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El “secuestro” fiscal y los indocumentados

Durante las últimas dos semanas la administración Obama ha estado tratando de persuadir al congreso que trate con el problema del secuestro fiscal (esa decisión política que “resolvió” un problema hace un año y medio atrás, pero ahora ha creado otros más serios). El presidente mismo, y varios de sus voceros, han descrito algunos de los resultados negativos que se darían si se implementa el secuestro tal como está escrito. Varias veces han recurrido a la hipérbole para tratar de motivar al congreso a actuar. Han mencionado recortes a programas federales y estales, demoras en los aeropuertos (por falta de personal), despidos de maestros y varios otros resultados nefastos de permitir que entre en vigor el secuestro.

Uno de las muchas supuestas acciones que tendría que tomar la administración Obama bajo el secuestro sería soltar a miles de indocumentados que están detenidos esperando procesamiento para ser deportados. La implicación es que hacer esto podría tratarle daño al país. Sin embargo, este “peligro” tiene otros matices por causa del debate actual sobre una reforma a las leyes migratorias del país.

El “peligro” de soltar a indocumentados nos recuerda que ha habido un gran abismo entre la retórica del presidente y las acciones de su administración. El prometió trabajar por una reforma desde su primera elección y lo reiteró durante la campaña para su re-elección. Sin embargo, su administración ha deportado a más de un millón de personas durante sus primeros cuatro años como presidencia y la gran mayoría de esas personas calificarían para la legalización, si se fuera a dar. Su administración ha roto todos los récords de deportaciones, sacando a más gente del país en cuatro años que lo que hice el presidente Bush en ocho años. Sus prácticas administrativas han dividido a miles de familias, dejando a miles de niños nacidos en este país sin sus padres.

Es en este momento que la retórica del presidente hacia dos diferentes fines se encuentra en claro conflicto. ¿Es bueno o es malo que los indocumentados tengan oportunidad para legalizarse? Parece que la administración está diciendo las dos cosas a la misma vez. Si el soltar a estas personas en verdad sería un gran mal para EEUU eso nos demuestra que la administración Obama utiliza el asunto de la reforma migratoria como un caballito de campaña sin mayor intención de cumplir con sus promesas políticas.

Sin embargo, parece que el secuestro fiscal está obligando a la administración Obama a poner en práctica su retórica pro-inmigrante. Si uno de los resultados del secuestro fiscal es que se deje de deportar a tantas personas que calificarían para la legalización, entonces tal vez no sea tan mala. Parece que las circunstancias están obligando al presidente a cumplir con sus promesas. Si eso es lo que necesita nuestro presidente para actuar con justicia ¡que siga el secuestro!

(Protestante Digital, 3 de marzo del 2013)

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King, Vietnam y la guerra contra el terrorismo de Obama

El día 4 de abril de 1967 el Dr. Martin Luther King Jr. presentó un discurso en que conectó su compromiso con los derechos civiles a su oposición a la guerra en Vietnam. Beyond Vietnam: A Time to Break Silence fue presentado en la Iglesia Riverside de Nueva York. Ese mismo mes (30 de abril) predicó It´s a Dark Day in Our Nation en la iglesia que él pastoreaba, la Iglesia Bautista Ebenezer, en el cual reiteró mucho de lo que dijo en el primer discurso.

El Dr. King argumentó que su compromiso a favor de los derechos civiles lo llevaba a su oposición a la guerra en Vietnam. En los dos discursos confronta el hecho de que hay dinero para las armas y la guerra, pero no para los pobres de este país. Confronta la arrogancia occidental que asume que EEUU puede definir la realidad para el resto del mundo, sirviendo como un policía, aunque no fue invitado a meterse en los asuntos ajenos. El conecta el racismo, la explotación económica y el militarismo para decir que la guerra en Vietnam tenía más que ver con los intereses económicos nuestros que con las necesidades del pueblo de Vietnam. EEUU estaba plenamente dispuesto a defender a un gobierno corrupto y violento con tal de conseguir lo que quería. Como resultado estaban muriendo niños e inocentes en nombre de la libertad.

