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¿El fin de un Estados Unidos cristiano?

Según un estudio sobre la religiosidad en los Estados Unidos American Religious Identification Survey se están viendo varios cambios importantes en las tendencias religiosas del país. Algunas de las características sobresalientes son:

  • El porcentaje de personas no religiosas o ateas a doblado a 15% de la población
  • La religión en Estados Unidos se está privatizando
  • El número total de cristianos no ha declinado, pero sí su porcentaje de la población
  • Están creciendo los seguidores de otras religiones en el país
  • Están declinando las iglesias liberales y creciendo las iglesias conservadoras
  • Aunque declina la identificación religiosa hay un crecimiento de espiritualidad

Cuando se une esta información a lo que mencioné en la nota de hace quince días sobre el crecimiento de la religiosidad hispana, también sabemos que:

  • La población mayoritaria se está secularizando, pero está decreciendo como porcentage total de la población
  • Los grupos minoritarios y los inmigrantes son más religiosos que la población mayoritaria
  • Casi todo el crecimiento que se está viendo en iglesias cristianas se debe a grupos minoritarios, particularmente latinos
  • Las religiones mundiales están creciendo mayormente por medio de los nuevos inmigrantes
  • Los líderes políticos, sociales y económicos del país son más seculares que la población en general

El estudio hace suscitar varias preguntas. En primer lugar, está la pregunta teológica: ¿y cuándo fue cristiano este país? Entiendo que muchos de los fundadores tuvieron valores cristianos y que los Estados Unidos refleja una cultura cristianizada occidental. Pero: ¿Puede existir un país cristiano o existe una diferencia fundamental entre iglesia y estado tal que ningún país ha sido o será cristiano? Los cambios que están ocurriendo en los Estados Unidos y en todo el mundo tradicionalmente “cristianizado” nos obliga a hacernos la pregunta sobre como entendemos el concepto de ser cristiano.

Una segunda cosa es que el estudio enfoca en el individualismo estadounidense. Este siempre ha sido un valor muy importante en esta sociedad. Es tan fuerte que ha producido una religiosidad individualista. Era casi inevitable que las iglesias en un país tan individualista reflejaran una tendencia en contra de la iglesia como comunidad. Una de las tareas importantes de las iglesias será presentar un evangelio que enfoca en el discipulado y la iglesia como comunidad.

Una tercera cosa clave es el papel que jugarán los inmigrantes en el futuro religioso del país. Una cosa que no toma en cuenta el estudio es que un número creciente de inmigrantes (tanto cristianos como musulmanes) vienen al país con una visión misionera. Será interesante ver como la migración cambia la trayectoria religiosa de los Estados Unidos a largo plazo. ¿Qué resultado tendrá el espíritu misionero de los inmigrantes? ¿Podrán ser agentes de avivamiento o serán influenciados por el secularismo creciente.

La última cosa que quisiera enfocar tiene que ver con las implicaciones para el ministerio cristiano. ¿cómo vamos a ministrar en un país que se está secularizando? ¿Cómo hemos de compartir el evangelio a personas pos-cristianas? También es muy posible que muchas de las estructuras cristianas, particularmente la denominaciones históricas, posiblemente desaparezcan en medio de estos cambios. Siendo que creo en el futuro de Dios, esto no me inquieta. Pero sí nos obliga a reconocer que tendremos que desarrollar nuevos modelos de iglesia y ministerio que respondan a esta nueva realidad.

El estudio demuestra que la iglesia no está próxima a desaparecer en el país y que la religión seguirá teniendo una influencia importante. Lo que sí está cambiando es el papel del cristianismo en la vida pública. El concepto de los Estados Unidos como un país que se nombra “cristiano” está desapareciendo. Algunos cristianos quisieran “regresar” a un pasado supuestamente más cristiano. Pero en este momento el reto principal para los cristianos será aprender a evangelizar y servir en un ambiente indiferente y hasta hostil.

Está realidad suscita dos peticiones de mi parte: 1) Que Dios nos de sabiduría para proclamar el evangelio en maneras que nuestros conciudadanos lo entiendan como buenas nuevas. 2) También pido que los cristianos de los grupos minoritarios seamos fieles a la tarea y que Dios nos utilice como medio de un avivamiento en los Estados Unidos.

(Esta nota se publicó en Protestante Digital, el domingo 25 de septiembre del 2011.)

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Dios antes de patria

Les recomiendo el artículo God before Country. Confronta la actitud de muchos cristianos que se aprovechan de las leyes migratorias cuando les favorecen, pero que no están dispuestos a apoyar una reforma migratoria para los pobres.

