Category: Biblia

¡Cristo ha resucitado!

Los cristianos confesamos que la resurrección es el evento clave de nuestra fe. Creemos en el futuro, tenemos esperanza, y seguimos adelante porque Cristo resucitó. Algunos cristianos tratan de espiritualizar este evento, cuestionando que un cuerpo inerte pudiera levantarse de la muerte. Pero la gran mayoría de los que nos llamamos cristianos confesamos que este fue un evento literal; Cristo había muerto y su cuerpo muerto fue glorificado. Cristo es las primicias de nuestra esperanza de resurrección.

Paramos cada año para reafirmar nuestra confesión, ¡Cristo ha resucitado, verdaderamente ha resucitado! Todos los eventos de semana santa nos recuerdan del sacrificio y de la victoria de nuestro Señor. Pero también es importante que recordemos las implicaciones de la obra de Cristo. En los eventos de Semana Santa confesamos que: 1) Los humanos, incluyendo muchos cristianos, queremos una victoria al estilo de los poderes de este mundo. Tendemos a decepcionarnos cuando Cristo no nos da las cosas como nosotros creemos que deben ser. 2) La victoria de Cristo se da por medio del sufrimiento y la muerte. Si seguimos a Cristo, no nos debe sorprender la cruz. 3) La resurrección rompe los esquemas humanos. Dios interviene en la historia humana y nos llama a creer más allá de las normas de la ciencia moderna.

La muerte y resurrección de Cristo nos recuerdan, de nuevo, que sus seguidores necesitamos estar dispuestos a pasar por los eventos de semana santa. Habrá mucha gente que nos celebrará cuando estamos haciendo algo que se parece a lo que ellos quieren, pero que se irán en contra nuestra cuando proclamemos el evangelio. También tenemos que recordar que el servicio al Señor incluye la cruz y que la resurrección sólo se da después de dar nuestra vidas.

Es fácil desalentarnos cuando vemos a un mundo que busca valores que no son los del reino. Es tentador tratar de crear “victorias” políticas o sociales para “defender” el evangelio. Para otros la tentación es seguir los valores populares que se bautizan como derechos. Pero seguir a Cristo significa reconocer que las normas de este mundo no son los valores del reino. Si queremos hacer una diferencia tenemos que ser diferentes, en el poder del Espíritu, no con poder político, social o económico.

El domingo de resurrección es un momento para recordar que somos de otro reino. Que podamos confesar, de nuevo, este día de resurrección que ¡Cristo ha resucitado, verdaderamente ha resucitado!

(Protestante Digital, 31 de marzo del 2013)

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Tenemos esperanza

Mis padres fueron trabajadores migrantes antes de convertirse y cuando se convirtieron pronto sintieron un llamado al ministerio. Ese llamado los llevó a dedicar sus vidas a trabajar entre los pueblos latinos pobres, primero en Texas y luego en California por más de 30 años. El Señor los llamó a trabajar entre gente campesina que hace trabajos pesados por poco salario y fue allí donde Dios los utilizó para tocar muchas vidas con las buenas nuevas del evangelio. Pero también enfrentaron el hecho de que una comunidad de campesinos tenía poco poder político. Los poderosos de afuera establecieron un depósito de desechos tóxicos que envenenó el agua potable del pueblo y luego utilizaron los impuestos de ese negocio para beneficiar los presupuestos de otros sectores. Fue en ese contexto que yo conocí el evangelio y que también recibí el llamado a ministrar entre las comunidades latinas.

A través de los años hemos visto al Señor obrar en maneras poderosas. Pero también hemos pasado momentos en que hemos tenido ganas de tirar la toalla. Algunas situaciones se ven tan complejas que uno no les ve salida y fácilmente puede llegar a la conclusión que no puede haber cambio. Muchas veces nos sentimos así durante nuestros años en Guatemala. Aunque vimos muchas conversiones, también vimos grandes injusticias. Las estructuras de poder justificaban la opresión de los indígenas, los campesinos y los pobres. Esa injusticia estructural parecía tener la última palabra. Pude entender por qué tanta gente se desalentaba en la tarea de proclamar y vivir el reino, buscando la transformación integral del evangelio.