Al tomar esta postura el Rvdo. King se enfrenta al presidente Johnson, con quien había trabajado para conseguir que se aprobara la legislación a favor de los derechos civiles. Sin embargo, reconoce que “viene el momento cuando el silencio es traición”. King hace la declaración de que Dios le quita el poder a los arrogantes y que teme que eso sea lo que le pase a EEUU.

Quisiera sugerir que estamos en una situación similar al momento. La administración Obama está trabajando a favor de los derechos de los indocumentados al mismo tiempo que está justificando matar a estadounidenses sin derecho judicial, aunque no estén creando una amenaza inmediata. También justifica el uso de los aviones robot que matan a terroristas, pero también a personas inocentes a su alrededor. Durante esta semana pasada el congreso estuvo tratando tanto la reforma migratoria como los asesinatos extra-judiciales. Y hay muchas personas en cárceles extra-judiciales que nunca tendrán el derecho de defenderse contra sus acusadores, porque no se hará una acusación formal, ni tampoco se les dejará ir.

Estos debates también se están dando en medio de las crisis presupuestaria del país. Ya se ha gastado más de un trillón de dólares en las guerras de Irak y Afganistán. Pero se está hablando de hacer más recortes en los programas de ayuda a los necesitados de este país. El gobierno ni puede recortar los proyectos militares que el mismo ejército dice no necesitar. Y la administración Obama apoyó a las dictaduras del medio oriente y no cambió su postura hasta que se vio enfrentado con la primavera árabe.

Sospecho que el Dr. King se encontraría en la misma tensión con el presidente Obama que tuvo con el presidente Johnson. Apreciaría el apoyo, pero también tendría que decir que “viene el momento cuando el silencio es traición”. Nuestro país gasta más en armamentos que todo el resto del mundo. Seguimos matando a inocentes en nombre de la seguridad nacional. Y nuestro presidente defiende la perspectiva de que se puede matar a estadounidenses sin acusación formal, ni verificación externa.

Tal como lo hizo King en su momento hoy también hay que denunciar el mal aunque lo esté haciendo alguien como Obama que está luchando por el bien en otras áreas. Como cristiano también tengo que denunciar que “viene el momento cuando el silencio es traición” tanto a Dios como a la patria. Y por eso hago un paráfrasis de King: La guerra contra el terrorismo no puede justificar la injusticia contra los inocentes. Tampoco puede absorber el presupuesto que podría ayudar a los necesitados. Porque soy cristiano y porque creo en mi patria, no puedo guardar silencio.

(Protestante Digital, 10 de febrero del 2013)

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Nota de un invitado: Ricardo Moreno – Pan para el Mundo

Detrás de cada persona hay una historia, y no es ningún secreto que la gran mayoría de los inmigrantes que vienen a los Estados Unidos vienen huyendo del hambre, de la pobreza y de la persecución política. Al igual que todos los seres humanos, los inmigrantes quieren mejores oportunidades para ellos y sus familias. En Pan para el Mundo, siempre hemos estado preocupados con los más pobres, ya sea que vivan en otro continente, en otro país, o justo al lado de nuestra casa.

Ayer, mientras escuchaba el discurso del Presidente Obama sobre la inmigración en la secundaria Del Sol  en Las Vegas, Nevada, no dejaba de pensar en el impacto de sus palabras. El llamado del presidente para la reforma de inmigración, junto con un empuje similar en el Congreso de los EE.UU., podría afectar positivamente los aproximadamente 12 millones de indocumentados que viven y trabajan en los Estados Unidos. Mientras estaba sentado en el auditorio del Sol, podía ver en los rostros de la multitud multicultural  la esperanza de que nuestro país está finalmente tomando en serio la situación de los indocumentados en nuestro medio.

No hay duda de que el tema de la inmigración provoca  un debate apasionado y que es un tema que está políticamente explotado  por muchas personas. Los anteriores intentos de reforma de inmigración han sido bloqueadas por pequeños grupos bien organizados, aunque la mayoría de las encuestas públicas indican que la mayoría de los ciudadanos de EE.UU. están a favor de la reforma de las leyes de inmigración de nuestra nación.

Recientemente, un grupo de ocho senadores republicanos y demócratas publicaron principios que servirán de base para la reforma de las leyes migratorias. El presidente Obama también ha presentado sus ideas sobre lo que debe incluirse en las leyes de inmigración. En un Congreso que ha sido tan polarizado en torno a este y otros temas en el pasado, es alentador ver que las conversaciones bipartidistas se están llevando a cabo y que un acuerdo está en el horizonte.

