El viernes y sábado pasado tuve el privilegio de participar en la construcción de una casa en un barrio popular de Ensenada, BC. Fui con los hermanos de Misión El Redentor (Ontario, CA) y participamos con Manos en la Obra, AC. La casa era para una hermana que había comercializado su cuerpo, pero que se convirtió y ahora busca vivir una vida transformada.
La historia del proyecto parece guión de telenovela. Aparte de la prostituta convertida, hay una pareja divorciada que ahora sirven al Señor juntos desde sus nuevos matrimonios, personas que se conocieron en 1984 en Los Angeles y luego se perdieron la pista, una persona que legalizó su estatus en este país de forma “creativa” y una persona que fue deportada y terminó en Ensenada. A través de esta situación esta última persona encontró la oportunidad de servir a Dios en una colonia popular. Dios utilizó las acciones de la migra para darle un ministerio nuevo. Confieso que no me gustan las acciones de la migra, sin embargo se que Dios está utilizando el movimiento migratorio para extender el mensaje del amor de Cristo en muchas direcciones.
Muchas personas en el norte ven al movimiento migratorio como una amenaza. Y muchos inmigrantes ven a la migra de la misma manera. El sistema económico mundial que estimula el movimiento de indocumentado de los pobres es injusto. Pero en medio de ese movimiento Dios está proveyendo luz y esperanza. Gracias a Dios por la persona dispuesta a servir a pesar de perder acceso a su sueño de vivir en los Estados Unidos. Aceptó vivir en una colonia pobre, pero desde allí está invitando a muchos a conocer la esperanza divina.
Doy gracias a Dios por hombres y mujeres que comparten el evangelio al vivir dentro en medio del movimiento migratorio mundial. La migración les ha dañado, Dios los ha redimido y los está utilizando en medio de esa misma migración. ¡Hasta la migra paga para los viajes misioneros! En verdad que Dios obra en maneras misteriosas.
Ayer el Presidente Obama presentó un discurso sobre la reforma migratoria. Fue su primer discurso sobre el tema, demostrando como la situación económica y política del país ha cambiado el ambiente nacional. En 2007 había cierto apoyo bi-partidista y el presidente Obama prometió que trataría el tema durante su primer año. Pero ahora los mismos republicanos que apoyaron la reforma en 2007 han tomado posturas muy negativas (por ejemplo, el Senador McCain) y la propuesta que está apoyando el Presidente Obama es más negativa que lo que se propuso en 2007.
Es claro que eventos externos han cambiado el ambiente. Muchos pensamos que la victoria de Obama y los demócratas abriría la posibilidad a una reforma más justa que la propuesta de 2007. Pero muchas cosas han empeorado la situación. Por un lado está la economía. El nivel de desempleo ha creado un ambiente en el cual es fácil utilizar a los indocumentados como chivos expiatorios. La situación en México también ha creado zozobra sobre la seguridad en la frontera. Por otro lado, la reacción anti-latina que se ha visto en la ley de Arizona (SB1070) y en mucho del Tea Party, ha hecho que muchos republicanos no quieran apoyar una reforma que ellos mismos han defendido en otros momentos.
¿Será posible que se pueda aprobar una reforma en este ambiente? El Presidente Obama propone que se haga después de las elecciones y antes de que entre el nuevo congreso. Parece difícil que se haga en ese período corto, aunque sería un momento sin presión política donde los demócratas todavía tendrían una mayoría fuerte (asumiendo que van a perder escaños en noviembre).
Los ánimos están caldeados de los dos lados del debate y no parece haber voluntad política para trabajar de forma bi-partidista. Los republicanos parecen estar persuadidos que tomar una postura anti-inmigrante les fortalece la base y los demócratas parecen estar seguros que su postura pro-reforma les asegura el voto latino. Lo que no está claro es la importancia que el voto latino dará a la reforma migratoria en las elecciones de noviembre.
Seguimos orando, pero tenemos que reconocer que la situación no se perfila fácil.
Hace dos semanas fui a Tijuana a dar un taller a pastores. El taller estuvo ligado a la celebración de 30 años de ministerio de un estudiante de Fuller. ¡Felicidades a Miguel por su fidelidad en el ministerio!
La experiencia me obligó a ver, de nuevo, la realidad transnacional del ministerio latino. En primer lugar, llegaron pastores y líderes de iglesias de los dos lados de la frontera. Estos/as pastores/as cruzan la frontera regularmente y ministran de los dos lados. Mucha de su gente vive y trabaja de los dos lados, pero también llegaron personas a la reunión con niños menores de edad que llegaron a visitar a padre o madre que no podía cruzar la frontera. Algunos de estos pastores ministraban a familias divididas por la frontera y las leyes de los EEUU.
Pero también confronté un segundo aspecto clave, lo irreal de la frontera. Miles de personas cruzan la frontera legalmente cada día, porque viven y trabajan de los dos lados. Sin embargo, el gobierno de EEUU sigue insistiendo en tratar de hacer ese proceso lento y complicado. Hay quienes dicen que la política refleja un intento por separar los dos lados por medio del desgaste.
También resaltó la violencia fronteriza que existe por causa de la demanda de drogas en los EEUU y utilizando armas que son legales del lado estadounidense, pero ilegales en México. México, por su parte, está lidiando con los carteles, pero también con una corrupción que ya es parte de su folclor nacional. Los ciudadanos de Tijuana se encuentran en zozobra ante una situación sobre la cual no tienen control.
Por más que se levanten muros, el ministerio latino es cada vez más transnacional. ¿Cuál es nuestra responsabilidad pastoral? ¿Qué palabra profética debemos dar a las autoridades de los dos lados? ¿Cómo se hace teología con un muro de por medio?