Posts tagged: materialismo

Proclamando la esperanza del evangelio en medio de la inseguridad

La “orgía” materialista de los últimos años nos causó la crisis del 2008 nos ha dejado con una “cruda” que todavía nos está afectando en el 2010. No estuvimos dispuestos a llevar orden en nuestra vida económica personal o nacional y ahora nos está tocando lidiar con las consecuencias de un desorden económico que cada día hace más grande. Es muy probable que sigamos sintiendo los efectos de nuestra “orgía” a través de todo este año. Lo más triste es que las personas más vulnerables son la que están sintiendo el impacto de nuestro pecado colectivo.

En medio de la inseguridad que estamos viviendo nos toca seguir proclamando la esperanza que viene del Señor, no de los bienes económicos. Esta situación nos presenta una nueva oportunidad para proclamar que “la bendición de Jehová es la que enriquece y no añade tristeza con ella” (Proverbios 10:22). Nos tocará ayudar a los que serán afectados por la situación, pero también invitar a todos a “buscar primeramente el reino de Dios y su justicia” (Mateo 6:33). Si podemos ayudar a la gente a reconocer que la bendición de Dios es lo más importante, entonces podremos ser agentes de cambio en nuestro mundo.

A nivel nacional necesitamos llamar a nuestros líderes políticos a la responsabilidad y al orden. Necesitamos una visión que esté basada en el servicio a otros y no en la ventaja personal. También necesitamos leyes que regulen nuestra vida económica porque somos pecadores, somos capaces de hacernos daño y hacerles daño a otros. Nos tocará proclamar palabras proféticas contra aquellos que nos han querido persuadir que el materialismo y la acumulación deben regir nuestras economías. Necesitamos recordar a todos que sólo somos mayordomos sobre la tierra.

También es un tiempo clave para orar por avivamiento a nivel nacional y mundial. Muchas veces en la historia humana han sido los momentos de inseguridad económica y social en las cuales las personas han estado abiertas a escuchar el mensaje del evangelio, de nuevo. Oremos que muchos en nuestro país se abran a la esperanza que nos ofrece Cristo Jesús y que muchos se arrepientan de una vida que no agrada al Señor.

Por causa de la inseguridad nacional y mundial tenemos muchas oportunidades de vivir la realidad del evangelio, proclamando buenas nuevas de Cristo Jesús por medio de nuestras acciones. Que el Señor nos abra los ojos para que ver las oportunidades que nos está abriendo y que podamos responder con su gracia en el poder de su Espíritu.

(Adaptado de EL INTER, Enero 2009)

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Macroeconomía actual y la pecaminosidad humana

Sigue el debate sobre las reformas bancarias y fiscales que se necesitan implementar para que no se repita el desastre económico de los últimos meses. Los bancos y compañías que recibieron dinero del gobierno el año pasado ahora le están dando grandes bonos a sus ejecutivos. Esto ha creado una reacción populista contra estos negocios. Sin embargo, todavía está por verse si el gobierno impondrá reglamentos que frenen el tipo de acción que creó el problema que casi causa una depresión económica mundial.

Lo que ha quedado claro para mí es que los eventos de los últimos meses nos demuestran la realidad del pecado humano. Estamos en esta situación, no por algo que estaba fuera del control humano, sino por causa del pecado. Se ve la realidad del pecado a varios niveles.

El pecado más obvio es la avaricia. Desde los grandes inversionistas hasta las familias que se metieron en casas que no podían pagar, la motivación era conseguir más y conseguirlo fácilmente. No había quien dijera “tengo suficiente, no necesito tratar de conseguir más que lo que necesito”. Los prestamistas se aprovecharon de la tendencia humana de querer más y más para vender casas, carros y bienes que estaban más allá de las posibilidades reales de las personas y que no se necesitaban. Los grandes prestamistas hicieron lo mismo, a grande escala. Creyeron que podían seguir revendiendo lo mismo y consiguiendo que alguien pagara cada vez más dinero. Esta casa de naipes se cayó cuando por fin ya no había suficiente gente avara que siguiera tratando de seguir haciendo “ganancias fáciles”.