Sin embargo, fue allí donde escuchamos por primera vez el tango Tenemos Esperanza de Federico Pagura y Homero Perera. Este canto nos ayudó a recordar que seguimos adelante no por la expectativa de nuestros pequeños logros o triunfos. Damos gracias a Dios cuando se dan, pero sabemos que son parciales. Nuestra esperanza no está basada en lo que podemos lograr, sino en lo que Cristo ya logró.

Porque Él entró en el mundo y en la historia

Porque Él quebró el silencio y la agonía

Porque llenó la tierra de su gloria

Porque fue luz en nuestra noche fría.

 

Porque Él nació en un pesebre oscuro

Porque vivió sembrando amor y vida

Porque partió los corazones duros

Y levantó las almas abatidas.

 

Por eso es que hoy tenemos esperanza

Por eso es que hoy luchamos con porfía

Por eso es que hoy miramos con confianza

El porvenir en esta tierra mía.

Por eso es que hoy tenemos esperanza

Por eso es que hoy luchamos con porfía

Por eso es que hoy miramos con confianza

El porvenir.

 

Porque atacó a ambiciosos mercaderes

Y denunció maldad e hipocresía

Porque exaltó a los niños las mujeres

Y rechazó a los que de orgullo ardían.

Porque Él cargó la cruz de nuestras penas

Y saboreó la hiel de nuestros males

Porque aceptó sufrir nuestra condena

Y así morir por todos los mortales

 

Porque una  aurora vio su gran victoria

Sobre la muerte, el miedo, las mentiras

Ya nada puede detener su historia

Ni de su Reino eterno la venida.

Ahora que estoy ministrando en EEUU, de nuevo, necesito recordar constantemente que nuestro ministerio no depende del poder de las iglesias, ni de la influencia política, social o económica que podamos tener en algún momento específico. Soy parte de una estructura fuerte que tiene mucha influencia alrededor del mundo. La tentación es de creer que podemos tener éxito por causa de nuestro tamaño y nuestro nombre. Sin embargo, aquí también necesito recordar que mi esperanza no está basada en lo que tengo o lo que pueda lograr, sino en lo que Cristo ya hizo. Aquí también me frustro cuando veo que nuestras acciones son insuficientes para las situaciones que enfrentamos y que el mal parece triunfar.

Pero eso me hace recordar que la mayoría de cristianos alrededor del mundo están en situaciones donde no tienen poder político, económico o social. Ellos no tienen los privilegios humanos que yo tengo. Pero ellos tienen la misma esperanza. Seguimos proclamando el mensaje del reino y buscando ser agentes de transformación en nuestro mundo. Cristo ya triunfó sobre el mal y sobre la muerte. Y por eso es que hoy tenemos esperanza…. por eso luchamos…. por eso creemos en el futuro de Dios.

(Protestante Digital, 24 de febrero del 2013)

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Parábola para nuestra realidad económica

Hace ya algunos días que ha comenzado una protesta en Wall Street, y otras ciudades, en la cual se le llama al 1% más rico que se haga responsable del daño hecho a la economía mundial y de que pague impuestos según su situación económica. Según el criterio de los que protestan el gobierno estadounidense ha estado muy listo a ayudar al 1%, pero poco dispuesto a tomar en cuenta a los demás.

Como todo argumento político tiene su tendencia simplista. Sin embargo, hace resaltar algunos problemas de fondo. Fueron los bancos ricos (y sus dueños) los que hicieron los préstamos que causaron la crisis de bienes raíces. Fueron ellos que hicieron inversiones muy arriesgadas y que luego causaron grande pérdidas. Y fueron los bancos los que fueron rescatados por el gobierno. Sin embargo, como en la parábola del siervo injusto (Mt. 18:23-34) se les perdonó mucho, pero luego no estuvieron dispuestos a perdonar a los más pequeños. Los bancos, y sus dueños, tienen grandes cantidades de dinero por causa de la ayudar federal, pero no están dispuestos a perdonar las deudas que ellos mismos causaron.

