Este sábado viajo a San Luis Río Colorado, Sonora con un exalumno del Centro Latino de Fuller. Vamos a conocer un proyecto de misión de su iglesia como parte de una investigación que estoy haciendo sobre la transnacionalización de la misión entre iglesias latinas. Siendo que vamos por tierra me tocará entrar a Arizona por unas pocas millas para llegar al puesto fronterizo de San Luis.
Por causa de éste y otros compromisos me fue imposible unirme hoy con las personas que viajaron a Arizona para protestar contra la ley SB1070. Gracias Dios que las partes más controversiales de la ley fueron declaradas nulas temporalmente por la juez federal Susan Bolton el día de ayer. Estamos en anticipación de que esa acción temporal se haga permanente. También seguimos en la lucha por una reforma migratoria justa.
Sin embargo, estaré en Arizona por unos cuantos minutos en lo que viajo de la frontera de California a la frontera de Sonora. ¿Debiera declarar mi oposición a la ley SB1070 durante esa trayectoria corta? ¿Cómo lo haría? ¿Qué harían ustedes? ¿Qué sería un buen testimonio cristiano en esa situación?
Apreciaría sus ideas…….
Tengo el privilegio de ser parte de una iglesia muy amorosa. La Iglesia del Pacto de Eagle Park es una congregación muy amorosa que nos ha bendecido mucho. Es un reflejo del amor divino, pero también de la realidad latina en los Estados Unidos. Se parece mucho a la descripción que hice de las iglesias latinas en Caminando entre el pueblo. Lo repito en celebración de mi congregación.
Las iglesias evangélicas latinas son un reflejo de sus miembros y de las personas a las cuales ministran. Los latinos en los Estados Unidos son un pueblo en movimiento. Muchos latinos llegaron como inmigrantes de otro país, pero también son muchos los latinos que se siguen moviendo a través del país. Tanto latinos nacidos en este país como personas recién llegadas se están moviendo buscando mejores oportunidades de trabajo, vivienda o educación. Los jóvenes se mueven para abrirse nuevas oportunidades. Muchas iglesias tienen que desarrollar sus programas y proyectos sobre la premisa de que su gente se irá después de algún tiempo y que gente nueva vendrá a tomar su lugar.
Muchas iglesias latinas se sienten tan tentativas como sus miembros. Alquilan locales en medio de las zonas urbanas. Utilizan los edificios de otras iglesias cuando éstas no los están usando. Algunas se tienen que mudar cada vez que el dueño del edificio quiere subir el alquilar o que la iglesia que les ha alquilado decide cambiar su enfoque ministerial. Sin embargo, estas iglesias están donde está la comunidad latina. Viven la experiencia peregrina y exiliada de la comunidad. Están en movimiento porque esa es la realidad del pueblo.
Ese movimiento sirve como el ímpetu para el establecimiento de iglesias latinas a través del país. En cualquier lugar donde se establecen latinos hay creyentes que forman una congregación. En esos lugares existen denominaciones y ministerios listos para apoyarles en la tarea. Así que el movimiento abre nuevas oportunidades de ministerio al mismo tiempo que dificulta el proceso de consolidar los ministerios ya existentes.
La gran mayoría de las iglesias latinas están en los barrios, comunidades latinas y campos marginados. Siendo que muchos latinos viven en lugares marginales no es de sorprender que allí estén las congregaciones. Estas iglesias también reflejan la marginalidad de la comunidad latina en muchas maneras. La mayoría de sus miembros tienden a ser personas marginalizadas por la sociedad. Hacen los trabajos de menos prestigio y muchas veces están en posiciones “invisibles”. Su mano de obra es indispensable, pero su presencia es cuestionada, particularmente si son indocumentados o si la comunidad en general así los percibe. Por lo general tienen menos educación formal que la población mayoritaria y las escuelas en los sectores donde ellos viven suelen tener muchas deficiencias. Por lo general estas comunidades adolecen además de otros servicios sociales básicos.
