Category: Política

¿Hacia un candidato presidencial cristiano?

Este fin de semana pasada se reunieron en Texas un grupo de líderes cristianos republicanos para escoger a uno de los candidatos más conservadores para ver si lo pueden “ungir” como la alternativa a Mitt Romney en las primarias republicanas. Se dan cuenta que los varios candidatos conservadores están dividiendo el voto y que Romney está ganando con una pluralidad. Estos líderes también recuerdan que lo mismo pasó en el 2008 cuando los candidatos conservadores dividieron el voto de la mayoría y John McCain ganó con una pluralidad.

Por otro lado Rick Santorum también declaró recientemente que es importante que haya un candidato cristiano en cada elección. Parece que la inquietud tiene que ver con una línea política, y no la fe en sí, siendo que todos los candidatos a la presidencia, incluyendo el presidente actual, confiesan la fe cristiana públicamente.

Aunque el grupo escogió a Santorum ellos confronta varias barreras. Por un lado, no está claro que los votantes tomarán en cuenta su perspectiva. Tampoco está claro que los candidatos aceptarán una decisión de este grupo. Pero el problema principal es que todos los posibles candidatos alternativos traen alguna cola, incluyendo Santorum. Es más, los “padrinos” del partido republicano ya han ungido a Romney como su candidato.

La búsqueda de estos líderes suscita varias preguntas para aquellos de nosotros que queremos votar en una manera consistente con nuestra fe. Claramente su inquietud “cristiana” tiene que ver con el aborto y el matrimonio del mismo género, algo que comparto con ellos. Pero ellos conectan esos valores cristianos con un capitalismo con pocos controles y la supremacía militar. Paz, justicia y cuidado de los más pequeños no son valores que ellos ven como cristianos.

Pero también se ve cierta inquietud por el hecho de que un mormón, Romney, pudiera llegar a ser el próximo presidente de los Estados Unidos. Entre los pre-candidatos republicanos hay dos mormones, Romney y Huntsman. Los dos son vistos como demasiado moderados para la derecha cristiana. Pero también existe una inquietud entre muchos cristianos por el papel que jugaría un presidente mormón. Las sospechas han sido tal que el presidente Richard Mouw, de mi seminario Fuller, optó por hacer una declaración pública en la que él declara que los cristianos no debiéramos necesariamente rechazar a Romney o Huntsman sencillamente por ser mormones.

Pero todo este debate me deja con la duda: ¿qué esperaría de un/a candidato cristiano? ¿Utilizaría el Sermón del Monte como su plataforma de campaña? ¿Nos invitaría a todos a tomar la cruz y la toalla en servicio del resto del mundo? ¿Llamaría al ejército a convertir sus lanzas (misiles) en hoces (tractores y herramientas agrícolas)? Siendo que no parece probable que ninguno de los candidatos actuales vaya a hacer esto, se que todavía estoy de este lado del reino. El presidente actual confiesa ser mi hermano en Cristo y es posible que el candidato republicano también haga esa confesión. Pero de una confesión cristiana a un compromiso con todos los valores del reino hay un gran trecho.

Sigo con mi pregunta sobre el lugar de mis valores cristianos en mis decisiones de voto el próximo 6 de noviembre.

 

 

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Fin de la guerra, por fin

El día de hoy el presidente Obama marcó oficialmente el fin de la guerra en Irak. Esta guerra comenzó a base de acusaciones falsas (que Irak tenía armas de destrucción masiva) y le ha costado a los Estados Unidos a lo menos un trillón de dólares, la muerte de 4500 soldados y miles de soldados heridos que tendrán que lidiar con sus heridas por el resto de sus vidas. Nunca se hizo una contabilidad del número de civiles iraquís que murieron, pero los números más conservadores son de 60,000 y algunos estiman que el número real es más de 500,000.

El impacto de esta guerra sobre los Estados Unidos ha sido enorme. Los gastos de la guerra fueron uno de los factores que descontrolaron el presupuesto nacional. Los soldados heridos siguen lidiando con la secuelas de sus heridas y el costo de su cuidado y recuperación afectará a muchas familias por muchos años. El país también tendrá responsabilidad financiera hacia estas personas por el resto de sus vidas.

