciben alguna ayuda de esas personas indocumentadas. Ellos también ven la llegada de los deportados en los vuelos de “ICE Air”. Saben exactamente cuántos conciudadanos fueron repatriados por los Estados Unidos.
La mayoría de los graduados de SEMILLA pastorean y sirven en situaciones que yo nunca tengo que confrontar. Sin embargo, se capacitan porque saben que Dios los quiere utilizar allí, en esas situaciones que yo sólo visito y muchas veces evito.
Pero lo que más quedó claro para mí, de nuevo, es que no puedo hacer teología latina en los Estados Unidos sin incluir a mis hermanos y hermanas de América Latina. Ellos son parte de nuestra historia, pero también de nuestro presente y nuestro futuro. No sólo son nuestros antepasados o nuestra familia actual. Nuestras experiencias son muy diferentes, pero también traslapan en muchos puntos. Regreso a los Estados Unidos con nuevo ánimo de crear más puentes de reflexión teológica con América Latina. Doy gracias a Dios y a mis colegas en SEMILLA por la oportunidad de ser parte de una conversación teológica que enriquece mi entendimiento de lo que significa seguir a Cristo Jesús como latino en los Estados Unidos.
Hace dos semanas fui a Tijuana a dar un taller a pastores. El taller estuvo ligado a la celebración de 30 años de ministerio de un estudiante de Fuller. ¡Felicidades a Miguel por su fidelidad en el ministerio!
La experiencia me obligó a ver, de nuevo, la realidad transnacional del ministerio latino. En primer lugar, llegaron pastores y líderes de iglesias de los dos lados de la frontera. Estos/as pastores/as cruzan la frontera regularmente y ministran de los dos lados. Mucha de su gente vive y trabaja de los dos lados, pero también llegaron personas a la reunión con niños menores de edad que llegaron a visitar a padre o madre que no podía cruzar la frontera. Algunos de estos pastores ministraban a familias divididas por la frontera y las leyes de los EEUU.
Pero también confronté un segundo aspecto clave, lo irreal de la frontera. Miles de personas cruzan la frontera legalmente cada día, porque viven y trabajan de los dos lados. Sin embargo, el gobierno de EEUU sigue insistiendo en tratar de hacer ese proceso lento y complicado. Hay quienes dicen que la política refleja un intento por separar los dos lados por medio del desgaste.
También resaltó la violencia fronteriza que existe por causa de la demanda de drogas en los EEUU y utilizando armas que son legales del lado estadounidense, pero ilegales en México. México, por su parte, está lidiando con los carteles, pero también con una corrupción que ya es parte de su folclor nacional. Los ciudadanos de Tijuana se encuentran en zozobra ante una situación sobre la cual no tienen control.
Por más que se levanten muros, el ministerio latino es cada vez más transnacional. ¿Cuál es nuestra responsabilidad pastoral? ¿Qué palabra profética debemos dar a las autoridades de los dos lados? ¿Cómo se hace teología con un muro de por medio?