La percepción de marginalidad se ve en las denominaciones de las cuales estas iglesias son parte. Generalmente, las iglesias latinas son percibidas como pequeñas y débiles, dependientes de la estructura denominacional, sin poder hacer mayor contribución en la vida de las iglesias. Es en la marginalidad donde está la gente necesitada y desde donde se le puede levantar. Muchas iglesias latinas son lugares donde personas marginadas encuentran esperanza y un espacio para desarrollarse. Reciben el poder divino para levantarse de situaciones destructivas. Y, además, tienen la oportunidad de desarrollarse como personas. Pueden ser líderes aunque no se les dé mucha oportunidad en otros contextos. Aprenden que delante de Dios son personas de valor, aun cuando otros los desprecien. La iglesia latina también es un lugar donde la gente encuentra ayuda y apoyo, necesitados entre necesitados dispuestos a ayudarse unos a otros.
Caminando entre el pueblo (p. 73, 74)
El día de hoy el Departamento de Justicia del Presidente Obama puso una demanda contra la ley SB1070 de Arizona que entraría en vigor el 29 de julio. La demanda dice que no es función de un gobierno estatal establecer leyes en áreas que son función del gobierno federal y que la ley sería discriminatoria. Se anticipa que las cortes concuerden con el gobierno federal y que la ley quede fuera de vigor.
Sin embargo, aunque las cortes concuerden con la administración Obama, los problemas de fondo no están resueltos. Hay mucha gente disgustada por todos lados, pero no hay la voluntad política para una reforma migratoria justa. Pero también está el hecho de que la mayoría de la gente en el país está a favor de SB1070, aunque reconoce que discriminaría contra la comunidad latina. En otras palabras, la mayoría del país está de acuerdo que exista una ley que ellos saben va a crear discriminación contra los latinos. Por otro lado, sigue el problema de que la administración Obama sigue deportando a los indocumentados, algo que los elimina de una futura amnistía.
Damos gracias a Dios que la administración Obama está trabajando a favor de la reforma y en contra de una ley que fomenta la discriminación. Pero hace falta que también tome acciones concretas que paren las deportaciones de los indocumentados que no tengan otros antecedentes legales. Seguimos orando y trabajando a favor de la justicia hacia los indocumentados.
Ayer el Presidente Obama presentó un discurso sobre la reforma migratoria. Fue su primer discurso sobre el tema, demostrando como la situación económica y política del país ha cambiado el ambiente nacional. En 2007 había cierto apoyo bi-partidista y el presidente Obama prometió que trataría el tema durante su primer año. Pero ahora los mismos republicanos que apoyaron la reforma en 2007 han tomado posturas muy negativas (por ejemplo, el Senador McCain) y la propuesta que está apoyando el Presidente Obama es más negativa que lo que se propuso en 2007.
Es claro que eventos externos han cambiado el ambiente. Muchos pensamos que la victoria de Obama y los demócratas abriría la posibilidad a una reforma más justa que la propuesta de 2007. Pero muchas cosas han empeorado la situación. Por un lado está la economía. El nivel de desempleo ha creado un ambiente en el cual es fácil utilizar a los indocumentados como chivos expiatorios. La situación en México también ha creado zozobra sobre la seguridad en la frontera. Por otro lado, la reacción anti-latina que se ha visto en la ley de Arizona (SB1070) y en mucho del Tea Party, ha hecho que muchos republicanos no quieran apoyar una reforma que ellos mismos han defendido en otros momentos.
¿Será posible que se pueda aprobar una reforma en este ambiente? El Presidente Obama propone que se haga después de las elecciones y antes de que entre el nuevo congreso. Parece difícil que se haga en ese período corto, aunque sería un momento sin presión política donde los demócratas todavía tendrían una mayoría fuerte (asumiendo que van a perder escaños en noviembre).