El pueblo iraquí está libre de Saddam Hussein. Pero la comunidad cristiana iraquí casi ha desaparecido del país por causa de la persecución desatada con relación a la invasión estadounidense. Los cristianos en Irak han sobrevivido por siglos como una minoría en este país musulmán. Ha sido la invasión de un ejército “cristiano” que amenaza con hacerles desaparecer de Irak.

Como cristiano estoy contento que ya parece verse el fin de esta guerra. Pero siento el dolor de tantos que han sido afectados por la guerra, particularmente a mis hermanos y hermanas cristianas iraquís que están dispersos por todos lados. También se que el efecto al presupuesto nacional se hará sentir por muchos años.

Oro por la recuperación del pueblo iraquí. Oro por los cristianos iraquís. Oro por los que están luchando con las secuelas de haber combatido en Iraq. Y oro por nuestro país para que aprendamos a buscar la paz sin automáticamente utilizar la guerra para tratar de conseguirla.

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Libertad religiosa y libertad de culto

Uno de los debates “bajo agua” que se está dando en los Estados Unidos es entre la libertad religiosa y la libertad de culto. En muchos países de habla hispana estos conceptos se utilizan prácticamente como sinónimos. Pero en los Estados Unidos freedom of worship y religious freedom no son sinónimos. El primero representa una libertad mucho más limitada que el segundo.

La manera que se está desarrollando la secularización en este país significa que cada día se quiere excluir más la religión del discurso público. Según esta perspectiva está bien que las personas adoren como acto privado. El gobierno debe defender la libertad de culto para que la gente busque los recursos “espirituales” que les sean de ayuda. Pero al mismo tiempo se están tomando pasos para limitar la práctica religiosa como acto público.

En esta interpretación la separación entre la iglesia y el estado significa que la iglesia no debe influir en las acciones del estado o de la sociedad. Históricamente esta postura ha significado que el estado no debe imponer una religión, ni darle preferencia a ninguna. Pero ya hace muchos años que se está interpretando para decir que las iglesias no deben tener un papel protagónico en asuntos políticos y sociales. Pueden ofrecer “bienes espirituales” y proveer ayuda social, pero no deben cuestionar las posturas del gobierno ni practicar los principios de su fe cuando estos van en contra de las posturas legales o populares.

Este cambio se está viendo a muchos niveles, tanto en lo político, como en lo educativo y social. A nivel educativo varias universidades están clausurando a organizaciones universitarias cristianas si requieren que los miembros y la directiva sean cristianos. La “lógica” es que toda entidad universitaria debe estar abierta a todo estudiante. Ya se han cerrado clubes cristianos en varias universidades y otros están bajo la mira de las autoridades universitarias.

Varias agencias de gobierno han estado presionando a organizaciones católicas de servicio social a que provean servicios que van contrarios a su postura cristiana. Ya se han cerrado varias agencias de acogida temporal para niños porque dichas agencias rehúsan asignar a niños a hogares que tienen dos padres del mismo género. Por otro lado, el gobierno federal ha dicho que bajo la nueva ley de cuidado de salud todo hospital católico tendrá que ofrecer seguro médico a sus empleados que incluya cobertura por abortos. En otras palabras, los gobiernos quieren la ayuda de organizaciones cristianas, siempre y cuando no apliquen sus principios a la manera que proveen dicho apoyo.

En el año 2009 muchos líderes cristianos de varias tradiciones firmaron la Declaración de Manhattan en la cual proclamaron que practicarían la desobediencia civil si se les trata de obligar a estar a favor del aborto y el matrimonio entre personas del mismo género. Aunque yo hubiera querido que también confrontaran asuntos de injusticia social, la realidad es que los cristianos tenemos el mandato de obedecer a Dios antes que a los humanos.

La reacción de las voces secularistas fue inmediatamente negativa. Según su interpretación la iglesia no tienen el derecho de cuestionar las posturas del gobierno. Las iglesias se deben quedar al margen de los cambios sociales que ellos están tratando de imponer sobre la sociedad estadounidense.