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Los indocumentados: ¿Agentes de renovación en los Estados Unidos?

El nuevo arzobispo de Los Angeles, José Gómez, ha utilizado argumentos nuevos al tratar de persuadir a católicos estadounidenses a trabajar a favor de una reforma migratoria justa. En una ponencia sobre los “Católicos en la siguiente América” (Catholics in the Next America) él propone que los inmigrantes pueden ser claves para la renovación de los Estados Unidos.

Según Gómez la mayoría de los inmigrantes son personas de energía y aspiraciones que no le tienen miedo al trabajo y al sacrificio. La mayoría cree en Cristo Jesús (y son católicos). Comparten los valores estadounidenses de fe, familia y comunidad. Siendo que el país necesita renovación, tanto económica, política, como también espiritual y moral, los inmigrantes pueden ser claves en dicha renovación.

En su ponencia el arzobispo también argumenta que no se debe olvidar que los Estados Unidos no sólo tiene raíces protestantes, sino también católicas. Se necesita recordar que los exploradores europeos no sólo llegaron a la costa este, sino que los españoles llegaron a Florida y al suroeste en el siglo 16. Entre ellos llegaron muchos misioneros que establecieron la fe cristiana (católica) en la región. Estos misioneros nos han dejado un legado de santidad y servicio que se necesita tomar en cuenta al definir la “Próxima América.”

El primer argumento del arzobispo tiene una versión evangélica. Son muchos los evangélicos de América Latina que asumen que Dios está obrando por medio de la migración hacia el norte para traer avivamiento a los Estados Unidos. ¿Cómo entendemos el movimiento migratorio de América Latina hacia este país? ¿Será que Dios está obrando por medio de este proceso histórico? ¿Será que Dios utilizará a los inmigrantes para traer un avivamiento espiritual?

El segundo argumento llama a una re-lectura de la historia estadounidense. Por lo general se cuenta la historia de este país sólo como un movimiento de inmigrantes europeos que se establecieron del este hacia el oeste. Si se toma en cuenta a los que estuvieron antes, es sólo como “pre-historia”. Sin embargo, esa lectura tradicional ha excluido a muchos, incluyendo a indígenas y a los descendientes de los españoles que ya estaban en el suroeste y niega el legado que éstos han dejado sobre la historia del país. También borra completamente la historia de Puerto Rico previa a 1898.

Reconocer el “poligénesis” de los Estados Unidos ofrece una oportunidad para incluir a muchos excluidos. Será interesante ver como responden los católicos “anglos” a la propuesta de este arzobispo originalmente de México.

¿Será que los evangelicals y católicos conservadores en este país optarán por apoyar una reforma migratoria por causa de la posible renovación que podrían traer los inmigrantes? Sería una ironía que aquellos que no han querido reconocer el valor de los inmigrantes, ahora estuvieran listos a recibirlos para que sean parte de la renovación espiritual de los Estados Unidos. En esa ironía claramente se podría ver la mano de Dios.

(Gracias a Xaris por informarme de este discurso.)

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Ya no me quiero llamar cristiano

Hay días en que yo ya no me quiero llamar cristiano.  No es que quiero dejar de seguir a Cristo Jesús.  Más bien, me doy cuenta que el vocablo “cristiano” se usa de tantas diferentes maneras en nuestra sociedad, algunas hasta contrarias al evangelio de Cristo.

En muchos círculos “cristiano” se ha convertido en un adjetivo para describir cosas que no tienen ninguna relación con seguir a Cristo Jesús.  Se venden productos “cristianos” que tienen poco que ver con la causa del evangelio y mucho que ver con hacer dinero.  El mercado “cristiano” es ahora tan grande que los dueños de algunas compañías de literatura y música “cristiana” no son creyentes, sino personas que saben que venderle a los “cristianos” produce buenas ganancias.

En el mundo musulmán el vocablo “cristiano” tiene un largo historial negativo.  “Cristiano” trae a la memoria las cruzadas, las imposiciones de las colonias europeas, la imposición de dictadores por “países cristianos” en nombre del anticomunismo y el sentir de que los “países cristianos” están el Medio Oriente hoy porque quieren control del petróleo (sea o no verdad).  Y si no fuera suficiente, las películas de Hollywood son vistas como productos de una sociedad “cristiana”.  Tenemos que reconocer que parte de la reacción negativa en hacia el evangelio en los países musulmanes se debe a la imagen que tienen de los llamados países “cristianos”.