Sí,  es cierto, las personas indocumentadas han violado nuestras leyes de inmigración, pero no siempre puede ser condenadas a vivir en las sombras de nuestra sociedad. La deportación de millones de personas no es práctica y no está en consonancia con los valores morales de los Estados Unidos. Acojo con satisfacción el liderazgo del presidente Obama sobre este tema, y ​​doy la bienvenida a la iniciativa del grupo bipartidista de senadores. Espero con optimismo la discusión pública, el debate y las propuestas específicas en el Congreso para reformar nuestras leyes de inmigración.

Animo a leer los escritos de mi colega Andrew Wainer sobre las causas profundas de la inmigración no autorizada. Y en la medida que nosotros, como cristianos, continuamos abordando y debatiendo este tema, les invito a meditar y reflexionar sobre las palabras de Jesucristo tal como se describe en el Evangelio de Mateo: “Porque tuve hambre, y me distes de comer, tuve sed y me distes de beber, fui forastero y me recibiste”.

Ricardo Moreno es Asociado Nacional de Relaciones con Latinos de Pan para el Mundo.

(La versión en inglés la puede leer en: http://blog.bread.org/2013/01/coming-out-of-the-shadows.html)

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Todos queremos un pedacito de King

Aquí en EEUU acabamos de celebrar el día de Martin Luther King Jr. Una de las cosas más interesantes este año ha sido el número de personas y organizaciones que reclaman a King como paladín de su causa. Desde la izquierda extrema hasta la derecha todos están citando a King y están “demostrando” que King habría apoyado su causa.

La conexión más obvia es la que se hace entre King y el Presidente Obama. Para la gran parte de la comunidad afro-americana y para los que votaron por Obama, nuestro presidente es el heredero del sueño de King. El presidente ha reclamado el manto de King y ocasionalmente ha utilizado el modelo oratorio de King en sus discursos. Personas más liberales asumen que King habría conectado la lucha por los derechos civiles con el tema del matrimonio gay. Los latinos creen que King habría marchado a favor de los indocumentados.

Pero muchos conservadores también lo reclaman. Ellos citan al King que hablaba de la responsabilidad personal y familiar, del compromiso cristiano, o de un gobierno que crea espacios, no un gobierno de servicios. Para ellos King estaría cuestionando una política y cultura que enfoca en el bienestar personal y que no llama a la responsabilidad. Y un número creciente de pastores conservadores han descubierto al Pastor King que era un gran predicador de la Palabra y que llamaba a la responsabilidad de seguir a Cristo en todo aspecto de la vida.

Sin embargo, parece que aquí se aplica el dicho, “si quieres que te alaben, muérete”. Todos alaban a King y lo quieren utilizar como ícono, siendo que pueden optar por utilizar las partes que más les convienen. El Dr. King murió hace más de 40 años, así que cualquier reflexión es especulación. Sin embargo, sospecho que el Rev. King cuestionaría muchos de los usos que se hace de su legado. Y muchos que lo reclaman se sentirían incómodos con mucho de lo que representó King.

  • Liberales – La mayoría de los líderes liberales el día de hoy son seculares y buscan limitar la voz religiosa en círculos públicos. El Dr. King los incomodaría siendo que era un predicador cristiano. Su motivación y su mensaje tenían una base cristiano sólida. Muchos de los liberales de hoy se avergüenzan de la religión, aun de las expresiones religiosas liberales. ¿Estarían dispuestos a trabajar con un cristiano comprometido, uno que apelaba a Jesús como modelo de vida y compromiso? ¿Querrían oír acerca del juicio divino?
  • Conservadores – Durante su vida King fue fuertemente criticado por los conversadores, así que siempre me sorprende escuchar a conservadores utilizarlo como ícono. Predicaba la responsabilidad personal, pero también denunciaba la injusticia social y el racismo de EEUU.  ¿Querrían oír que en EEU todavía tenemos mucha injusticia social?
  • Casi todo estadounidense – King trabajó con el presidente Johnson para que se aprobara la ley de derechos civiles, pero luego lo cuestionó fuertemente cuando amplió la guerra en Vietnam. Es muy probable que King haría lo mismo con relación a Guantánamo, las guerras en Irak y Afganistán, el trato de los indocumentados, y el uso de aviones remotos por la administración Obama. ¿Querríamos una voz profética que cuestionara la política externa militarizada de EEUU?