La realidad es que tanto los gobiernos conservadores como liberales han tratado de limitar el papel protagónico de las iglesias cuando han tomado posturas contrarias a sus intereses políticos. También es verdad que muchas iglesias se han hecho partidistas en sus intervenciones políticas. Pero no cambia el hecho de que nuestra primera lealtad siempre debe de ser con el reino. Eso significa que en ocasiones nos encontraremos en desacuerdo con las autoridades.

Es claro que las voces más seculares quieren sistemas sociales y políticos donde la religión no tenga una voz. Utilizan ejemplos de extremistas religiosos para “justificar” su postura. Pero también es verdad que sigue creciendo la influencia de la religión alrededor del mundo, a pesar de los pronósticos de que la religión iba a perder su lugar en la sociedad. Eso significa que la iglesia y el estado tienen que encontrar una manera de convivir que reconozca que las iglesias y otras expresiones religiosas tendrán un papel importante en la sociedad civil.

La libertad religiosa nos da más oportunidad para expresar nuestra fe que la libertad de culto. También nos da más espacio para participar como agentes de transformación social. Pero también es cierto que trabajar a favor de la libertad religiosa significa permitirle espacio a todas las expresiones religiosas, incluyendo las que no me gustan y aun a los agnósticos y ateos. Así que seguiré luchando por la libertad religiosa. Por un lado significa que tendré que confrontar a las fuerzas secularistas. Pero por otro, también tendré que confrontar a los que sólo quieren que haya libertad para ciertas expresiones religiosas.

(Esta nota se publicó ayer en Protestante Digital.)

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Moral cristiana e intereses políticos

El 30 de noviembre Jim Wallis publicó una nota en la cual cuestionó la consistencia moral de muchos evangelicals al acercarse a las elecciones del 2012 (Evangelical Consistency and the 2012 Elections). Su argumento básico es que muchos creyentes votan principalmente por sus intereses políticos y no sus valores cristianos. Si un candidato refleja la postura política deseada entonces se le perdona que tenga valores no cristianos o aun anti-cristianos.

Un ejemplo común de esta contradicción es la actitud de muchos evangelicals hacia el pecado sexual del Presidente Clinton y la infidelidad que estaba cometiendo Newt Gingrich mientras estaba tratando de sacar a Clinton de la presidencia. El pecado de Clinton era visto como “terrible”, pero los divorcios y las infidelidades de Gingrich eran acciones que se podían ignorar.

Esta situación se está complicando para muchos evangelicals republicanos durante este período de elecciones. A muchos de ellos les gusta la política de Gingrich, así que están dispuestos a aceptar como candidato a una persona que tiene una trayectoria de pecado sexual. La moralidad cristiana de estos evangelicals les dice que uno debe vivir conforme a las normas bíblicas y que los líderes nacionales debieran ser personas de fe. Pero, siendo que les gusta la política de Gingrich, entonces ponen su compromiso cristiano en segunda plana.

Siendo que nos estamos acercando a elecciones presidenciales el año que viene, es importante suscitar, de nuevo, la pregunta sobre la relación entre el compromiso cristiano y mi participación en la política.

  • ¿Cómo es que mi compromiso cristiano debe afectar mis posturas políticas?
  • ¿Qué tan importante es votar por alguien que tiene un compromiso cristiano claro?
  • ¿Qué significa ser consistentemente cristiano en la participación política?
  • ¿Qué es un voto cristiano en los Estados Unidos hoy?

Mi problema es que mi fe cristiana me deja en una tensión política. Por causa de mi compromiso cristiano tiendo a compartir la postura social de los demócratas; creo que el estado debe ayudar a los débiles de nuestra sociedad. Y porque creo en la pecaminosidad total de los humanos también estoy persuadido de que necesitamos controles gubernamentales para darle orden al mercado.

Pero como cristiano también comparto con los conservadores sociales la importancia de una moralidad personal cristiana. El libertinaje sexual que se ha hecho común en las sociedades occidentales es pecado y destructivo a la familia y a la sociedad. Sé que la vida es sagrada y que el aborto no agrada a Dios. Así que ninguno de los partidos políticas tiene una postura consistentemente cristiana. Los dos tienen algunas posturas que se asemejan a lo bíblico, pero los dos también niegan la fe en maneras claves.

