¿A quién deportaría Jesús?
Les invito a leer el artículo “Who Would Jesus Deport?” que publiqué en la revista electrónica Unity in Christ.
Les invito a leer el artículo “Who Would Jesus Deport?” que publiqué en la revista electrónica Unity in Christ.
Los Bautistas del Sur del estado de Alabama se han encontrado en un dilema misional. Cuando los latinos comenzaron a mudarse a los estados del sur buscando empleo, las iglesias bautistas comenzaron iglesias y ministerios entre ellos. Se establecieron cientos de congregaciones bautistas latinas en los diferentes estados sureños. Se visualizaba un crecimiento significativo de iglesias bautistas latinas y se desarrollaron planes para establecer más iglesias, formar nuevos pastores y preparar materiales para estas nuevas iglesias latinas.
Pero luego la ley anti-inmigrante de Alabama cambió la dinámica. Los latinos, tuvieran o no documentos, sintieron que se creó un ambiente anti-latino y muchos se han ido del estado. Y los que se han quedado tienen temor del ambiente y muchas veces optan por no participar en actividades públicas como ir a la iglesia. Como resultado muchas de las congregaciones bautistas latinas han perdido muchos participantes y ha perdido mucha fuerza la obra bautista entre latinos en muchas partes del estado.
El dilema es que los mismos bautistas del sur que comenzaron las congregaciones latinas también apoyan la ley anti-inmigrante. Así que el esfuerzo misionero queda truncado por la postura política. Hasta la fecha algunos líderes bautistas han reconocido la tensión entre su postura misional y su postura política. Sin embargo, ha podido más la postura política que el compromiso misionero.
Los bautistas del sur han sido muy misioneros. Ellos apoyan proyectos de misión a través del mundo y también en EEUU. Antes de la nueva ley las iglesias bautistas del sur participaron en actos de hospitalidad como parte de su esfuerzo misionero. Pero la hospitalidad no pesó a la hora de escribir y aplicar la nueva ley. También existe una actitud entre muchos bautistas del sur en Alabama en contra de una “amnistía” (léase reforma migratoria) que permitiría la legalización de estos mismos latinos.
Pero esta postura anti-reforma va en contra del liderazgo nacional de los Bautistas del Sur. Tanto el Dr. Richard Land como el Dr. Albert Mohler se han declarado a favor de una reforma migratoria justa e integral. Los dos son parte de esfuerzos nacionales que están trabajando para que se de una ley de reforma migratoria.
Si el liderazgo nacional está a favor de una reforma migratoria y si las iglesias locales de Alabama están haciendo misión, ¿será que habrá una cambio de actitud entre las iglesias bautistas de Alabama? ¿Qué podrá más, la política local o el liderazgo nacional? ¿La actitud misionera o la postura política?
Mi oración es que la postura misionera también cree en los Bautistas del Sur de Alabama una actitud de hospitalidad, una disposición de buscar el bien de sus hermanos en Cristo latinos. Si no hay un cambio de actitud se encontrarán en una postura de evangelizar a los latinos, bautizarlos y luego deportarlos.
(Publicado en Protestante Digital, 11 de marzo del 2012)
Le invito a ver un video clip producido por el periódico La Opinión sobre el tema de “Cristianos e inmigrantes”.
El día 3 de noviembre salió un reporte sobre el estado de niños nacidos en los Estados Unidos cuyos padres han sido detenidos o deportados por los agentes de migración (Shattered Families). Según este estudio hay más de 5000 niños estadounidenses en cuidado temporal sin poder unirse con sus padres detenidos o deportados. Por supuesto que este número no un incluye a los niños han quedado bajo la tutela de familiares por causa de las deportaciones y detenciones. Esta situación se ha hecho cada vez más problemática porque el gobierno estadounidense ha incrementado la deportación y detención, rompiendo récords de deportaciones.
