El jueves de la semana pasada el President Obama invitó al Presidente de España, José Luis Rodríguez Zapatero, a participar en el Desayuno Nacional de Oración (véase artículo en El Mundo). Fue interesante por varias razones. Zapatero citó un texto bíblico (Dt. 24:14,15) para abogar a favor de los trabajadores inmigrantes. También habló a favor de la tolerancia y la libertad religiosa como las bases de la democracia. Terminó su discurso citando al Quijote. Por otro lado, también fue interesante que decidió dar su discurso en castellano “la primera lengua que se utilizó en esta tierra (América) para rezar al Dios del Evangelio”.
Mis reacciones fueron encontradas. Por un lado fue interesante que se hablara en español en el Desayuno Nacional de Oración. También me dio gusto ver que se tratara el tema de los trabajadores inmigrantes. Y reconozco que soy medio quijotezco.
Sin embargo, Zapatero no ha sido una conocido como una persona religiosa en España. ¿Rezará él “al Dios del evangelio”? ¿Qué implicaciones tiene su perspectiva con relación a los jornaleros indocumentados en España?
Porque creo en el evangelio y porque soy descendiente del Quijote sigo trabajando a favor de una reforma migratoria justa e integral. Gracias, Presidente Zapatero, por sus palabras a favor de la justicia a favor de los indocumentados.
Muchos de ustedes saben que tuve el privilegio de ser uno de los entrevistados en el programa “Aquí y Ahora” sobre los evangélicos latinos el martes pasado. Me sorprendió el número de personas que me han informado que lo vieron.
Ayer estuve en una reunión de pastores y varios estuvieron comentando el programa. La mayoría sintieron que Univisión nos presentó con balance y seriedad o, a lo menos, con más balance que en el pasado. Pero otros todavía vieron una tendencia anti-evangélica que ha sido común en los medios de español en el pasado.
Me ha tocado hacer varias entrevistas con los medios de comunicación social en español y muchas veces he notado una postura anti-evangélica o anti-religiosa. También ha habido aquellos reporteros que claramente tienen una agenda católica. Pero lo más común ha sido el desconocimiento. Los reporteros tiene nociones muy vagas de quienes somos y qué creemos.
La sección de “Aquí y Ahora en la página de Univisión contiene muchas muchos comentarios sobre el programa, pero poca reflexión. ¿Será que Univisión (y los otros medios en español) nos está presentando con más seriedad? ¿Será que no les queda otra siendo que muchos evangélicos ven la televisión? ¿Todavía nota usted una tendencia “pro-católica” en su postura editorial? ¿Cuál es nuestra tarea educativa hacia los medios de comunicación social?
El año pasado tuve la oportunidad de viajar a Corea. Disfruté mucho mi tiempo allí. Pero una de las cosas que me sorprendieron fue el número de latinoamericanos que me encontré en Corea. El segundo día en el país escuché música mexicana en el metro de Seúl. A los pocos días estaban escuchando música andina en un lugar turístico. También tuve la oportunidad de conocer a dos monjas peruanas que están trabajando entre los inmigrantes latinoamericanos. Durante mi tiempo en el país también supe del número creciente de inmigrantes de todo el mundo que están llegando a Corea.
Los inmigrantes obreros en Corea sufren muchas de las mismas dificultades que sufren los inmigrantes en los Estados Unidos. Su mano de obra es deseada, pero su presencia es despreciada. Al inmigrante pobre le es difícil o imposible poner en orden su situación legal. Algunos empleadores utilizan la mano de obra inmigrante porque no tienen que pagar impuestos y le pueden pagar menos al indocumentado.
A pasar de las penurias, los inmigrantes obreros se siguen moviendo, a través del mundo, buscando mejores horizontes. Más de 200,000,000 de personas en el mundo viven en un país que no es su país de nacimiento o ciudadanía. Los trabajadores que tienen educación viajan con pasaportes y visas de trabajo. Pero la gran mayoría de inmigrantes se moviliza en situaciones mucho más precarias. En muchos países sufren grandes abusos y son pocos los países que les permiten legalizar su estado migratorio. Pero la gente sigue en movimiento, esperanzados de que el futuro será mejor que su presente limitado.