Siendo que estas son las opciones reales por las cuales tendré que votar el año que viene, reconozco que tendré que votar por una parte de mi compromiso cristiano y reconocer que otras partes de mi fe no quedarán representadas. Pero, ¿cómo decido entre los dos?

Sé que cristianos de los dos lados de las posturas políticas me dirán porqué debo apoyar a su candidato o partido. Pero para mí la situación es más complicada. No importa por quien vote tendré que ir en contra de partes importantes de mi fe. De lo que sí quiero estar seguro es que mi fe sea la base determinante, no mis posturas políticas. Pero aún eso será difícil porque estoy seguro que mis amigos cristianos con posturas políticas marcadas me dirán que es más cristiano ser parte de su partido que del otro.

Pero sé que todos nos podemos dejar engañar cuando tenemos intereses políticos fuertes. Es fácil llamar cristiano las posturas de mi comunidad, mi comunidad, mi partido, mi familia o mi etnia. El reto es poder cuestionar mis posturas profundas a la luz del evangelio.

Si deseo ser fiel a Cristo Jesús tengo que confrontar el hecho de que todo partido político es humano y falible. También tengo que reconocer que algunos candidatos tendrán un compromiso cristiano claro, algunos no serán cristianos y otros se llamarán cristianos pero sus vida no reflejarán la vida de Cristo. ¿Por quién votaré?

(Esta nota se publicó ayer domingo en Protestante Digital.)

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Sexo, infidelidad e influencia política

Esta semana han seguido las acusaciones de relaciones sexuales extra maritales contra Herman Cain. El efecto negativo de las acusaciones ha mejorado las posibilidades políticas de Newt Gingrich, quien ha sido casado tres veces y quien se divorció de su primera esposa mientras ella estaba sufriendo de cáncer.

Para muchos políticos parece haber una relación entre el poder político y el “interés” sexual. Se le atribuye a Henry Kissinger haber dicho que el poder es el afrodisiaco más poderoso. En los últimos meses hemos visto varios casos de políticos que “se han pasado” sexualmente. Estos dos pre-candidatos republicanos parecen seguir por esa línea.

¿Cuál debiera ser la postura cristiana con relación a este asunto?¿Qué tan importante es la acción moral de la persona y su capacidad para gobernar? Si predicamos contra el adulterio y el divorcio, ¿será inconsistente votar por alguien que tiene “trayectoria” sexual? Tengo la impresión que condenamos este estilo de vida entre los políticos que no favorecemos, pero lo perdonamos entre los que apoyamos. ¿Será verdad mi impresión?

Invito sus comentarios.

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El creciente espíritu anti-inmigrante (y anti-latino) en los Estados Unidos

La nueva ley anti-inmigrante en el estado de Alabama le está creando problemas económicos al estado. Los dueños de las granjas no pueden conseguir quienes recojan las cosechas. Los latinos que están en el país legalmente, incluyendo a personas que nacieron en los Estados Unidos, está saliendo del estado porque siente una actitud anti-latina entre mucha de la población. Esto está dejando a varias empresas sin empleados dispuestos a hacer los trabajos arduos y mal pagados que normalmente hacen los inmigrantes. Y aunque las cortes han declarado ilegal partes de la nueva ley, todavía está causando zozobra entre los latinos que viven en el estado.

El espíritu anti-inmigrante, que muchas veces también es un espíritu anti-latino, está creciendo en algunos segmentos de la sociedad dominante. Aunque claramente le está haciendo daño al estado y las cortes han declarado inconstitucional las partes más controversiales de estas leyes, sigue creciendo esa actitud y hay otros estados que están contemplando hacer algo similar. Casi todos los candidatos republicanos a la presidencia se están peleando por demostrar que son las personas más anti-inmigrante. Aun la administración Obama, que ha dicho estar a favor de una reforma migratoria justa, ha deportado a más indocumentados que ninguna administración anterior de los Estados Unidos.