Estos niños son ciudadanos estadounidenses, así que no pueden ser deportados. Pero el sistema los está haciendo prácticamente huérfanos. El argumento anti-inmigrante de algunas personas es que estos niños son “niños ancla”, un intento de parte de los padres de garantizar su permanencia en el país. Pero claramente la situación no le está sirviendo de “ancla” a los padres indocumentados. Lo que sí está haciendo es que está dejando a los niños a la deriva. Según el congresista José Serrano, representante de Nueva York, si esta situación no se corrige es posible que estos niños tengan que ser adoptados por otras familias.
El sistema de migración también tiene detenidos a muchos menores de edad indocumentados. Estos niños cruzaron la frontera sin sus padres, muchas veces con la intención de reunificarse con sus padres que están en este país. Los niños están detenidos sin posibilidad de unirse con sus padres. Algunos están en un limbo legal porque sus padres indocumentados no se atreven a tratar de reclamarlos.
Personalmente esta situación es particularmente dolorosa porque muchos de los están en contra de una reforma migratoria justa e integral se declaran “pro-familia”. Sin embargo, no quieren que existan excepciones a la política de deportaciones que tomen en cuenta la realidad de los niños nacidos en los Estados Unidos. Más triste aun es que muchas de esas personas son cristianas y se enojan cuando las posturas políticas y sociales del país atacan a la familia. Pero es claro que su perspectiva sólo se aplica a ciertas familias, no a las familias pobres e inmigrantes.
Es tiempo de llamar al arrepentimiento a mis hermanas y hermanos que apoyan una política que separa a familias y que deja a niños a la merced de sistemas gubernamentales. Sí en verdad somos pro-familia es tiempo que lo mostremos en toda situación. Es tiempo que busquemos una solución justa a la problemática de los indocumentados y de sus hijos nacidos o criados en este país. Si no estamos dispuestos a trabajar a su favor es tiempo de que reconozcamos que no somos pro-familia o que nuestra política vale más que nuestros valores familiares.
Misión desde los pobres hacia los pobres
Un número creciente de iglesias latinas en Los Ángeles (y otras partes de los Estados Unidos) están ampliando sus ministerios a través de redes familiares o de amistades. Por causa de los patrones migratorios constantes y multi-direccionales estas iglesias están desarrollando ministerios transnacionales por medio de dichas redes. Siendo que estos ministerios se desarrollan por medio de redes eclesiales locales, no caben dentro de la definición tradicional de misión como algo que comienza “aquí”, pero que se hace “allá” (más allá de fronteras nacionales). Muchas iglesias tienen miembros que viven vida transnacionales, así que el cuidado pastoral también cruza fronteras. Estas tendencias son más evidentes entre iglesias pentecostales latinas, iglesias que conectan a Los Ángeles con el mundo y están cambiando las definiciones protestantes tradicionales de misión.
Los estudios de migración han demostrado que los migrantes de hoy están desarrollando y manteniendo redes familiares y sociales que crean identidades y compromisos transnacionales. Casi todas estas personas son pobres, pero responden a compromisos económicos amplios. Ellos apoyan a sus familiares en los Estados Unidos y a sus familiares en sus países de origen por medio del envío de remesas. Pero también siguen estas mismas redes para servir a otros. Los cristianos entre ellos utilizan estás mismas redes para hacer misión en varias partes de América Latina y más allá.
Estás iglesias representan características importantes al pensar en la misión de la iglesia:
1. Aunque son iglesias pobres son agentes de misión. Nunca se les “informó” que tenían que ser ricos para hacer misión. Hacen misión desde pobres hacia pobres. Sus proyectos de misión muchas veces cruzan fronteras nacionales, particularmente hacia América Latina.
2. Para estas personas las fronteras son una molestia, no algo que les limita en su misión. Algunos países tratan de limitar su movimiento (particularmente los Estados Unidos), pero ellos siguen ministrando. Algunos son indocumentados y en ocasiones la deportación llega a ser su “llamado” misionero. Pero ellos son personas transnacionales y sus redes de misión también son transnacionales.
