Posts tagged: familia

Una sociedad que no cree en la familia

El día 3 de noviembre salió un reporte sobre el estado de niños nacidos en los Estados Unidos cuyos padres han sido detenidos o deportados por los agentes de migración (Shattered Families). Según este estudio hay más de 5000 niños estadounidenses en cuidado temporal sin poder unirse con sus padres detenidos o deportados. Por supuesto que este número no un incluye a los niños han quedado bajo la tutela de familiares por causa de las deportaciones y detenciones. Esta situación se ha hecho cada vez más problemática porque el gobierno estadounidense ha incrementado la deportación y detención, rompiendo récords de deportaciones.

Estos niños son ciudadanos estadounidenses, así que no pueden ser deportados. Pero el sistema los está haciendo prácticamente huérfanos. El argumento anti-inmigrante de algunas personas es que estos niños son “niños ancla”, un intento de parte de los padres de garantizar su permanencia en el país. Pero claramente la situación no le está sirviendo de “ancla” a los padres indocumentados. Lo que sí está haciendo es que está dejando a los niños a la deriva. Según el congresista José Serrano, representante de Nueva York, si esta situación no se corrige es posible que estos niños tengan que ser adoptados por otras familias.

El sistema de migración también tiene detenidos a muchos menores de edad indocumentados. Estos niños cruzaron la frontera sin sus padres, muchas veces con la intención de reunificarse con sus padres que están en este país. Los niños están detenidos sin posibilidad de unirse con sus padres. Algunos están en un limbo legal porque sus padres indocumentados no se atreven a tratar de reclamarlos.

Personalmente esta situación es particularmente dolorosa porque muchos de los están en contra de una reforma migratoria justa e integral se declaran “pro-familia”. Sin embargo, no quieren que existan excepciones a la política de deportaciones que tomen en cuenta la realidad de los niños nacidos en los Estados Unidos. Más triste aun es que muchas de esas personas son cristianas y se enojan cuando las posturas políticas y sociales del país atacan a la familia. Pero es claro que su perspectiva sólo se aplica a ciertas familias, no a las familias pobres e inmigrantes.

Es tiempo de llamar al arrepentimiento a mis hermanas y hermanos que apoyan una política que separa a familias y que deja a niños a la merced de sistemas gubernamentales. Sí en verdad somos pro-familia es tiempo que lo mostremos en toda situación. Es tiempo que busquemos una solución justa a la problemática de los indocumentados y de sus hijos nacidos o criados en este país. Si no estamos dispuestos a trabajar a su favor es tiempo de que reconozcamos que no somos pro-familia o que nuestra política vale más que nuestros valores familiares.

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Si fui motivo de dolor

El domingo pasado prediqué sobre el Salmo 51, aquella confesión poderosa de David. De joven memoricé el salmo, aunque creo que ahora ya no lo podría decir de memoria. Pero el salmo no sólo me recordó de la importancia de la confesión y del perdón divino. También me trajo memorias de mocedad.

El himno Si fui motivo de dolor por Roberto Savage hace alusión al Salmo 51. Nunca fue canto congregacional en nuestra iglesia. Pero mis padres lo cantaban en dúo con regularidad. Lo cantaban en ocasiones especiales y también lo interpretaban en inglés en conferencias del movimiento del cual era parte nuestra iglesia.

Si fui motivo de dolor oh Cristo,
Si por mi causa el débil tropezó,
Si en tus pisadas caminar no quise,
Perdón te ruego, mi Señor y Dios.

Escucha, oh Dios,
mi confesión humilde,
Y líbrame de tentación sutil.
Preserva siempre
mi alma en tu rebaño
Perdón te ruego, mi Señor y Dios.

Si vana y fútil mi palabra ha sido,
Si al que sufría en su dolor dejé,
No me condenes Tú por mi pecado,
Perdón te ruego, mi Señor y Dios.

Este himno representa el impacto de mis pastores, mis padres, quienes han servido al Señor en pequeñas iglesias latinas en Texas, California y Colorado por casi 50 cincuenta años. El significado personal no es tanto la letra del himno, sino el compromiso de mis padres. Ellos siempre han dado testimonio de que Dios escuchó su confesión y les perdonó por medio de Cristo. No solo cantaban este mensaje de gracia, sino que lo han predicado todos estos años.

Cientos de personas se han convertido por porque ellos le pidieron perdón al Señor e invitaron a otros a hacer lo mismo. Ellos reconocieron el daño que puede hacer el pecado, pero también el poder del perdón. Gracias, papá y mamá por vivir el mensaje de perdón y de compartirlo conmigo y con tantas otras personas.

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Escuchemos a los niños

Mi amiga y colega de ministerio, Elizabeth Conde-Frazier acaba de publicar una herramienta muy útil para pastores y líderes que trabajan entre inmigrantes.

Escuchando a los niños Conversaciones con familias inmigrantes es un libro que nos invita a considerar las implicaciones de la migración y su impacto sobre las familias. Elizabeth utiliza “conversaciones” potenciales entre niños, padres y otros miembros de familias migrantes para ayudarnos a entender los procesos y las implicaciones de la migración. Su inquietud principal son los niños y el impacto sobre su educación y formación de identidad.