El país necesita la mano de obra inmigrante, algo que se ha comprobado vez tras vez en todos los estudios hechos sobre el tema. Pero los políticos rehúsan crear un marco legal para permitir que los inmigrantes estén en el país legalmente y hagan esos trabajos que nadie en el país está dispuesto a hacer.

Claramente está roto el sistema migratorio del país. Favorece una situación en que hay una clara oferta de trabajo que atrae al inmigrante, pero sin que tenga derechos legales. Los empleadores pueden mal pagar y maltratar a estas personas porque no tienen ningún derecho legal. También crea una mano de obra fluctuante y “desechable” que se utiliza cuando se quiere y se persigue cuando ya no se necesita.

Tristemente este patrón se repite en varios países del primer mundo. La globalización estimula el movimiento libre de productos y capital, pero trata de limitar el movimiento de la mano de obra. El resultado es que la gente se mueve y llena las necesidades de los países ricos, pero sin derechos legales.

Muchos cristianos en este país le echan la culpa al inmigrante siendo ellos fueron los que “infringieron” la ley. Pero rehúsan lidiar con el hecho de que ellos mismos se benefician directamente o indirectamente de la mano de obra inmigrante. Por ejemplo, en este país queremos comida barata y por eso los salarios de los trabajos agrícolas son tan bajos. Estamos comiendo a costas de la injusticia al inmigrante.

Es tiempo que los cristianos tengamos el valor de denunciar el pecado estructural que está detrás de estas actitudes anti-inmigrantes. El pecado de inmigrante es el de entrar sin permiso. Pero luego le hace bien al país con su trabajo. El pecado del país es que se aprovecha de ese trabajo, pero rehúsa permitir que el inmigrante tenga protecciones legales. Eso se llama injusticia, simple y sencillamente. Y muchas veces va ligado al pecado del racismo, que busca proteger los derechos de unos por medio de negarle los derechos a otros.

Nuestra tarea en este asunto está clara. Tenemos que trabajar a favor de la justicia. Eso implica trabajar para la legalización de los que ya están en el país contribuyendo a su bienestar. También debemos buscar que se desarrolle un marco legal para permitir que puedan ingresar legalmente los que vienen a hacer los trabajos que los que vivimos aquí no queremos hacer.

Los cristianos latinos tenemos una responsabilidad particular en este asunto. Necesitamos ayudar a los miembros de nuestras iglesias y de nuestras familias que necesitan legalizar su estado migratorio. También tenemos que luchar contra ese racismo que nos afectará a todos, si sigue creciendo. Que Dios nos de el valor de ser como los profetas de antaño denunciando la injusticia y obrando a favor de los más pequeños y vulnerables.

 

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Pro-vida hasta que nazca la criatura

Una de las cosas interesantes sobre el debate en los Estados Unidos con relación al aborto es la manera que tienden a dividirse las posturas políticas alrededor del debate. Por un lado están aquellas personas que hablan del derecho de la mujer a decidir sobre su cuerpo, pero que le quiere negar todo derecho al niño que todavía no ha nacido. Muchos defienden este derecho al aborto aun cuando el niño pudiera sobrevivir fuera del vientre de su madre. En esta perspectiva parece que la única vida que vale es la de la mujer.

Los que se declaran pro-vida defiende mucho el derecho del niño no nacido. Hablan del respeto a la vida. Pero algunos de ellos sólo defiende ese derecho mientras no nazca la niña. Quieren que madres solteras completen sus embarazos, pero luego no quieren pagar por el cuidado médico, ni por el acceso a comida nutritiva. Tampoco quieren pagar los impuestos necesarios para que esos mismos niños sean educados en buenas escuelas y puedan contribuir a la sociedad.

Esto se complica aun más porque somos una sociedad armada con niveles de violencia y homicidio desconocido en otras partes del mundo occidental. Y somos el único país de occidente que sigue “solucionando” el problema de la violencia con la pena de muerte.