3. Lo interesante es que éste no es un modelo nuevo de misión entre pentecostales latinos. Algunas iglesias en Los Ángeles han estado siguiendo este modelo de misión por casi 100 años.
4. Estas personas pobres hacen misión de forma más orgánica, siguiendo redes familiares y sociales en sus proyectos misionales. No siguen planes estratégicos, sino lo que ellos entienden como la dirección del Espíritu.
5. Siendo que estos proyectos son misión de los pobres a los pobres, evitan muchos de los problemas de dependencia comunes entre proyectos de misión protestante en América Latina. Se toma por sentado que los nuevos proyectos y congregaciones tomarán responsabilidad económicamente desde un principio.
6. Muchas veces los líderes de estos proyectos tienen poca experiencia misionológica, así que no siempre han reflexionado sobre las implicaciones de sus proyectos. Pero siendo que tienen relaciones ya establecidas con la población local parece que se absorbe el posible efecto negativo de los errores en el proceso de caminar juntos, pobres entre pobres.
En conclusión, Dios está utilizando a cristianos latinos inmigrantes pobres para hacer misión en el mundo. Estos creyentes latinos son parte de un movimiento global de misión de pobres hacia otros pobres. En el proceso de participar en la misión divina están cambiando los conceptos tradicionales de misión. Que Dios nos de ojos para ver y disposición para aprender de estos hermanos y hermanas que Dios está utilizando en América Latina y a través del mundo.
La nueva ley anti-inmigrante en el estado de Alabama le está creando problemas económicos al estado. Los dueños de las granjas no pueden conseguir quienes recojan las cosechas. Los latinos que están en el país legalmente, incluyendo a personas que nacieron en los Estados Unidos, está saliendo del estado porque siente una actitud anti-latina entre mucha de la población. Esto está dejando a varias empresas sin empleados dispuestos a hacer los trabajos arduos y mal pagados que normalmente hacen los inmigrantes. Y aunque las cortes han declarado ilegal partes de la nueva ley, todavía está causando zozobra entre los latinos que viven en el estado.
El espíritu anti-inmigrante, que muchas veces también es un espíritu anti-latino, está creciendo en algunos segmentos de la sociedad dominante. Aunque claramente le está haciendo daño al estado y las cortes han declarado inconstitucional las partes más controversiales de estas leyes, sigue creciendo esa actitud y hay otros estados que están contemplando hacer algo similar. Casi todos los candidatos republicanos a la presidencia se están peleando por demostrar que son las personas más anti-inmigrante. Aun la administración Obama, que ha dicho estar a favor de una reforma migratoria justa, ha deportado a más indocumentados que ninguna administración anterior de los Estados Unidos.
El país necesita la mano de obra inmigrante, algo que se ha comprobado vez tras vez en todos los estudios hechos sobre el tema. Pero los políticos rehúsan crear un marco legal para permitir que los inmigrantes estén en el país legalmente y hagan esos trabajos que nadie en el país está dispuesto a hacer.
Claramente está roto el sistema migratorio del país. Favorece una situación en que hay una clara oferta de trabajo que atrae al inmigrante, pero sin que tenga derechos legales. Los empleadores pueden mal pagar y maltratar a estas personas porque no tienen ningún derecho legal. También crea una mano de obra fluctuante y “desechable” que se utiliza cuando se quiere y se persigue cuando ya no se necesita.
Tristemente este patrón se repite en varios países del primer mundo. La globalización estimula el movimiento libre de productos y capital, pero trata de limitar el movimiento de la mano de obra. El resultado es que la gente se mueve y llena las necesidades de los países ricos, pero sin derechos legales.
