Sigo sorprendido
Mi tiempo en Shangai ha sido uno de contrastes y experiencias “disonantes”. Hoy tuvimos la oportunidad de estar en la universidad de Fudán, una de las universidades más prestigiosas de China. (La llaman la Harvard de China.)
Por la mañana estuvimos en una conferencia sobre sicoterapia en la cual los tres presentadores principales eran graduados de Fuller. Compartieron libremente sobre su fe y el impacto de su fe en su trabajo como terapeutas. Los tres viajan regularmente a China para dar conferencias en universidades importantes. Todos los participantes saben que Fuller es un seminario cristiano y, sin embargo, invitando a sus graduados a dar conferencias. Sin embargo, al estar almorzando con algunos de los profesores quedó claro que no entienden porqué mis colegas terapeutas enseñan en un seminario.
Por la tarde tuvimos una reunión con los profesores del departamento de religión de la misma universidad. Algunas de las cosas interesantes que salieron de la reunión:
• 5-10% de los estudiantes de la universidad públicamente profesan su fe y el número está creciendo. Los que son más públicos en cuanto a su fe son los cristianos y los musulmanes. Sospecho que en universidades como Harvard, Yale o Princeton, los porcentajes no sería muy diferentes, pero posiblemente estén decreciendo.
• El departamento tiene una profesor que es sacerdote jesuita.
• Según los profesores el gobierno de China está permitiendo el crecimiento religioso porque hay una crisis de valores en el país. Están creciendo como economía, pero también están perdiendo sus valores.
• Ninguno de los profesores expresa su fe abiertamente porque peligraría su puesto. Sin embargo, a lo menos dos son creyentes.
• El gobierno comunista reconoce a cinco religiones oficiales: Protestante, Católico, Musulmán, Budismo, Taoísmo.
• Estos profesores no saben como interpretar el movimiento de “Regreso a Jerusalén.” Le tienen cierto temor, pero no lo entienden.
Ayer confronté otro contraste en el centro de Shangai. La iglesia registrada tiene una librería bíblica grande abierta al público. Venden Biblias en chino a precios muy moderados. Estas Biblias son impresas en China. También tienen muchos libros cristianos, incluyendo muchos traducidos desde el inglés. Las traducciones eran de libros evangélicos populares que se encontrarían en cualquier librería evangélica en los Estados Unidos. Aun los creyentes en iglesias no registradas van a librerías como éstas a comprar Biblias y material cristiano.
Otro evento interesante ayer fue que fuimos a cenar y nos encontramos un restaurante “halal” cuyos dueños eran musulmanes chinos del occidente del país. El lugar eran pequeño, así como los comedores populares en América Latina. Pero siguió la sorpresa, porque en el restaurante estaban dos aeromozas hindúes.
China es uno de los países que imprime más Biblias en el mundo. Amity Press es una compañía que imprime biblias en muchos idiomas para venta en todo el mundo. Imprimen más de un millón de biblias en chino cada año. Sin embargo, todavía hay organizaciones cristianas en el extranjero que están persuadidas de la importancia de llevar Biblias de contrabando a China.
Muchas de las iglesias no registradas quisieran registrarse, pero el gobierno no se los permite. Sin embargo, también hay muchas iglesias no registradas que están en contra de registrarse, sintiendo que eso es cederle control al gobierno sobre la iglesia.
Me tocó conversar con una pastora de una iglesia no registrada. Ella y su esposo pastorean una red de 20 iglesias en hogares. La congregación más grande tiene como 400 miembros. Ellos son tolerados. Sin embargo, ella tiene unos tíos que están en la cárcel por haber comenzado una iglesia no registrada.