El segundo pecado clave tal vez es menos obvio. Todo esto se dio porque la lógica de los que están en el poder era quitar regulaciones y permitir que el “mercado” regulara a los compradores y vendedores. Pero esto niega la realidad de la pecaminosidad humana. Las regulaciones existen no porque se cree que el gobierno haría mejor trabajo. Al fin y al cabo, los que están en gobierno también son pecadores. Se necesitan normas y reglas porque todos somos propensos al pecado y necesitamos que otros nos supervisen. Al practicar la desregulación se estaba actuando como que los inversionistas no serían propensos a ofrecer préstamos cuestionables y desarrollar negocios turbios. Al no creer en la realidad y profundidad del pecado humano se creó una situación en la cual el pecado pudo prosperar.

Un tercer pecado clave es estructural y más profundo. Al estar buscando soluciones al problema muchos quieren ayudar a los grandes, siendo que si ellos caen nos afectaría a todos. Otros quieren que también se le ayude a los que están perdiendo sus casas. Pero ¿qué de los más pequeños, los que no tienen bienes y propiedades, pero están sufriendo los efectos de las decisiones de otros? Algunos abogan por los ricos y otros por la clase media, pero ¿quién aboga por los pobres, los ancianos, los niños o los indocumentados? Los planes de rescate comenzaron con los ricos. Algunas ideas incluyen a la clase media. Pero el evangelio nos llama a recordar a los pobres. Un plan de rescate que no responda a las necesidades de los más vulnerables van en contra del evangelio.

Lo que ha ocurrido en Wall Street nos muestra lo que sabemos, pero que somos propensos a olvidar. Todos somos pecadores y podemos meternos en problemas por causa de nuestro pecado. Oramos que el desastre de Wall Street nos invite a todos a reflexionar sobre nuestra propia tendencia a olvidar la realidad del pecado y nuestra necesidad de la obra redentora de Dios en Cristo Jesús.

(Adaptado de un artículo en EL INTER, Octubre 2008)

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Aprendiendo el gozo de dar en secreto

“Mas cuando tú des limosna, no sepa tu izquierda lo que hace tu derecha, para que sea tu limosna en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público” (Mateo 6:3-4)

En esta porción del Sermón de Monte Jesús nos invita a preguntarnos ¿qué esperamos cuando damos? Vivimos en un mundo donde la persona que da más le pone su nombre a iglesias, edificios y ministerios. Las grandes instituciones cristianas tienen plaquetas en las cuales identifican a sus donantes y el nivel de su generosidad.

Yo doy gracias a Dios por las personas que dan para los ministerios cristianos con generosidad. Que Dios multiplique su tribu. Sin embargo, en este pasaje Jesús nos invita a profundizar la motivación de nuestras ofrendas. En Mateo 6:2-4 Jesús nos presenta una situación muy similar a la del día de hoy. En ese tiempo, como ahora, había mucha gente que daba en formas muy públicas. Anunciaban su donativo para que todos pudieran ver su “generosidad”. Según Jesús, estas personas recibían la recompensa que buscaban (Mateo 6:2). Querían que la gente reconociera lo que estaban haciendo y recibían el halago de otros. Al hacer público su donativo conseguían el reconocimiento de las personas a su alrededor.

Sin embargo, aquí Jesús nos está invitando a dar con una perspectiva más profunda, donde lo que se busca es bendecir a otros y dejar que sea Dios quien dé recompensas. Jesús nos está invitando al gozo de ser sus agentes secretos a través del donativo anónimo.

Una de las maneras más sencillas y directas de hacer lo que Jesús dijo es por medio de ayudar a personas necesitadas sin que ellas sepan que usted les ayudó. Que rica bendición es escuchar a una persona necesitada dar testimonio de que fue Dios quien le proveyó. La persona que dio la ayuda permitió que Dios le usara y que Dios recibiera toda la gloria por lo ocurrido. ¡Que tremenda oportunidad de servir para gloria de Dios!