Estos dos extremos demasiado comunes en nuestro país me dejan ante posturas políticas que no puedo apoyar, ni por derecha, ni por izquierda. Si voy a ser pro-vida necesito serlo en todo aspecto de la vida. Quiero proteger al niño no nacido luchando en contra del aborto como un medio anti-conceptivo. Pero también cuidar de él para que puede ser una persona de bien. Quiero proteger los derechos de la mujer y no utilizar una postura pro-vida como una escusa para tratar de imponer mi voluntad sobre los derechos de la mujer de tener control sobre su cuerpo y sus embarazos. Quiero ser pro-vida al pagar mis impuestos y dar para ayudar a otros. Quiero rechazar la violencia como manera de defender mis derechos o como castigo al que ha hecho mal. Quiero caminar con los pequeños y débiles y con los que la sociedad considera desechables, particularmente las mujeres y niños pobres y de grupos minoritarios.

Como seguidor de Jesucristo quiero que todos se arrepientan y lleguen al conocimiento de la verdad. Y por eso no le quitaré la vida a otro, porque no le quiero quitar la oportunidad de encontrarse con su Señor antes de morir. Buscaré la reconciliación y no la violencia o la guerra como solución al conflicto. En el poder del Espíritu de Dios espero ser pro-vida en todo aspecto de la vida.

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Parábola para nuestra realidad económica

Hace ya algunos días que ha comenzado una protesta en Wall Street, y otras ciudades, en la cual se le llama al 1% más rico que se haga responsable del daño hecho a la economía mundial y de que pague impuestos según su situación económica. Según el criterio de los que protestan el gobierno estadounidense ha estado muy listo a ayudar al 1%, pero poco dispuesto a tomar en cuenta a los demás.

Como todo argumento político tiene su tendencia simplista. Sin embargo, hace resaltar algunos problemas de fondo. Fueron los bancos ricos (y sus dueños) los que hicieron los préstamos que causaron la crisis de bienes raíces. Fueron ellos que hicieron inversiones muy arriesgadas y que luego causaron grande pérdidas. Y fueron los bancos los que fueron rescatados por el gobierno. Sin embargo, como en la parábola del siervo injusto (Mt. 18:23-34) se les perdonó mucho, pero luego no estuvieron dispuestos a perdonar a los más pequeños. Los bancos, y sus dueños, tienen grandes cantidades de dinero por causa de la ayudar federal, pero no están dispuestos a perdonar las deudas que ellos mismos causaron.

Actualmente en los Estados Unidos tenemos una discrepancia entre ricos y pobres que no se ha visto en más de setenta años. La situación está concentrando el dinero cada vez más en manos de menos personas. Si no hay cambio pronto, peligra la clase media y la estabilidad nacional.

Por supuesto, que debemos evitar luchas clasistas. Pero también necesitamos el valor de nombrar las injustas de nuestro sistema económico. ¿Qué diría el profeta Amós ante la situación económica actual? ¿Qué diría Jesús?

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El secreto a gritos de la situación económica actual

La situación económica en los Estados Unidos está lastimando a muchas personas. El nivel de desempleo no baja del 9% y hay muchas otras personas que ya ni están buscando trabajo. Sin embargo, el “secreto” de esta situación es que gente de grupos minoritarios están sufriendo mucho más que los de la mayoría blanca. Tanto latinos como personas de raza negra han perdido sus casas a un nivel más alto que la población en general y están sufriendo niveles más altas de desempleo. Y los varones negros jóvenes son los que tienen el nivel de desempleo más alto. (Que casualidad que ellos también son más propensos a terminar en la cárcel.)

Sin embargo, ningún político habla de esto. Los republicanos siguen insistiendo que todos tiene la misma oportunidad y el presidente Obama teme que se le acuse de favorecer a los de raza negra. Eso significa que a nadie le conviene declarar que los bancos le hicieron muchos más préstamos “maliciosos” a negros y latinos que a personas de raza blanca.

El secreto que nadie quiere declarar es que:

  • A partir de julio el nivel de desempleo para blancos era 8.2%, para afro-americanos 16.8% y para latinos 11.3%.
  • El valor real por familia es: $5677 para afro-americanos, $6325 para latinos y $113,149 para blancos y esta diferencia se ha ido incrementando desde que comenzó el desastre económico. Antes del desastre comenzaba a subir el nivel de los afro-americanos y los latinos, pero todo el avance se borró con esta crisis.