Así que todos queremos pedacitos de King. Pero hay que preguntarse si en verdad querríamos a King. Sospecho que nos incomodaría a todos. El papel del profeta es obligarnos a ver lo que preferimos obviar. Si nos sentimos muy cómodos con este profeta es probable que ya lo hemos hecho a nuestra imagen. Espero que todos estemos listos a recibir la palabra profética, particularmente la que nos incomoda. ¡Gracias, Dr. King!

(Protestante Digital, 27 de enero del 2013)

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Las iglesias cristianas y el segundo período de la administración Obama

El 21 de enero el presidente Obama tomará juramento para el inicio de su segundo período como presidente. El evento todavía no se ha dado y ya está reflejando las tensiones que se están dando entre la administración y las iglesias cristianas. Hace pocos días la Casa Blanca invitó al Pastor Louie Giglio, de Atlanta, a orar en uno de los actos de la inauguración. Dos días más tarde el pastor fue forzado a retirarse del evento siendo que él ha predicado contra el matrimonio gay en el pasado. Hace cuatro años el presidente invitó a Rick Warren, quien también ha predicado lo mismo. En aquella ocasión el presidente defendió su decisión diciendo que quería trabajar de forma amplia. Pero ahora obligaron al Pastor Giglio a retractarse de participar.

Esto refleja un cambio de fondo en la administración que hace cuatro años dijo que no estaba de acuerdo con el matrimonio gay, pero ahora sí está de acuerdo. También refleja la creciente tensión entre su administración y las iglesias cristianas con relación a varios temas de índole social. Por ejemplo, varias iglesias, entidades religiosas y cristianos dueños de negocios han demandado al gobierno por obligarles a ofrecer cuidado médico por abortos o anti-conceptivos bajo el nuevo plan de salud comúnmente llamado Obamacare.

Este cambio también se vio en el hecho de que no se extendió el programa migratorio que protege a cónyuges indocumentados que sufren de violencia doméstica (Violencia Against Women Act – VAWA). Los demócratas liberales insistieron en que se tenía que cambiar el VAWA para incluir a parejas homosexuales. Cuando los republicanos rechazaron ese cambio, los demócratas prefirieron no aprobar nada, que extender el plan que ya existía.

Aunque el presidente Obama no ganó la mayoría del voto evangélico o católico, sí ganó un porcentaje alto del voto en esas dos comunidades. Votaron a su favor a pesar de no estar de acuerdo con su postura con relación al matrimonio gay o el aborto. Sin embargo, el apoyo principal del presidente viene de personas que están de acuerdo con él en estos asuntos. Estás por verse como se relacionará con los que no están de acuerdo, particularmente con las iglesias y organizaciones cristianas. Hasta el momento la situación no se ve muy prometedora.

(Protestante Digital, 13 de enero del 2013)

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Siguieron las deportaciones en 2012

Durante el año 2012 la administración Obama rompió otro récord en número de deportaciones. Este año el número fueron 410,000 las personas regresadas a su país de origen forzosamente. Como la mitad de ellos tenían algún récord criminal, pero la otra mitad no tenía antecedentes legales (aparte de ser indocumentado). La administración Obama sigue rompiendo lazos familiares y dejando a niños nacidos en EEUU sin sus padres.

Esta acción refleja el doble discurso de la administración sobre el tema migratorio. Por un lado está la acción diferida para los jóvenes y la promesa de cambiar su política hacia familias indocumentadas en 2013. Pero parece que sigue determinado a romper récords de deportaciones. Tampoco está claro que la administración esté dispuesta a trabajar hacia una verdadera reforma, cueste lo que cueste políticamente. Sin embargo, la comunidad latina ha puesto su fe en él, siendo que la alternativa republicano ha sido peor.