La migración mundial es un reto misional para la iglesia. Necesitamos tomar en cuenta nuestra responsabilidad ante los retos que nos presenta este fenómeno. Lo más probable es que seguirá creciendo el número de inmigrantes y de indocumentados a través del mundo.
Los inmigrantes nos llaman a ver la situación con los ojos de Dios. ¿Cómo está utilizando Dios la migración en el mundo y que podemos hacer para unirnos que Dios en su obra? Quisiera sugerir que si comenzamos viendo la situación de esta forma cambia completamente nuestra perspectiva.
En primer lugar, necesitamos estar orando por los inmigrantes a través del mundo. Todos los inmigrantes pobres se encuentran en situaciones difíciles, aunque los africanos por lo general tienen la situación más compleja.
En segundo lugar, la situación nos llama a estar a favor de los inmigrantes. Necesitamos abogar por leyes justas, que le den estatus legal a los inmigrantes y que tomen en cuenta los beneficios que reciban los países que los reciben. Los Estados Unidos no es el único lugar donde urge una reforma migratoria.
Pero también necesitamos tomar en cuenta el momento de misión que nos presenta la situación. Por un lado el inmigrante muchas veces está más abierto a escuchar el evangelio. Sin embargo, muchos de estos inmigrantes son cristianos y en muchos lugares están proclamando el evangelio en los lugares donde se encuentran. La iglesia mundial necesita preparar a sus miembros para que salgan con una visión misionera a donde quiera que Dios los envíe.Que Dios nos de sus ojos para responder a la migración mundial a la luz de lo que El está haciendo.
¡Levanta la voz por los que no tienen voz! ¡Defiende los derechos de los desposeídos! ¡Levanta la voz, y hazles justicia! ¡Defiende a los pobres y necesitados! (Proverbios 31:8,9 NVI)
Dios nos llama a ser voceros de los que no tienen derecho ni voz. A través del mundo existen personas que se encuentran sin ningún derecho para poder defenderse. Los refugiados de guerras, los hambrientos, los niños abusados, los enfermos, los obreros indocumentados, los que viven en territorios ocupados militarmente, los de etnias o religiones minoritarias y muchos otros. Podríamos hacer una lista larga de personas que se encuentran en situaciones precarias, casi siempre por situaciones que están fuera de su control.
Los cuadros de injusticia a través del mundo nos enojan, pero muchas veces también nos desalientan. Existen tantas situaciones injustas que llegamos a la conclusión de que no podemos hacer nada. Y en vez de responder al llamado divino, nos paralizamos ante la enormidad de la necesidad. Otros nos damos cuenta de las complejidades políticas, económicas o sociales de cada situación y concluimos que no hay mayor cosa que en verdad podemos hacer. Y algunos de nosotros optamos por no responder porque nuestros propios intereses políticos o económicos quedarían adversamente afectados por un cambio.
Existen muchas razones por las cuales no obedecer los textos de Proverbios 31:8,9. Pero Dios no le ha puesto cláusula de salida a este texto: “Levanta tu voz apenas que sea muy complicado o te incomode o que haya intereses poderosos que están en contra del cambio o que la gente que necesita tu ayuda no sea de tu agrado o que vaya en contra de tu postura política o te vaya a costar algo.”
Aquí en los Estados Unidos tenemos la oportunidad de responder a la necesidad concreta de los obreros indocumentados. Sabemos que es una situación compleja, que hay intereses políticos, sociales y económicos que quieren aprovecharse de la situación y algunos indocumentados no son personas de nuestro agrado. Pero ellos no tienen voz y Dios nos llama a defender los derechos de los desposeídos. El mandato está claro y la oportunidad de responder también está delante de nosotros.
Le invito a pedirle a Dios un corazón sensible ante la necesidad del indocumentado, pasión para querer actuar, sabiduría para entender las complejidades de la situación, valor para actuar y oportunidades concretas para tomar acción. Durante los próximos meses habrá necesidad de mucha oración y mucha acción. Se necesitarán personas que hablen a favor de los indocumentados ante los oficiales de gobierno, que denuncien las injusticias cometidas contra los obreros indocumentados y que le ayuden a los indocumentados a legalizar su situación cuando, Dios mediante, se apruebe una ley de reforma migratoria. Le invito a estar atento/a ante las oportunidades de ser voz de los indocumentados. ¡Que Dios nos ayude a cumplir lo que nos está mandando!
(EL INTER, Marzo 2007)