Aquí está otra tarea para los pastores y líderes cristianos. Si nuestras comunidades van a salir de esta situación económica es tiempo que nombremos este problema.  No hay soluciones simplistas para este problema. Nuestra gente necesita mejor educación. También necesitamos aconsejar a nuestra gente para que evite préstamos y contratos que los perjudiquen.

Pero necesitamos denunciar los sistemas que hacen difícil que nuestra gente salga de esta situación.  Las escuelas donde vive nuestra gente tienen fuertes deficiencias. Tenemos poca representación en las mejores universidades. Es más difícil para nuestra gente conseguir buenos préstamos aunque tengan un récord similar a una persona blanca. Todo esto es pecado estructural y es tiempo de denunciarlo. Aunque a los políticos les conviene que esto siga como un “secreto”, es tiempo de proclamarlo desde las montañas. Sólo así podremos ver cumplida la meta estadounidense de justicia para todos.

 

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Los indocumentados: ¿Agentes de renovación en los Estados Unidos?

El nuevo arzobispo de Los Angeles, José Gómez, ha utilizado argumentos nuevos al tratar de persuadir a católicos estadounidenses a trabajar a favor de una reforma migratoria justa. En una ponencia sobre los “Católicos en la siguiente América” (Catholics in the Next America) él propone que los inmigrantes pueden ser claves para la renovación de los Estados Unidos.

Según Gómez la mayoría de los inmigrantes son personas de energía y aspiraciones que no le tienen miedo al trabajo y al sacrificio. La mayoría cree en Cristo Jesús (y son católicos). Comparten los valores estadounidenses de fe, familia y comunidad. Siendo que el país necesita renovación, tanto económica, política, como también espiritual y moral, los inmigrantes pueden ser claves en dicha renovación.

En su ponencia el arzobispo también argumenta que no se debe olvidar que los Estados Unidos no sólo tiene raíces protestantes, sino también católicas. Se necesita recordar que los exploradores europeos no sólo llegaron a la costa este, sino que los españoles llegaron a Florida y al suroeste en el siglo 16. Entre ellos llegaron muchos misioneros que establecieron la fe cristiana (católica) en la región. Estos misioneros nos han dejado un legado de santidad y servicio que se necesita tomar en cuenta al definir la “Próxima América.”

El primer argumento del arzobispo tiene una versión evangélica. Son muchos los evangélicos de América Latina que asumen que Dios está obrando por medio de la migración hacia el norte para traer avivamiento a los Estados Unidos. ¿Cómo entendemos el movimiento migratorio de América Latina hacia este país? ¿Será que Dios está obrando por medio de este proceso histórico? ¿Será que Dios utilizará a los inmigrantes para traer un avivamiento espiritual?

El segundo argumento llama a una re-lectura de la historia estadounidense. Por lo general se cuenta la historia de este país sólo como un movimiento de inmigrantes europeos que se establecieron del este hacia el oeste. Si se toma en cuenta a los que estuvieron antes, es sólo como “pre-historia”. Sin embargo, esa lectura tradicional ha excluido a muchos, incluyendo a indígenas y a los descendientes de los españoles que ya estaban en el suroeste y niega el legado que éstos han dejado sobre la historia del país. También borra completamente la historia de Puerto Rico previa a 1898.

Reconocer el “poligénesis” de los Estados Unidos ofrece una oportunidad para incluir a muchos excluidos. Será interesante ver como responden los católicos “anglos” a la propuesta de este arzobispo originalmente de México.

¿Será que los evangelicals y católicos conservadores en este país optarán por apoyar una reforma migratoria por causa de la posible renovación que podrían traer los inmigrantes? Sería una ironía que aquellos que no han querido reconocer el valor de los inmigrantes, ahora estuvieran listos a recibirlos para que sean parte de la renovación espiritual de los Estados Unidos. En esa ironía claramente se podría ver la mano de Dios.

(Gracias a Xaris por informarme de este discurso.)

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