Si “cristiano” tiene estas connotaciones negativas ¿cómo vamos a proclamar el evangelio de tal manera que el no creyente vea a Cristo Jesús?  Tal vez podamos aprender algo de las palabras de Francisco de Asís quien dijo “predica el evangelio siempre.  Si es necesario utiliza palabras.”  A la luz de este reto quisiera sugerir una idea “radical”.  Dejemos de utilizar el término “cristiano” como adjetivo.  Que la gente vea que su negocio es “cristiano” por la manera que trata a sus empleados, por el justo trato que reciben sus clientes y por su honestidad, aunque le cueste.  Que la sociedad identifique nuestra música como cristiana, no por la letra, o el sello que la vende, sino por el estilo de vida de quien la canta y por el cambio radical que se ve en los que la escuchamos.  Que el pobre y el necesitado vean en nuestras acciones el amor de Cristo Jesús.  Que el mundo musulmán cambie su perspectiva del evangelio por el número de personas que demuestren, sin intereses políticos o económicos, la realidad del amor de Cristo Jesús.  En otras palabras sugiero que nuestro testimonio sea tal que los no creyentes nos identifiquen como seguidores de Cristo Jesús sin que tengamos que utilizar el adjetivo “cristiano” para describir lo que estamos haciendo.

Si somos sal y luz en la manera que utilizamos nuestro dinero, en como tratamos a la viuda, al huérfano y al extranjero y si demostramos el amor de Cristo hacia nuestros enemigos aquí y en el resto del mundo, no tendremos que llamarnos cristianos, sino que la gente verá lo que hacemos y glorificará a nuestro Padre que está en los cielos (Mateo 5:16).  Si otros nos llaman cristianos porque reflejamos la vida de Cristo, entonces habremos cumplido con nuestra tarea.

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Pensando en mi iglesia

Tengo el privilegio de ser parte de una iglesia muy amorosa. La Iglesia del Pacto de Eagle Park es una congregación muy amorosa que nos ha bendecido mucho. Es un reflejo del amor divino, pero también de la realidad latina en los Estados Unidos. Se parece mucho a la descripción que hice de las iglesias latinas en Caminando entre el pueblo. Lo repito en celebración de mi congregación.

Las iglesias evangélicas latinas son un reflejo de sus miembros y de las personas a las cuales ministran. Los latinos en los Estados Unidos son un pueblo en movimiento. Muchos latinos llegaron como inmigrantes de otro país, pero también son muchos los latinos que se siguen moviendo a través del país. Tanto latinos nacidos en este país como personas recién llegadas se están moviendo buscando mejores oportunidades de trabajo, vivienda o educación. Los jóvenes se mueven para abrirse nuevas oportunidades. Muchas iglesias tienen que desarrollar sus programas y proyectos sobre la premisa de que su gente se irá después de algún tiempo y que gente nueva vendrá a tomar su lugar.

Muchas iglesias latinas se sienten tan tentativas como sus miembros. Alquilan locales en medio de las zonas urbanas. Utilizan los edificios de otras iglesias cuando éstas no los están usando. Algunas se tienen que mudar cada vez que el dueño del edificio quiere subir el alquilar o que la iglesia que les ha alquilado decide cambiar su enfoque ministerial. Sin embargo, estas iglesias están donde está la comunidad latina. Viven la experiencia peregrina y exiliada de la comunidad. Están en movimiento porque esa es la realidad del pueblo.

Ese movimiento sirve como el ímpetu para el establecimiento de iglesias latinas a través del país. En cualquier lugar donde se establecen latinos hay creyentes que forman una congregación. En esos lugares existen denominaciones y ministerios listos para apoyarles en la tarea. Así que el movimiento abre nuevas oportunidades de ministerio al mismo tiempo que dificulta el proceso de consolidar los ministerios ya existentes.

La gran mayoría de las iglesias latinas están en los barrios, comunidades latinas y campos marginados. Siendo que muchos latinos viven en lugares marginales no es de sorprender que allí estén las congregaciones. Estas iglesias también reflejan la marginalidad de la comunidad latina en muchas maneras. La mayoría de sus miembros tienden a ser personas marginalizadas por la sociedad. Hacen los trabajos de menos prestigio y muchas veces están en posiciones “invisibles”. Su mano de obra es indispensable, pero su presencia es cuestionada, particularmente si son indocumentados o si la comunidad en general así los percibe. Por lo general tienen menos educación formal que la población mayoritaria y las escuelas en los sectores donde ellos viven suelen tener muchas deficiencias. Por lo general estas comunidades adolecen además de otros servicios sociales básicos.