Nos reta de muchas maneras a responder cristianamente hacia los inmigrantes. En su conclusión dice lo siguiente:

Cuando nos mantenemos distantes, ajenos y en la ignorancia los unos de los otros, es más fácil proyectar las características negativas en otros individuos o grupos, y culparlos de los males que aquejan a toda la sociedad. En especial, cuando un país atraviesa dificultades económicas, algunos ciudadanos pueden culpar a los recién llegados, a los diferentes o a quienes considera menos dignos que ellos. Perciben que su propia condición económica y social es insegura y ven a estas personas como una amenaza.

Es importante para la salud de las personas encontrar espacios donde se las trate dignamente. Los grupos sociales comunitarios, los equipos de deportes y las iglesias pueden ser lugares donde los inmigrantes se sientan reconocidos en su dignidad mientras aprenden nuevas formas de contribuir a su nueva sociedad (p. 74).

La Dra. Conde-Frazier vive lo que ella está presentando. Ella es decana académica de Esperanza College, un programa universitario en Filadelfia. Muchos de los estudiantes de Esperanza son los “niños” por los cuales ella está abogando en este libro.

El libro está disponible en español y en inglés. Lo pueden conseguir en Amazon o en Judson Press.

Gracias, Elizabeth, por esta herramienta tan necesaria en este momento de la historia de nuestro país y nuestros ministerios.

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La quema del diablo

Hoy, 7 de diciembre, se celebra la quema del diablo en Guatemala. A las seis de la tarde hoy gente sacará basura de sus casas y la quemará en las calles. Las calles se llenarán de humo y habrá peligro de fuego en algunos lugares. Muchos también quemarán pinturas en figura del diablo y se oirán muchos cohetes.

La costumbre es parte de la celebración de adviento. Debo sacar de mi casa todo aquello que me estorba de recibir a Jesús. Reconozco que se ha acumulado mucho durante el año y que no hay lugar para Jesús en mi casa y en mi vida.

No recomiendo que armen fuegos enfrente de sus casas hoy a las 6PM. Sin embargo, yo tengo que reconocer que hay mucho en mi vida que me quita de celebrar la venida de Cristo. Yo necesito hacer una quema este día.

Lo más grande que necesito “quemar” este 7 de diciembre es mi incredulidad. El dolor, la frustración, y el cinismo han llenado mi vida. He orado por mis seres queridos sin ver resultados. He luchado por los indocumentados y parece que estamos más lejos de una reforma migratoria. He trabajado arduamente en el ministerio y muchas veces he visto poco resultado.

También tengo que “quemar” mi agenda. He estado tan ocupado que no siempre he tenido tiempo para sentarme a meditar y gozarme en mi Señor. Tengo tiempo para predicar, para enseñar y para aconsejar. Pero no siempre tengo tiempo para estar con mi Señor. Tampoco le he dado el tiempo a mi familia, mis amigos y mis vecinos.

Hoy también tengo que “quemar” mi temor. No puedo ver el poder de Dios en nuevas áreas de mi vida si no estoy dispuesto a caminar por fe. No estoy seguro del futuro, pero el futuro está en manos de Dios no en manos mías.

Podría seguir con mi lista de cosas que necesito sacar de mi casa este día en preparación para la venida de nuestro Señor. Yo me imagino que usted también tendrá algo que necesita sacar a la calle este 7 de diciembre en preparación para recibir la presencia del Señor.

Ven a mi corazón, oh Cristo

Pues en él hay lugar para ti.

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Te hice una promesa de amor

El lunes, 9 de agosto, Olga y yo cumplimos 30 años de matrimonio. Doy gracias a Dios y a mi querida esposa, por una vida de amor y amistad. La conocí en el sur de Texas un día 27 de agosto de 1978. Noviamos a larga distancia con cartas y llamadas telefónicas. Y cuando tuvimos citas fue con su hermana, María, quien nos sirvió de chaperona. [Gracias, Mari :) ]

Olga aceptó casarse con un pastor pobre que no presentaba mayores oportunidades económicas. Y ese pastor se vestía feo. Pero ella creyó en el futuro de Dios. Gracias, Olga. En este día le dedico la canción de Mocedades.

Te hice una promesa de amor
un día seis de mayo
pasaron treinta años de amor
y aún te sigo amando

Hicimos un tesoro de amor
sentados al brasero
yo soy tu prisionero de amor
y tú mi carcelera.

Qué va a pasar mañana
si tú te marchas y yo me quedo
yo iré donde tú vayas
si te vas cerca, si te vas lejos.

Te hice una promesa de amor
un día seis de mayo
pasaron treinta años de amor
y aún te encuentro guapa

Y guardo entre mi ramo de azahar
mil cosas de chiquillo
las horas que pasé junto a tí
sentado en tus rodillas.

Gracias, Olga. Espero que podamos caminar juntos a lo menos otros 30 años. Y gracias a Dios por una mujer tan especial.