Actualmente en los Estados Unidos tenemos una discrepancia entre ricos y pobres que no se ha visto en más de setenta años. La situación está concentrando el dinero cada vez más en manos de menos personas. Si no hay cambio pronto, peligra la clase media y la estabilidad nacional.

Por supuesto, que debemos evitar luchas clasistas. Pero también necesitamos el valor de nombrar las injustas de nuestro sistema económico. ¿Qué diría el profeta Amós ante la situación económica actual? ¿Qué diría Jesús?

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Seguimos esperando la venida de Cristo

Como ya sabemos todos, el día del juicio no se dio el 21 de mayo. Muchas personas se quedaron esperando y que algunos vendieron todo lo que tenían pensando que ya no lo iban a necesitar. El “profeta” Harold Camping ahora nos dice que se equivocó en sus cálculos y que ahora el día del juicio se dará el 21 de octubre.

Ha habido todo tipo de reacción a lo que no pasó. Algunos líderes cristianos están llamando a Camping a que se arrepienta públicamente, algo que parece que él no piensa hacer. También las personas que le creyeron y vendieron todo lo que tenían ahora están en crisis, dudan de su fe y de su futuro.

Por supuesto, los que se burlan de la fe están aprovechando el momento para “demostrar” lo falso de la predicación cristiana. Siguen haciendo comentarios de burla o de cuestionamiento.

No dudo que Camping está seguro que es un vocero de Dios y que debe llamar a los humanos al arrepentimiento. Comparto su inquietud en cuanto a la dirección que está caminando nuestro país. Pero claramente ha hecho más daño que bien a la causa del evangelio y aun los que le creyeron ahora están en crisis.

Estos eventos nos invitan a reflexionar sobre varias cosas:

1. ¿Qué es lo que creemos sobre la venida de Cristo y el juicio final? ¿Qué estamos enseñando? Si en verdad creemos que Cristo vendrá otra vez, ¿cómo se demuestra en nuestra predicación y en nuestro estilo de vida?

2. ¿Cómo estamos llamando a nuestra sociedad al arrepentimiento y al cambio? ¿Será que nos estamos quedando sin voz profética por causa de los desvaríos de personas como Camping?

3. ¿Cuál es nuestro mensaje a Camping y a sus seguidores confundidos? ¿Cómo lidiamos con las especulaciones escatológicas que aparecen con cierta regularidad?

4. ¿Qué esperanza le planteamos a nuestra sociedad? ¿Escuchan “esperanza y futuro” en nuestra proclamación lo que están a nuestro alrededor?

Seguimos en espera de la venida de Cristo, viviendo y proclamando la esperanza divina. ¡Animo en la tarea!

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Sigo sorprendido

Mi tiempo en Shangai ha sido uno de contrastes y experiencias “disonantes”. Hoy tuvimos la oportunidad de estar en la universidad de Fudán, una de las universidades más prestigiosas de China. (La llaman la Harvard de China.)

Por la mañana estuvimos en una conferencia sobre sicoterapia en la cual los tres presentadores principales eran graduados de Fuller. Compartieron libremente sobre su fe y el impacto de su fe en su trabajo como terapeutas. Los tres viajan regularmente a China para dar conferencias en universidades importantes. Todos los participantes saben que Fuller es un seminario cristiano y, sin embargo, invitando a sus graduados a dar conferencias. Sin embargo, al estar almorzando con algunos de los profesores quedó claro que no entienden porqué mis colegas terapeutas enseñan en un seminario.

Por la tarde tuvimos una reunión con los profesores del departamento de religión de la misma universidad. Algunas de las cosas interesantes que salieron de la reunión:

• 5-10% de los estudiantes de la universidad públicamente profesan su fe y el número está creciendo. Los que son más públicos en cuanto a su fe son los cristianos y los musulmanes. Sospecho que en universidades como Harvard, Yale o Princeton, los porcentajes no sería muy diferentes, pero posiblemente estén decreciendo.
• El departamento tiene una profesor que es sacerdote jesuita.
• Según los profesores el gobierno de China está permitiendo el crecimiento religioso porque hay una crisis de valores en el país. Están creciendo como economía, pero también están perdiendo sus valores.
• Ninguno de los profesores expresa su fe abiertamente porque peligraría su puesto. Sin embargo, a lo menos dos son creyentes.
• El gobierno comunista reconoce a cinco religiones oficiales: Protestante, Católico, Musulmán, Budismo, Taoísmo.
• Estos profesores no saben como interpretar el movimiento de “Regreso a Jerusalén.” Le tienen cierto temor, pero no lo entienden.