La percepción de marginalidad se ve en las denominaciones de las cuales estas iglesias son parte. Generalmente, las iglesias latinas son percibidas como pequeñas y débiles, dependientes de la estructura denominacional, sin poder hacer mayor contribución en la vida de las iglesias. Es en la marginalidad donde está la gente necesitada y desde donde se le puede levantar. Muchas iglesias latinas son lugares donde personas marginadas encuentran esperanza y un espacio para desarrollarse. Reciben el poder divino para levantarse de situaciones destructivas. Y, además, tienen la oportunidad de desarrollarse como personas. Pueden ser líderes aunque no se les dé mucha oportunidad en otros contextos. Aprenden que delante de Dios son personas de valor, aun cuando otros los desprecien. La iglesia latina también es un lugar donde la gente encuentra ayuda y apoyo, necesitados entre necesitados dispuestos a ayudarse unos a otros.

Caminando entre el pueblo (p. 73, 74)

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Yo sólo espero ese día

Uno de los himnos favoritos en la iglesia de mi niñez era “Yo sólo espero ese día”. Varios de los líderes de la congregación lo pedían como favorito cada culto en el cual se daba oportunidad para cantar himnos favoritos.

//Yo sólo espero ese día cuando Cristo volverá//

Afán y todo trabajo para mí terminarán

Cuando Cristo venga a su reino me llevará.


Ya no me importa que el mundo me desprecie por doquier,

Ya no soy más de este mundo, Soy del reino celestial.

Yo sólo espero ese día cuando me levantaré

De la tumba triste y fría con un cuerpo ya inmortal.


Entonces allí triunfante y victorioso estaré,

A mi Señor Jesucristo cara a cara le veré.

Allí no habrá más tristezas, ni trabajos para mí,

Con los redimidos al Cordero alabaré.


Casi todos los hermanos de la iglesia trabajaban largas horas en los campos agrícolas del centro de California. Habían conocido la gracia de Dios en sus vidas y tenían esperanza para el futuro. Pero sus vidas eran difíciles y, humanamente hablando, no se perfilada un futuro mejor en esta tierra. También, por ser evangélicos, éramos marginados en nuestra pequeña comunidad latina. A pesar de todo eso, los hermanos podían seguir adelante con esperanza porque creían en la segunda venida de Cristo y en la resurrección.

Algunas personas han criticado este himno por su mensaje escapista. Sin embargo, para los hermanos de mi iglesia era un mensaje de esperanza. A pesar de vivir en un mundo que no valoraba su trabajo, por ser campesinos, y que los despreciaba por ser evangélicos, ellos sabían que Dios caminaba con ellos y que podían creer en el futuro.

Cómo líder cristiano se que debo trabajar para mejorar la vida de personas como los campesinos entre los cuales me crié. Necesito luchar por la justicia y por una vida mejor para los pequeños y los que el mundo desprecia. Los hermanos de mi iglesia no tenían manera de luchar, al igual que muchos hoy. Así que, debo luchar a su lado y a su favor.

Pero los hermanos de la iglesia de mi niñez me recuerdan que nuestra esperanza no se basa en lo que podamos lograr en este mundo, sino en lo que Dios está haciendo en Cristo. Seguiré trabajando, pero también esperando “ese día cuando Cristo volverá” y terminen las tristezas y los trabajos bajo el señorío de Cristo.

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Creyendo en un Dios que interviene en lo diario

Ha sido mi experiencia que en la mayoría de iglesias latinas en los Estados Unidos los creyentes creen en un Dios activo, que se hace presente en la vida diaria. Por eso escribí:

El creer en la presencia activa de Dios en la realidad humana crea un ambiente de esperanza, aun en medio de circunstancias muy difíciles. Dicha esperanza hace posible desarrollar programas de apoyo y unir a la comunidad para lidiar con sus necesidades. Existe una disposición a hacer sacrificios para responder a problemas complejos porque se tiene fe en la presencia de Dios a nuestro lado. Ese sentido de sacrificio y esperanza hace posible seguir aun cuando el proceso es lento y no se ven resultados inmediatos. (Caminando entre el pueblo, p. 61)

Me gustaría invitarles a dar sus testimonios. ¿Cómo se vive esta realidad en su iglesia? ¿Qué ejemplos puede dar de que la gente en su iglesia cree en Dios como alguien que se hace presente en la vida diaria? Espero escuchar sus testimonios. Bendiciones.

