Identidad y experiencia
Una persona que respondió a mi última nota (Nando Dávila) mencionó la importancia del encuentro entre la identidad que trae el inmigrante desde su país de origen y su encuentro con personas de muchas partes del mundo en este país. Cada uno trae su historia que enriquece y que “complica” la identidad latina.
La complicación que traigo yo a la identidad latina es que no soy inmigrante. Por lado de mi madre soy descendiente de los españoles que llegaron a Texas hace más de doscientos años. Sin embargo, a la hora de ser identificado como latino soy tratado igual que los inmigrantes. No importa que mis antepasados llegaron a Norteamérica antes que los antepasados de muchos “anglos” en este país. Por definición ser latino implica ser inmigrante o descendiente de inmigrantes.
Sin embargo, reconocemos una identidad común entre nosotros. A pesar de la variedad de nuestros trasfondos y de nuestras experiencias todos somos latinos en este país. En parte, nuestra identidad “común” fue impuesta por decisión del Censo de los Estados Unidos que nos identificó a todos como “Hispanic” a partir de 1970. Pero hemos encontrado comunalidad en el proceso de encuentro y en este país nos toca caminar juntos. Y al caminar juntos nos encontramos con otros que también están buscando definir su identidad en este país. En ese proceso estamos aprendiendo a ser policéntricos.
Animo en el camino.