Ayer confronté otro contraste en el centro de Shangai. La iglesia registrada tiene una librería bíblica grande abierta al público. Venden Biblias en chino a precios muy moderados. Estas Biblias son impresas en China. También tienen muchos libros cristianos, incluyendo muchos traducidos desde el inglés. Las traducciones eran de libros evangélicos populares que se encontrarían en cualquier librería evangélica en los Estados Unidos. Aun los creyentes en iglesias no registradas van a librerías como éstas a comprar Biblias y material cristiano.

Otro evento interesante ayer fue que fuimos a cenar y nos encontramos un restaurante “halal” cuyos dueños eran musulmanes chinos del occidente del país. El lugar eran pequeño, así como los comedores populares en América Latina. Pero siguió la sorpresa, porque en el restaurante estaban dos aeromozas hindúes.
China es uno de los países que imprime más Biblias en el mundo. Amity Press es una compañía que imprime biblias en muchos idiomas para venta en todo el mundo. Imprimen más de un millón de biblias en chino cada año. Sin embargo, todavía hay organizaciones cristianas en el extranjero que están persuadidas de la importancia de llevar Biblias de contrabando a China.

Muchas de las iglesias no registradas quisieran registrarse, pero el gobierno no se los permite. Sin embargo, también hay muchas iglesias no registradas que están en contra de registrarse, sintiendo que eso es cederle control al gobierno sobre la iglesia.

Me tocó conversar con una pastora de una iglesia no registrada. Ella y su esposo pastorean una red de 20 iglesias en hogares. La congregación más grande tiene como 400 miembros. Ellos son tolerados. Sin embargo, ella tiene unos tíos que están en la cárcel por haber comenzado una iglesia no registrada.

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Yo sólo espero ese día

Uno de los himnos favoritos en la iglesia de mi niñez era “Yo sólo espero ese día”. Varios de los líderes de la congregación lo pedían como favorito cada culto en el cual se daba oportunidad para cantar himnos favoritos.

//Yo sólo espero ese día cuando Cristo volverá//

Afán y todo trabajo para mí terminarán

Cuando Cristo venga a su reino me llevará.


Ya no me importa que el mundo me desprecie por doquier,

Ya no soy más de este mundo, Soy del reino celestial.

Yo sólo espero ese día cuando me levantaré

De la tumba triste y fría con un cuerpo ya inmortal.


Entonces allí triunfante y victorioso estaré,

A mi Señor Jesucristo cara a cara le veré.

Allí no habrá más tristezas, ni trabajos para mí,

Con los redimidos al Cordero alabaré.


Casi todos los hermanos de la iglesia trabajaban largas horas en los campos agrícolas del centro de California. Habían conocido la gracia de Dios en sus vidas y tenían esperanza para el futuro. Pero sus vidas eran difíciles y, humanamente hablando, no se perfilada un futuro mejor en esta tierra. También, por ser evangélicos, éramos marginados en nuestra pequeña comunidad latina. A pesar de todo eso, los hermanos podían seguir adelante con esperanza porque creían en la segunda venida de Cristo y en la resurrección.

Algunas personas han criticado este himno por su mensaje escapista. Sin embargo, para los hermanos de mi iglesia era un mensaje de esperanza. A pesar de vivir en un mundo que no valoraba su trabajo, por ser campesinos, y que los despreciaba por ser evangélicos, ellos sabían que Dios caminaba con ellos y que podían creer en el futuro.

Cómo líder cristiano se que debo trabajar para mejorar la vida de personas como los campesinos entre los cuales me crié. Necesito luchar por la justicia y por una vida mejor para los pequeños y los que el mundo desprecia. Los hermanos de mi iglesia no tenían manera de luchar, al igual que muchos hoy. Así que, debo luchar a su lado y a su favor.