El partido republicano no tiene una idea clara de lo que quiere. Después de las elecciones hubieron muchos líderes de ese partido que llamaron a una política migratoria más favorable. Esos líderes se dan cuenta que si hubieran conseguido el 40% del voto latino (Bush consiguió el 43% en el 2004) habrían ganado la presidencia. Pero la línea anti-inmigrante es tan fuerte al momento que le cuesta a muchos republicanos reconocer el valor de contar con el 40%, aunque no consiguieran una mayoría del voto latino. Pero el partido está luchando con tanta tensión interna que es difícil ver que ellos puedan unirse suficiente para trabajar a favor de una reforma migratoria bi-partidista.

También está claro que el presidente Obama seguirá teniendo otras agendas que seguirán siendo más importantes. El famoso precipicio fiscal se evitó, pero los problemas de fondo no se han resuelto. El plan sanitario Obamacare ahora comenzará a enfrentar la oposición de personas y organizaciones que tienen razones morales o religiosas por estar en contra de partes de la ley. También está claro que las personas que financiaron su campaña esperan que tome una postura más favorable hacia el matrimonio del mismo género. Así que, es muy posible que la situación de los indocumentados siga tomando segundo plano en la agenda legislativa del presidente Obama.

También se tiene que reconocer que la administración Obama ha estado dispuesta a quitarle (o negarle) los derechos humanos a personas que no tienen conexiones claras con este. Existen miles de personas en cárceles alrededor del mundo, sin cargo y sin manera de defenderse contra sus acusadores. La postura legal de esta administración es que se le puede negar de derechos aun a ciudadanos estadounidenses si la administración determina que son una amenaza a la seguridad nacional.

En este tipo de ambiente no es sorprendente que la situación de los inmigrantes en este país y alrededor del mundo no se aclara. Vivimos en un mundo donde millones de personas viven permanente vedados de derechos ciudadanos, sea en campos de refugiados, en cárceles secretas o extra-territoriales o en las sombras de nuestros países. Como cristianos necesitamos confrontar cualquier ley o práctica que le quita derechos al otro/a sencillamente porque “no es de aquí” y porque no existe una entidad nacional que le defienda.

Los indocumentados, refugiados y encarcelados sin derechos son los nuevos “desechables” del sistema global y su número sigue creciendo. Me imagino que si Jesús caminara la tierra hoy lo acusarían de ser amigo de pecadores y de “ilegales”. Es allí donde necesitamos estar nosotros, buscando una situación donde todos tengamos los mismos derechos y responsabilidades delante de Dios y los gobiernos humanos.

¡Señor Presidente, es tiempo de parar las deportaciones!

(Protestante Digital, 6 de enero del 2013)

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Otra masacre y más debates

El viernes pasado el presidente Obama llamó al país a cuatro días de luto nacional y ayer oró con las familias afectadas por el masacre en Connecticut. Estamos dolidos con las familias que han perdido a sus hijos y seres queridos y estamos orando que Dios les de consuelo en este tiempo de tanto dolor.

A pocos meses de la tragedia en Colorado, y días de la “mini” tragedia en Oregon, nos enfrentamos con otra matanza masiva en EEUU. Los eventos en Connecticut han hecho suscitar, de nuevo, el debate sobre el derecho de portar armas de fuego. Somos uno de los países más armados del mundo y existe poco control sobre la compra y tenencia de armas. El derecho de portar armas se ha convertido en el derecho de no tener que dar ninguna cuenta sobre mi persona antes de comprar armas y municiones.

El ex gobernador de Arkansas, Mike Huckabee, quien defiende el derecho de portar armas, dijo hoy que una de las razones por este tipo de violencia es que tenemos un problema de pecado en nuestro país. Una señal de esta realidad es que no se permite orar en las escuelas. Comparto con el gobernador la perspectiva de que nuestro país se ha alejado de Dios y que esta tragedia es una muestra del pecado humano.

Pero según Huckabee, nuestro país no tiene un problema de armas, sólo de pecado. Siendo que comparto su interpretación sobre el pecado en nuestro país, no puedo compartir su conclusión con relación al control de las armas. Si en verdad somos pecadores y si reconocemos que vivimos en un país pecaminoso, entonces es indispensable crear sistemas de control para limitar el acceso a medios de violencia masiva. El control de las armas no va a limpiar el corazón pecaminoso, ni va a parar toda violencia, pero sí puede limitar la cantidad de daño que pueda hacer un ser humano.