Muchos cristianos en este país le echan la culpa al inmigrante siendo ellos fueron los que “infringieron” la ley. Pero rehúsan lidiar con el hecho de que ellos mismos se benefician directamente o indirectamente de la mano de obra inmigrante. Por ejemplo, en este país queremos comida barata y por eso los salarios de los trabajos agrícolas son tan bajos. Estamos comiendo a costas de la injusticia al inmigrante.
Es tiempo que los cristianos tengamos el valor de denunciar el pecado estructural que está detrás de estas actitudes anti-inmigrantes. El pecado de inmigrante es el de entrar sin permiso. Pero luego le hace bien al país con su trabajo. El pecado del país es que se aprovecha de ese trabajo, pero rehúsa permitir que el inmigrante tenga protecciones legales. Eso se llama injusticia, simple y sencillamente. Y muchas veces va ligado al pecado del racismo, que busca proteger los derechos de unos por medio de negarle los derechos a otros.
Nuestra tarea en este asunto está clara. Tenemos que trabajar a favor de la justicia. Eso implica trabajar para la legalización de los que ya están en el país contribuyendo a su bienestar. También debemos buscar que se desarrolle un marco legal para permitir que puedan ingresar legalmente los que vienen a hacer los trabajos que los que vivimos aquí no queremos hacer.
Los cristianos latinos tenemos una responsabilidad particular en este asunto. Necesitamos ayudar a los miembros de nuestras iglesias y de nuestras familias que necesitan legalizar su estado migratorio. También tenemos que luchar contra ese racismo que nos afectará a todos, si sigue creciendo. Que Dios nos de el valor de ser como los profetas de antaño denunciando la injusticia y obrando a favor de los más pequeños y vulnerables.
Les recomiendo el artículo God before Country. Confronta la actitud de muchos cristianos que se aprovechan de las leyes migratorias cuando les favorecen, pero que no están dispuestos a apoyar una reforma migratoria para los pobres.
El nuevo arzobispo de Los Angeles, José Gómez, ha utilizado argumentos nuevos al tratar de persuadir a católicos estadounidenses a trabajar a favor de una reforma migratoria justa. En una ponencia sobre los “Católicos en la siguiente América” (Catholics in the Next America) él propone que los inmigrantes pueden ser claves para la renovación de los Estados Unidos.
Según Gómez la mayoría de los inmigrantes son personas de energía y aspiraciones que no le tienen miedo al trabajo y al sacrificio. La mayoría cree en Cristo Jesús (y son católicos). Comparten los valores estadounidenses de fe, familia y comunidad. Siendo que el país necesita renovación, tanto económica, política, como también espiritual y moral, los inmigrantes pueden ser claves en dicha renovación.
En su ponencia el arzobispo también argumenta que no se debe olvidar que los Estados Unidos no sólo tiene raíces protestantes, sino también católicas. Se necesita recordar que los exploradores europeos no sólo llegaron a la costa este, sino que los españoles llegaron a Florida y al suroeste en el siglo 16. Entre ellos llegaron muchos misioneros que establecieron la fe cristiana (católica) en la región. Estos misioneros nos han dejado un legado de santidad y servicio que se necesita tomar en cuenta al definir la “Próxima América.”
El primer argumento del arzobispo tiene una versión evangélica. Son muchos los evangélicos de América Latina que asumen que Dios está obrando por medio de la migración hacia el norte para traer avivamiento a los Estados Unidos. ¿Cómo entendemos el movimiento migratorio de América Latina hacia este país? ¿Será que Dios está obrando por medio de este proceso histórico? ¿Será que Dios utilizará a los inmigrantes para traer un avivamiento espiritual?
El segundo argumento llama a una re-lectura de la historia estadounidense. Por lo general se cuenta la historia de este país sólo como un movimiento de inmigrantes europeos que se establecieron del este hacia el oeste. Si se toma en cuenta a los que estuvieron antes, es sólo como “pre-historia”. Sin embargo, esa lectura tradicional ha excluido a muchos, incluyendo a indígenas y a los descendientes de los españoles que ya estaban en el suroeste y niega el legado que éstos han dejado sobre la historia del país. También borra completamente la historia de Puerto Rico previa a 1898.