Pero los hermanos de la iglesia de mi niñez me recuerdan que nuestra esperanza no se basa en lo que podamos lograr en este mundo, sino en lo que Dios está haciendo en Cristo. Seguiré trabajando, pero también esperando “ese día cuando Cristo volverá” y terminen las tristezas y los trabajos bajo el señorío de Cristo.

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¿Dónde encontraré el verdadero avivamiento?

Nunca os conocí … (Mateo 7:22, 23)

¿Será posible hacer milagros en nombre de Jesús sin conocer al Señor? Las palabras de Jesús en Mateo 7:22, 23 son un ejemplo de los dichos “difíciles” de nuestro Señor que encontramos a través de los evangelios. Estos textos probablemente son los más difíciles del Sermón del Monte. Nos confrontan con unas realidades incómodas, ni el milagro, ni el nombre de Jesús son suficientes a la hora de querer identificar dónde es que Dios está obrando.

Para muchos estas palabras tienen una aplicación netamente personal. Cada persona que obra en nombre del Señor debe tener cuidado de mantener su relación con el Señor y no sólo hacer cosas en nombre del Señor. Seguramente esta es una verdad importante. Pero quisiera invitarnos a considerar que estas palabras de Jesús son parte clave del Sermón del Monte. A través del Sermón Jesús nos habla de un estilo de vida y una actitud contra corriente. Nos dice que la obra de Jesús produce cambios profundos en las vidas de personas y comunidades.

Como cristiano yo quiero estar dónde Dios está obrando. ¿Cómo voy a reconocer el obrar divino? Claramente las primeras señales que buscamos muchos de nosotros son la predicación poderosa de la Palabra en nombre del Señor. Muchos cristianos también buscamos obras milagrosas como las que menciona el pasaje: palabras de profecía, echar fuera demonios y hacer milagros. Sin embargo, según Jesús, es posible hacer todas estas cosas sin conocerlo. Es más, las obras milagrosas pueden ser obras de maldad.

El día de hoy muchos de nosotros estamos buscando avivamiento. Estamos orando que Dios obre y queremos identificar los lugares donde Dios se está manifestando. Muchos estamos buscando lugares donde se están viendo obras milagrosas y estamos llamando eso avivamiento. Este pasaje nos recuerda que las obras milagrosas, en sí, no son garantía de avivamiento.

Yo quiero ver un avivamiento poderoso. El pasaje me recuerda que los avivamientos verdaderos en la historia humana incluyen la predicación y obras milagrosas. Pero lo más importante de los verdaderos avivamientos es el cambio profundo que ocurre más allá del lugar de culto. Los grandes avivamientos en la historia han tenido gran impacto social; han roto con la esclavitud, con el vicio, con la injusticia y han motivado a los cristianos a ser agentes de cambio en sus países y sociedades. En otras palabras, el verdadero avivamiento produce fruto que se parece a lo que describe Jesús en el Sermón del Monte.

Nuestro país necesita un avivamiento verdadero, uno en el que se confronten los males de nuestra sociedad, tales como la injusticia, el narcotráfico, el hambre, la guerra o la injusticia contra los indocumentados. Quiero sentir el obrar de Dios, pero también quiero estar seguro de que lo que sienta sea la presencia del Señor. Busquemos juntos los lugares dónde Dios está obrando para que en aquel día el Señor sí nos conozca.

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Los pasos difíciles del peregrino

Entrad por la puerta estrecha … (Mateo 7:13,14)

El Progreso del Peregrino, obra clásica de Juan Bunyan, describe la vida cristiana como un viaje desde la Ciudad de Destrucción hasta la Ciudad Celestial. El “peregrino” literalmente pasa su vida caminando. En ese proceso conoce la salvación por gracia, confronta tentaciones, consigue victorias y aprende sobre lo que significa seguir a Cristo Jesús. El recibe un mapa que le enseña el camino que debe seguir para llegar a la presencia del Señor. Ese mapa lo lleva por lugares de delicias, pero también por medio de dificultades y tentaciones.