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Ahora que mi hija es adulta

Muchos de ustedes saben que mi hija, Xaris, será intervenida este martes por causa de un quiste en un ovario. Todo parece indicar que la intervención será relativamente “rutinaria” aunque la doctora que la operará le ha advertido el peligro del cáncer. Desde el martes pasado cuando me llamó para informarme de su dolor, he estado orando, pero también confrontando la realidad de que mi hija es adulta y que mi relación con mi querida hija ha cambiado.

Ha sido un gusto verla desarrollarse como mujer. Ella se ha ganado una beca completa y un trabajo para sus estudios de maestría. Ya ha publicado sus primeros artículos y tiene próximo la publicación de dos notas en una enciclopedia. Está encaminada para llegar a su meta de completar su doctorado en historia.

Pero en este momento mi querida Xaris está pasando la situación más difícil de su vida. Está ante una operación difícil que le podría afectar el resto de la vida. Estamos orando por ella y confiamos que Dios la va a sanar.

Sin embargo, en este momento lo que más me está impactando es el hecho de que mi querida hija es adulta y que mi papel ha cambiado. No soy el padre que la puede “salvar” de su peligro. Soy alguien que la ama y que la está acompañando en este momento difícil. Ella está tomando las decisiones sobre su tratamiento y ella tendrá que lidiar con los resultados de la intervención.

Esta situación me está recordando que Dios la puso en nuestras manos para cuidarla y guiarla, pero nunca fue nuestra. Pero tengo el privilegio de caminar con mi hija adulta y responsable. Se que Dios obrará en ella y estoy en anticipación de su milagro. Este evento le está ayudando a madurar, por lo cual le dio gracias a Dios. También me está ayudando a mí a madurar en mi papel como padre. Pero es doloroso tener que ver el desarrollo de mi hija por medio esta situación tan dolorosa.

Te amo mucho, Xaris.

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Moralidad cristiana y las elecciones próximas

Los evangélicos creemos que nuestro voto debe darse a la luz de lo que creemos. Personalmente me confronto con el problema de que cada uno de los candidatos comparte algunos valores cristianos y también comparte valores que van contra la enseñanza bíblica. Quisiera sugerir que en estas elecciones presidenciales los valores cristianos más importantes a tomar en cuenta son los siguientes:

El valor de la vida

Dios es el creador de la vida humana. Es por eso que estoy en contra del aborto. Pero si creo en la vida también necesito estar a favor de los ya nacidos. Eso implica que tengo que pensar en las necesidades de los niños que han nacido en familias pobres. La falta de cuidado médico y acceso a alimentación nutritiva son valores morales muy importantes para mí. Creer en el valor de la vida también implica buscar la reconciliación en lugares de guerra y no utilizar la guerra como arma de la diplomacia estadounidense.

El valor de la creación

Dios es el creador de nuestro mundo y nuestro universo. El nos ha llamado a ser mayordomos del mismo. Tristemente estamos actuando como que no nos tenemos que preocupar por el medio ambiente o por el repartimiento justo de los bienes de este mundo. Para mí un valor cristiano muy importante es el cuidado del medio ambiente, pero también el uso justo de los recursos del mundo. Es pecado el materialismo que justifica que el 20% de la población del mundo esté utilizando el 80% de los recursos del mismo. Mi voto tiene que tomar en cuenta que soy mayordomo y no dueño de este mundo.

El valor de la familia

La primera institución social que estableció Dios es la familia. Debemos luchar en contra de todo esfuerzo por denigrar o diluir a la familia. Pero también necesitamos trabajar para fortalecer a la familia. Eso implica tener empleo digno para que los padres puedan sostener a sus hijos. Implica sistemas de educación que capaciten a los adultos para funcionar en este mundo cambiante y escuelas dignas para los niños. Pero por otro lado, también reconozco que hay madres solteras, abuelos, y otros, que están criando a los niños en circunstancias muy difíciles. Necesitamos sistemas de apoyo a aquellas personas que se ven con la responsabilidad de criar a los niños sin el apoyo de una familia tradicional.

Amor de Dios por los más necesitados

Uno de los mensajes claros de la Biblia es que Dios camina con los pobres, las viudas, los huérfanos, o los inmigrantes. Un sistema económico donde los ricos se hacen más ricos cada día, mientras que los pobres se hacen más pobres es no es voluntad divina. Un sistema de impuestos que hace recortes a los impuestos del 2% más rico del país mientras que no hay suficiente dinero para la educación y el seguro médico de nuestros niños pobres es pecado para mí. También es pecado un sistema burocrático que gasta nuestros impuestos para pagarles salarios altos a unos funcionarios sin que provean los servicios que necesitan los más pequeños.

Por causa de mi compromiso con estos valores, mi voto cruzará líneas ideológicas y políticas. Tendré que sopesar quien se acerca más a los valores del reino, sabiendo que me siento más a gusto con un candidato por algunas cosas y con otro por otras. Que el Señor nos de sabiduría en este proceso.

(Esta nota se publicó orginalmente en septiembre 2008 en la columna Alterando el Curso del periódico EL INTER.)

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