En los últimos meses hemos visto varios ejemplos del daño masivo de la política EEUU sobre las armas. Aparte de las masacres de Colorado, Oregon y Connecticut, mucha de la violencia en México se ha hecho más feroz con armas compradas legalmente en EEUU y luego llevadas a México como contrabando. Por supuesto, también se da mucha violencia “accidental” en el hogar, siendo que es más probable que un arma doméstica comprada para “defensa propia” termine accidentalmente matando a una persona del hogar, antes de parar a un asaltante.

Como país seguimos insistiendo en no controlar las armas y luego nos sorprende que una persona descontrolada mate a tantos. Quisiera sugerir que el gobernador Huckabee tiene parte de la razón, la masacre de hoy fue por causa del pecado humano y específicamente por causa del pecado del asesino. Es verdad que nos hemos alejado de Dios como sociedad. Pero el daño también es por causa del pecado de una sociedad de celebra la violencia como arma política, social y económica y que facilita el acceso a medios de violencia letal masiva.

Es tiempo de arrepentimiento nacional. Como país necesitamos confrontar nuestros pecados, pero a todos los niveles, tanto personales como sociales. Sólo entonces podremos tener esperanza de que eventos como esta masacre no se repitan o que a lo menos no sean tan comunes, ni tan destructivos. ¡Perdónanos, Señor Jesús, y da tu acompañamiento y aliento a los que tanto están sufriendo!

(Protestante Digital, 16 de diciembre del 2012)

 

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¿Habrá una reforma migratoria, por fin?

La re-elección del presidente Obama re-abrió la posibilidad de una reforma migratoria justa e integral. Por un lado el presidente reconoció públicamente que no había cumplido una de sus promesas electorales de su primera elección. Dijo que estaría presentando una propuesta lo más pronto posible.

Por otro lado, un porcentaje significativo de republicanos están diciendo que no tiene sentido seguir alienando al voto latino con una perspectiva tan anti-inmigrante. El ala pro-inmigrante del partido republicano está llamando a sus correligionarios a tratar de ganarse a más latinos por medio de aprobar una reforma migratoria. Por causa de esta creciente expectativa los senadores Lindsey Graham (republicano) y Charles Schumer (demócrata) están retomando el esfuerzo que hicieron años atrás por desarrollar una reforma bi-partidista.

Parece ser un momento propicio para una reforma bi-partidista, siendo que los demócratas ganaron por causa del voto latino y que muchos republicanos creen que tendrían más apoyo entre los latinos, si no fuera por el asunto de la migración. También se han hecho muchas encuestas de la población estadounidense y entre 65-70% apoya una reforma que legalice a los indocumentados que ya son parte de la vida nacional.

Sin embargo, hay muchos intereses políticos que podrían destruir la posibilidad de un consenso legislativo. Por un lado está la realidad de la xenofobia. Existen intereses en los dos partidos políticos que temen un crecimiento significativo de la población latina. La xenofobia republicana es la más obvia, siendo que está ligada a la población “blanca” que teme perder su poder y posición. Sin embargo, también existe temor hacia los latinos entre algunos demócratas, mayormente de otros grupos minoritarios.

Pero también hay oposición entre algunos de los bloques que apoyan a los demócratas. Algunos sindicatos ven a los inmigrantes como competencia y han presionado para que algunos legisladores demócratas no apoyen la reforma. Por otro lado están algunos intereses pro-matrimonio gay que no quieren apoyar una reforma migratoria que incluya el apoyo de personas que no están de acuerdo con su agenda.

Está claro que los detalles de la reforma podrían afectar la posibilidad de aprobar una ley. Los republicanos querrán una ley que excluya a un gran porcentaje de los indocumentados y un proceso que demore el tiempo máximo posible para que los indocumentados legalizados puedan lleguen a ser ciudadanos. Sin embargo, si la propuesta es demasiado excluyente o contiene requisitos muy complejos no contará con el apoyo de las personas que han abogado a favor de los inmigrantes.

Hay otros temas complejos que podrían destruir un consenso, tales como las normas para el “flujo futuro” de trabajadores temporales, el derecho de ciudadanía por nacimiento y los derechos de los que fueron deportados sin récord criminal. Y todo esto se tratará sin tomar en cuenta la política exterior y economía global de EEUU que afecta los patrones migratorios, particularmente desde América Latina.