Los ánimos están caldeados de los dos lados del debate y no parece haber voluntad política para trabajar de forma bi-partidista. Los republicanos parecen estar persuadidos que tomar una postura anti-inmigrante les fortalece la base y los demócratas parecen estar seguros que su postura pro-reforma les asegura el voto latino. Lo que no está claro es la importancia que el voto latino dará a la reforma migratoria en las elecciones de noviembre.
Seguimos orando, pero tenemos que reconocer que la situación no se perfila fácil.
Hoy dos pastores y un rabino, fueron arrestados en un acto de desobediencia civil en Costa Mesa, California. Los pastores Lewis Logan y Frank Alton, y el rabino Jonathan Klein, fueron parte de un grupo de personas arrestadas protestando contra los planes de Costa Mesa de establecer una ley similar a la que se estableció en Arizona (12 Arrested in Costa Mesa Immigration Protest). El pastor Lewis Logan es parte de la organización de pastores latinos y afro-americanos que están trabajando juntos para la reforma migratoria. Jonathan Klein es el directore de CLUE-Los Angeles. Frank Alton es el pastor de la Iglesia Presbiterian Emanuel.
Los tres nos invitan a considerar las acciones que necesitamos tomar nosotros para dar testimonio contra leyes injustas y a favor de una reforma migratoria justa.
Nunca os conocí … (Mateo 7:22, 23)
¿Será posible hacer milagros en nombre de Jesús sin conocer al Señor? Las palabras de Jesús en Mateo 7:22, 23 son un ejemplo de los dichos “difíciles” de nuestro Señor que encontramos a través de los evangelios. Estos textos probablemente son los más difíciles del Sermón del Monte. Nos confrontan con unas realidades incómodas, ni el milagro, ni el nombre de Jesús son suficientes a la hora de querer identificar dónde es que Dios está obrando.
Para muchos estas palabras tienen una aplicación netamente personal. Cada persona que obra en nombre del Señor debe tener cuidado de mantener su relación con el Señor y no sólo hacer cosas en nombre del Señor. Seguramente esta es una verdad importante. Pero quisiera invitarnos a considerar que estas palabras de Jesús son parte clave del Sermón del Monte. A través del Sermón Jesús nos habla de un estilo de vida y una actitud contra corriente. Nos dice que la obra de Jesús produce cambios profundos en las vidas de personas y comunidades.
Como cristiano yo quiero estar dónde Dios está obrando. ¿Cómo voy a reconocer el obrar divino? Claramente las primeras señales que buscamos muchos de nosotros son la predicación poderosa de la Palabra en nombre del Señor. Muchos cristianos también buscamos obras milagrosas como las que menciona el pasaje: palabras de profecía, echar fuera demonios y hacer milagros. Sin embargo, según Jesús, es posible hacer todas estas cosas sin conocerlo. Es más, las obras milagrosas pueden ser obras de maldad.
El día de hoy muchos de nosotros estamos buscando avivamiento. Estamos orando que Dios obre y queremos identificar los lugares donde Dios se está manifestando. Muchos estamos buscando lugares donde se están viendo obras milagrosas y estamos llamando eso avivamiento. Este pasaje nos recuerda que las obras milagrosas, en sí, no son garantía de avivamiento.
Yo quiero ver un avivamiento poderoso. El pasaje me recuerda que los avivamientos verdaderos en la historia humana incluyen la predicación y obras milagrosas. Pero lo más importante de los verdaderos avivamientos es el cambio profundo que ocurre más allá del lugar de culto. Los grandes avivamientos en la historia han tenido gran impacto social; han roto con la esclavitud, con el vicio, con la injusticia y han motivado a los cristianos a ser agentes de cambio en sus países y sociedades. En otras palabras, el verdadero avivamiento produce fruto que se parece a lo que describe Jesús en el Sermón del Monte.
Nuestro país necesita un avivamiento verdadero, uno en el que se confronten los males de nuestra sociedad, tales como la injusticia, el narcotráfico, el hambre, la guerra o la injusticia contra los indocumentados. Quiero sentir el obrar de Dios, pero también quiero estar seguro de que lo que sienta sea la presencia del Señor. Busquemos juntos los lugares dónde Dios está obrando para que en aquel día el Señor sí nos conozca.