Una de las experiencias del peregrino está basada en las palabras de Jesús de Mateo 7:13,14. El mapa lo dirige por una vereda donde encuentra dos puertas una al lado de la otra y cerca entre las dos. Una puerta es pequeña y descuidada y la otra amplia, bonita y obviamente de uso regular. El mapa le dice que debe entrar por la puerta pequeña, pero el peregrino ve que detrás de esa puerta hay una vereda pedregosa y empinada que sigue a lado de la cerca. Detrás de la otra puerta ve una vereda más cuidada y usada, con un prado a lado. Esa vereda también parece seguir al lado de la cerca, pero del otro lado. Decide tomar el camino más fácil, asumiendo que si las dos veredas van a lado de la cerca en cualquier momento puede optar por saltar la cerca si la vereda “fácil” se aparta de la cerca. Lo que no se da cuenta es que la cerca está allí para proteger a los viajantes de un gran peligro. Siendo que opta por tomar el camino más “fácil”, termina en una situación que casi le cuesta la vida.

El mensaje de Jesús, ilustrada por Bunyan, es que el camino de Cristo Jesús no siempre será fácil, ni popular. Seguir a Cristo en ocasiones nos obligará a entrar por puertas y seguir por caminos donde parece que vamos solos. Ir en contra de la corriente o lo popular nunca es fácil. Pero nos recuerda el Señor que “espacioso es el camino que lleva a la perdición” (7:13).

Esto tiene aplicación directa a muchas áreas de la vida. Por un lado nos llama a un estilo de vida que no mide el “éxito” por lo que tengo o lo que produzco, sino por mi seguimiento del Señor. Implica la disposición de cuestionar las modas del día, sean en ropa, cosas, tecnología, entretenimiento o perspectivas sociales. Es practicar el estilo de vida propuesto en el Sermón del Monte, aunque la gente de nuestro alrededor no entienda y hasta se ponga en oposición a nuestras decisiones.

También implica la disposición de tener una voz profética, estar dispuesto a decir lo mismo que Dios con relación a cosas que tal vez son populares y comunes, pero que no agradan a Dios. Siempre es más fácil callar, al fin y al cabo las veredas van por camino “similar”.

Sin embargo, la invitación es de seguir por ese camino no tan obvio, ni tan transitado. Si queremos alcanzar la vida de promesa de nuestro Dios hemos de recordar que “estrecha es la puerta, y angosto es el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan” (7:14). Mi oración es que siempre escojamos la puerta estrecha y el camino angosto. Recordemos que nuestro destino es la Ciudad Celestial.

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“No soy monedita de oro…”

Todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos … (Mateo 7:12)

El dicho que sirve de título lo utilizamos para explicar el porqué de problemas interpersonales. Al fin y al cabo no soy monedita de oro así que no les puedo dar gusto a todos. Siendo que no me puedo congeniar con todos, entonces no necesito hacer cambios en mi manera de ser para llevarme mejor con otros. En última instancia el problema fundamental está con “ellos”.

El dicho de Jesús en Mateo 7:12, llamado la regla de oro, me invita a ver la cosa desde otra perspectiva. Es verdad que no les podemos dar gusto a todos. Sin embargo, Jesús me invita a tratar aun a los más difíciles como yo querría ser tratado. La medida que debo utilizar no es el trato que recibo, sino el trato que deseo. Y la implicación clara es que debo seguir tratando bien al otro aunque nunca vea un cambio en su trato hacia mí.

La realidad es que muchas veces vivo conforme al dicho de la monedita de oro y no conforme a la regla de oro. Hay ciertas personas que sencillamente me cuesta tratarlas, así que opto por evitarlas. Y cuando tengo que tratarlas lo hago en la forma más rápida y formal posible. Confieso que en ocasiones hasta quisiera que ese fuera el trato que tuvieran conmigo, corto y formal.

Por otro lado, tengo muchas escusas para no aplicar la regla de oro con algunas personas. Hay personas que se aprovechan de mi cortesía y buena voluntad. También hay otros que tienen personalidades ásperas, personas que siempre responden en formas cortantes o que claramente están buscando hacerme mal.