Reconocer el “poligénesis” de los Estados Unidos ofrece una oportunidad para incluir a muchos excluidos. Será interesante ver como responden los católicos “anglos” a la propuesta de este arzobispo originalmente de México.
¿Será que los evangelicals y católicos conservadores en este país optarán por apoyar una reforma migratoria por causa de la posible renovación que podrían traer los inmigrantes? Sería una ironía que aquellos que no han querido reconocer el valor de los inmigrantes, ahora estuvieran listos a recibirlos para que sean parte de la renovación espiritual de los Estados Unidos. En esa ironía claramente se podría ver la mano de Dios.
(Gracias a Xaris por informarme de este discurso.)
Esta semana la administración Obama cambió su política con relación a los indocumentados que tienen orden de deportación. A partir de ahora, no se deportará a personas que tengan familiares que son ciudadanos, ni a personas que no tengan antecedentes criminales. Se les quitará la orden de deportación, aunque todavía estarán en un limbo legal. Se anticipa que estas personas reciban permisos de trabajo, aunque no podrán legalizar su estado migratorio.
Este es un cambio fundamental en la política de la administración Obama. Ya hacía varios meses que se había anticipado este cambio, siendo que la política anterior no había conseguido su meta, el que algunos republicanos apoyaran una reforma migratoria. Lo que muchos habíamos esperado del Presidente Obama desde su inauguración por fin se dio.
Fueron muchas las personas que trabajaron dentro de la administración para persuadir al presidente de que debiera adoptar esta política. También fueron muchos los que le siguieron insistiendo al presidente hasta que lograron que él optara por una política migratoria más justa. Gracias a Dios por todos los que trabajaron a favor de este cambio.
Señor Presidente, damos gracias a Dios que por fin usted tomó la postura correcta. Nos da pena los cientos de miles de personas que fueron deportadas durante la política anterior. Algunos tememos de que esto se hizo para tratar de asegurar el voto latino el año que viene. Pero hizo lo correcto.
Ahora la tarea de los que trabajamos a favor de los inmigrantes será asegurarnos de que se aplique esta nueva política justamente. Será importante que pastores y líderes estemos atentos ante los casos de personas con orden de deportación. Tendremos la tarea de trabajar con los agentes y jueces de migración para que apliquen esta política a favor de los pequeños.
En este momento el tema de la reforma migratoria no tiene mayor peso en el proceso pre-electoral. La economía predomina en toda la discusión política. Si sale el tema de los indocumentados en los debates republicanos es sólo para tratar de determinar quien tiene la postura más dura. La única excepción es el Gobernador Perry, quien ha tenido una postura pro-reforma. Está por verse si sigue apoyando una reforma, o si hace como el Senador McCain, quien comenzó con una postura pro-reforma y ha terminado siendo anti-reforma.
El presidente Obama ha dicho que está a favor de una reforma, pero sus acciones como presidente dejan mucho que desear. Su administración ha deportado a más personas que ningún otro presidente. Muchas de sus políticas apoyan las acciones de las personas que están más en contra de los inmigrantes. Sin embargo, también ha decidido que no deportarán a los niños criados en USA o los que han servido en el ejército (sería el colmo).
Humanamente hablando, no se ve mucha esperanza al momento. Mientras no mejore la situación económica parece que será difícil persuadir a los políticos a que practiquen la justicia. Será trabajo nuestro seguir acompañando al pueblo inmigrante y criando consciencia de su situación. Seguimos orando, buscando un milagro, pidiendo que corra la justicia “como impetuoso arroyo”. Que Dios nos de el valor de Amós para seguir luchando a favor del pueblo indocumentado.