Estamos pasando un momento económico difícil en que todo se está poniendo más caro y cada vez parece que hay menos dinero para dar y para ayudar al necesitado. Sin embargo, es en este tipo de situación cuando también supe el nivel de necesidad. El Señor está buscando personas que estén dispuestas a dar con gozo y sacrificio, sin reconocimiento público. Nos invita a esperar la recompensa divina, el “bien hecho” de quien quiere bendecir a otros a través de nosotros.

Le invito a estar atento a las maneras que Dios le quiere utilizar como dador anónimo. Tal vez sea una persona necesitada en su comunidad, iglesia o familia. Es posible que Dios le esté invitando a dar a un ministerio sin que se publique su nombre. Dios le quiere utilizar el día de hoy para bendecir a otros a través de su ofrenda secreta. Dé con gozo y generosidad y permita que sea Dios quien le dé la recompensa.

(Originalmente en EL INTER, Junio 2008)

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Proclamando la esperanza del evangelio en medio de la inseguridad

La “orgía” materialista de los últimos años nos causó la crisis del 2008 nos ha dejado con una “cruda” para el 2009. No estuvimos dispuestos a llevar orden en nuestra vida económica personal o nacional y ahora nos tocará lidiar con las consecuencias de un desorden económico que cada día hace más grande. Es muy probable que estemos sintiendo los efectos de nuestra “orgía” a través de todo el 2009. Lo más triste es que las personas más vulnerables serán las que más sentirán el impacto de nuestro pecado colectivo.

En medio de la inseguridad que estamos viviendo y que seguirá durante este nuevo año, nos tocará proclamar la esperanza que viene del Señor, no de los bienes económicos. El 2009 nos presenta una nueva oportunidad para proclamar que “la bendición de Jehová es la que enriquece y no añade tristeza con ella” (Proverbios 10:22). Nos tocará ayudar a los que serán afectados por la situación, pero también invitar a todos a “buscar primeramente el reino de Dios y su justicia” (Mateo 6:33). Si podemos ayudar a la gente a reconocer que la bendición de Dios es lo más importante, entonces podremos ser agentes de cambio en nuestro mundo.

A nivel nacional la llegada del nuevo presidente es una oportunidad para llamar a nuestros líderes políticos a la responsabilidad y al orden. Necesitamos una visión que esté basada en el servicio a otros y no en la avaricia. También necesitamos leyes que regulen nuestra vida económica porque somos pecadores, somos capaces de hacernos daño y hacerles daño a otros. Nos tocará proclamar palabras proféticas contra aquellos que nos han querido persuadir que el materialismo y la acumulación deben regir nuestras economías. Necesitamos recordar a todos que sólo somos mayordomos sobre la tierra. También tendremos que confesar que algunos de nosotros nos dejamos llevar por la mentira de que se podía comprar una casa sin dinero o que se podía hacer rico rápidamente.

También será un año para orar por avivamiento a nivel nacional y mundial. Muchas veces en la historia humana han sido los momentos de inseguridad económica y social en las cuales las personas han estado abiertas a escuchar el mensaje del evangelio, de nuevo. Oremos que el 2009 sea un año en que muchos en nuestro país se abran a la esperanza que nos ofrece Cristo Jesús y que muchos se arrepientan de una vida que no agrada al Señor.

Por causa de la inseguridad nacional, durante el año 2009 tendremos muchas oportunidades de vivir la realidad del evangelio, proclamando buenas nuevas de Cristo Jesús por medio de nuestras acciones. Que el Señor nos abra los ojos para que ver las oportunidades que nos está abriendo y que podamos responder con su gracia en el poder de su Espíritu. ¡Feliz 2009!

(Próximo a publicarse en EL INTER, Enero 2009)

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