Sin embargo, el Señor nos está llamando a vivir como discípulos suyos, a ser personas que no nos dejamos definir por las acciones del otro o la otra, sino que vivimos conforme al camino de Jesús. La regla de oro es una invitación a la libertad radical de no darles control de mis acciones y mis sentimientos a otros, sino permitir que el Espíritu Santo guíe mi vida y me haga más como Cristo.

La regla de oro no se debe ver como una forma de manipulación, sino como una invitación. Yo no voy a hacer lo bueno para que tú te sientas culpable y me trates bien, ni voy a parar si tú nunca me tratas bien. Te trato como quisiera ser tratado porque soy seguidor de Cristo Jesús y deseo invitarte a vivir de la misma manera, libre de los controles y manipulaciones emocionales, sicológicas y físicas de otros.

Así que pido que el Espíritu Santo me de el poder para vivir la regla de oro. Entonces podré ser monedita de oro, pero del oro del reino que puede bendecir a otros eternamente. Y si en el proceso algunos también me bendicen a mí, lo disfrutaré dando gracias a Dios.

(Se publicó una versión en EL INTER, Mayo 2009)

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Jesús, el oculista

No juzguéis, para que no seáis juzgados … (Mateo 7:1-5)

Un dicho de mis antepasados afirma que la “culpa nunca cae a tierra”. Siempre podemos encontrar a quien echarle la culpa cuando ocurre algún problema y todos tenemos la habilidad de identificar las debilidades del otro. A la hora de ver los pecados de los otros todos tenemos una vista de 20/20.

En Mateo 7:1-5 Jesús hace de oculista para demostrarnos el problema que confrontamos los humanos al analizar los pecados de los demás. Utiliza el humor y la exageración para ayudarnos a vernos a nosotros mismos. Jesús habla de “paja” y “vigas” en los ojos para confrontarnos con una verdad demasiado incómoda: muchas veces condeno en otros cosas que no quiero reconocer en mi propia vida. Jesús llama esto hipocresía y nos invita a vernos a nosotros mismos primero, antes de querer “ayudar” al otro.

Este problema de vista se repite a todos los niveles de la vida. En este momento estamos en medio de una de las crisis económicas más grandes de la historia moderna y los políticos están buscando maneras de culpar al “otro”. En este país los demócratas culpan a los republicanos y viceversa. A nivel mundial unos culpan a China, otros a los países que producen petróleo y casi todos le echan la culpa a los Estados Unidos, directa o indirectamente.

A nivel social todos estamos lamentando la desintegración social y familiar, pero todos culpamos al otro. Los cristianos le echamos la culpa a Hollywood y otros le echan la culpa a la iglesia. Parece que nadie puede ver su propia parte en la crisis social actual. En las iglesias también repetimos este patrón. Es la otra iglesia, el otro pastor, o el otro líder quien anda mal delante de Dios y nosotros somos los fieles.

Por supuesto que esto también lo hacemos a nivel personal. Todos estamos dispuestos a “orar” por la otra persona, compartiendo (“chismeando”) las necesidades de quien anda mal. Todos estamos propensos a sacarle la “paja” al otro sin darme cuenta que la “viga” en mi ojo está le haciendo mucho daño a muchas personas.

Jesús nos invita a un examen de ojos. Necesito reconocer que muchas veces lo que veo en la otra persona es un reflejo de lo que está en mi propio ser. El pecado que denuncio en alguien más tal vez está profundamente arraigado en mí y no lo puedo ver o no lo quiero reconocer. La siguiente vez que esté listo a denunciar el mal que veo en otra persona, pidámosle al Señor que nos haga un examen de vista para ver si la paja que estoy viendo en el otro es en verdad un reflejo de la viga que estoy cargando yo. Si permitimos que el Espíritu Santo cure nuestra propia vista, entonces podremos ver con más cuidado para poder verdaderamente ayudar a nuestros hermanos y hermanas.

Yo reconozco que necesito pasar por la oficina del oculista hoy mismo.

(Tomado del EL INTER, Marzo 2009)

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