Hoy se me pidió publicar un comentario en inglés sobre el problema de la migración indocumentado en Cross and Culture (Cross Examinations: Immigration Reform – Seeing the Logs in Our Own Eyes).
Le invito a leer el artículo y comentarlo tanto en inglés como también en español.
El lunes pasado cuatro jóvenes (tres latinos y uno iraní) fueron arrestados en las oficinas del Senador McCain en Arizona protestando pacíficamente a favor del Dream Act. Esta ley que le permitiría a los jóvenes indocumentados, que han vivido y estudiado la mayoría de sus vida, seguir sus estudios universitarios y legalizar su estado migratorio. Siendo que los jóvenes son indocumentados, su desobediencia civil podría causar su deportación.
El Senador McCain, quien en otro momento fue campeón de la reforma migratoria, ahora está apoyando la ley SB1070. El presidente Obama, quien ha dicho estar a favor de los inmigrantes, ha fortalecido del plan de redadas y deportaciones a niveles nunca vistos durante la administración del Presidente Bush. Muchos de nosotros esperábamos que la elección del presidente Obama y de una mayoría demócrata produjera una propuesta más justo. El resultado ha sido lo opuesto. Las únicas ideas que están circulando son más negativas que las ideas no tan buenas que se propusieron hace tres años.
Los jóvenes en Arizona nos obligan a considerar nuestra propias acciones. ¿Qué vamos a hacer a favor de los inmigrantes en general y de los jóvenes indocumentados en particular? Ellos están dispuestos a ser deportados por confrontar esta situación. Como cristiano ¿qué estoy dispuesto a sufrir yo a su favor?
La situación actual en Arizona me ha recordado, de nuevo, de la realidad periférica que habitan muchas de nuestras iglesias latinas. En Caminando entre el pueblo (p. 54, 55) lo describí de la siguiente manera:
Muchas de las iglesias latinas están en las periferias sociales. Están en los barrios pobres y en las pequeñas comunidades campesinas. Son muy pocas las iglesias que están en áreas de influencia social o económica. Y aun estas pocas muchas veces cuentan con una base financiera algo precaria. Por otro lado muchos de los latinos inmigrantes están en una situación legal precaria.
La realidad de pobreza y la situación legal insegura de muchos en la comunidad latina significa tener que buscar maneras creativas de ministrar con pocos recursos. Ministrar desde la periferia implica abrirle espacios y esperanza a personas que muchas veces están luchando con sobrevivir. Demanda liderazgo que entiende las realidades latinas y que puede responder a dichas situaciones. También demanda un compromiso a ministrar en medio de la pobreza y la dificultad.
Sin embargo, la misma realidad tentativa de muchas latinas y latinos parece abrir espacios y oportunidades de misión. Existe un número creciente de personas migrantes que están llevando su fe a cada lugar donde se establecen. No son misioneros en algún sentido formal o tradicional. Pero sí son personas con un claro sentido de misión. Dondequiera que van se ven a sí mismas como personas que Dios puede utilizar para compartir las buenas nuevas del evangelio. Siendo que no vienen de posiciones y países de poder no son vistos como una amenaza; hacen misión desde abajo. Su movimiento presenta una oportunidad única de ministerio que todavía está por aprovecharse plenamente.
En este momento Dios llama a nuestras iglesias periféricas a identificar y participar en la misión divina para este país. Necesitamos clamar por este país. Necesitamos abogar a favor de nuestros hermanos y hermanas inmigrantes que son hechos chivos expiatorios de una situación económica sobre la cual no tienen control. También necesitamos acompañar a nuestros hermanos de la cultura mayoritaria que, por causa de temor, están dispuestos a imponer una ley que saben puede perjudicar a los latinos (véase las reciente encuestas de Pew: Broad Approval y Hispanics and Arizona’s New Immigration Law).
Estamos en la periferia y desde allí nos está invitando Dios a su misión. Manos a la obra.