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Los evangélicos y Univisión

Muchos de ustedes saben que tuve el privilegio de ser uno de los entrevistados en el programa “Aquí y Ahora” sobre los evangélicos latinos el martes pasado. Me sorprendió el número de personas que me han informado que lo vieron.

Ayer estuve en una reunión de pastores y varios estuvieron comentando el programa. La mayoría sintieron que Univisión nos presentó con balance y seriedad o, a lo menos, con más balance que en el pasado. Pero otros todavía vieron una tendencia anti-evangélica que ha sido común en los medios de español en el pasado.

Me ha tocado hacer varias entrevistas con los medios de comunicación social en español y muchas veces he notado una postura anti-evangélica o anti-religiosa. También ha habido aquellos reporteros que claramente tienen una agenda católica. Pero lo más común ha sido el desconocimiento. Los reporteros tiene nociones muy vagas de quienes somos y qué creemos.

La sección de “Aquí y Ahora en la página de Univisión contiene muchas muchos comentarios sobre el programa, pero poca reflexión. ¿Será que Univisión (y los otros medios en español) nos está presentando con más seriedad? ¿Será que no les queda otra siendo que muchos evangélicos ven la televisión? ¿Todavía nota usted una tendencia “pro-católica” en su postura editorial? ¿Cuál es nuestra tarea educativa hacia los medios de comunicación social?

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Sotomayor y el papel de la comunidad evangélica latina

Ayer fue confirmada Sonia Sotomayor como juez a la Corte Suprema de los Estados Unidos. ¡Felicidades! Oramos que Dios le de mucha sabiduría en esta tarea demasiado compleja.

Su nombramiento ha suscitado expectativas y temor con relación a la comunidad latina. Por un lado ella representa la creciente influencia de los que ya somos la minoría más grande en los Estados Unidos. Pero su nombramiento también suscitado un temor entre algunos de la cultura mayoritaria. Algunos en los medios masivos la han acusado de ser racista contra la comunidad blanca. Tal es la influencia de algunas de estas voces que presionaron a la mayoría de los senadores republicanos a votar en su contra. (Dichas voces también están llamando anti-blanco al presidente Obama.)

Por un lado la presidencia Obama y el nombramiento de Sotomayor representan la esperanza de que los Estados Unidos está rompiendo con su legado de racismo. Pero también están creando temor entre aquellos que ven el crecimiento de las comunidades minoritarias como una amenaza.

El evangelio nos llama a ser agentes de reconciliación. ¿Qué podemos hacer la comunidad evangélica latina podrá utilizar nuestra creciente influencia para crear puentes hacia aquellas personas que temen nuestro crecimiento e influencia? Nos invito a considerar maneras concretas en que podemos contribuir a la conversación sobre la reconciliación nacional.

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Las minorías y el cristianismo en los Estados Unidos

Recientemente el National Association of Evangelicals reportó sobre las perspectivas de líderes “Evangelical” sobre el futuro del cristianismo en el mundo . Ellos se sienten seguros sobre el crecimiento del cristianismo en todo el mundo, pero no en los Estados Unidos (véase Christianity Will Increase Except in the USA).

Uno se pregunta si esta perspectiva no es contradictoria. Por ejemplo, Chuck Warnock siente que estos líderes no están tomando en cuenta a las minorías en los Estados Unidos (véase Evangelical Leaders Overlook Minorities). Para Warnock, el problema principal es que los líderes Evangelical no toman en cuenta que las iglesias minoritarias están creciendo en los Estados Unidos igual que en el resto del mundo.

Creo que tiene razón, pero me pregunto si eso es el todo del “problema”. Sospecho que parte del problema también es que las formas del cristianismo que están creciendo entre las minorías en este país no están conectadas con las denominaciones estadounidenses y por eso los líderes ni las conocen, ni las reconocen aquí. Ellos están listos a reconocen que están creciendo nuevos movimientos “allá”, pero les cuesta reconocer lo mismo “acá”. Algunas de las nuevas expresiones de la fe cristiana que están creciendo en los Estados Unidos están ligadas con movimientos en el sur. Otras se están desarrollando aquí.

Así que, aunque el cristianismo está decreciendo entre las denominaciones tradicionales en este país, y entre la cultura dominante, parece que su futuro sigue fuerte entre las comunidades minoritarias de los Estados Unidos. ¿Será que los líderes cristianos de las denominaciones tradicionales podrán ver eso?

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