Así que, los que hemos luchado por una reforma todos estos años estamos esperanzados. Parece un momento político propicio. Pero es claro que tenemos que seguir orando y trabajando. La tentación de muchos políticos será conseguir un consenso que evite las cuestiones complejas. Sin embargo, la meta sigue siendo la que propuso LA RED de Pastores y Líderes del Sur de California hace seis años. Una reforma migratoria necesita:

1. Regularizar el status actual de miles de personas que están trabajando en el país sin poder conseguir documentación legal;

2. Establecer un sistema justo para que obreros extranjeros puedan llenar las necesidades económicas de los Estados Unidos legalmente;

3. Reconocer la contribución de los inmigrantes a los Estados Unidos;

4. Fomentar buenas relaciones con nuestros países vecinos;

5. Proveer oportunidades para la reunificación familiar, y

6. Ser una propuesta que cuente con apoyo bi-partidista.

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¿Fueron las elecciones una derrota para los evangélicos?

Se han hecho muchas lecturas de las recientes elecciones presidenciales. Muchos de los ganadores asumen que esta elección anunció un cambio permanente en la dirección política del país. Y muchos de los perdedores están presentando interpretaciones que minimizan el significado de las mismas.

Una de las lecturas que se están dando tiene que ver con la importancia del voto evangélico. Después de las elecciones Albert Mohler, presidente del Seminario Bautista del Sur y un líder principal de esa denominación, dijo que las elecciones fueron “un desastre evangélico”. El hecho de que la mayoría del país no apoyó el agenda político de la derecha cristiana, fue visto como un desastre. El país está dividido, pero la derecha cristiana no pudo persuadir a la mayoría a votar por el candidato republicano. Mucha de la prensa estadounidense hizo una interpretación similar, ligando el agenda y el voto evangélica con la derecha cristiana.

La verdad es que el voto evangélico blanco, como también el voto católico blanco apoyó a Romney. Pero el voto evangélico negro, el voto latino católico y el voto asiático evangélico votó abrumadoramente por Obama. Los evangélicos latinos también lo apoyaron, aunque por una pequeña mayoría. Así que, al hablar del voto evangélico, es claro que Mohler estaba hablando del desastre para la derecha cristiana blanca, que ha estado ligada a la agenda republicana. La derecha cristiana blanca ha tenido mucho impacto sobre las elecciones desde 1980 cuando apoyaron a Ronald Reagan. Esta elección parece indicar que esa influencia está menguando.

Es claro que la gran mayoría de los evangélicos de grupos minoritarios comparten la perspectiva de la derecha blanca sobre el aborto y el matrimonio del mismo género. Sin embargo, ellos también reconocen que una agenda cristiana tiene que tomar en cuenta las necesidades de los pequeños, incluyendo a los pobres, los inmigrantes y los grupos minoritarios, que tradicionalmente han sido marginados en la sociedad estadounidense. Al tener que escoger entre su ética personal y su ética social escogieron a Obama.

La derecha evangélica blanca se está separando políticamente de sus hermanos y hermanas evangélicos minoritarios. Está por verse si la afinidad teológica los seguirá uniendo o si las diferencias políticas tendrán más peso. También será interesante ver si los evangélicos blancos pueden aceptar que sus hermanos minoritarios tiene una perspectiva más amplia de lo que debe ser el agenda evangélica. Por ejemplo, el mismo Dr. Mohler se ha declarado a favor de una reforma migratoria justa e integral. Está por verse si otros evangélicos blancos deciden que su agenda política necesita tomar en cuenta a los inmigrantes.

Muchos de los que votaron por Obama comparten la inquietud del Dr. Mohler y otros evangélicos con relación a la secularización del país. Ellos también quieren ver un avivamiento y que la gente en EEUU buque al Señor. Sin embargo, saben que un verdadero avivamiento se reflejará en toda área de la vida y no sólo con relación al aborto y las relaciones sexuales.

Hasta ahora muchos comentaristas han asumido que los evangélicos minoritarios están de acuerdo con toda la agenda política del presidente Obama, siendo que votaron por él. Sin embargo, está claro que su compromiso cristiano los siguen obligando a estar de acuerdo con la derecha cristiana en algunos temas y con los liberales en otros asuntos. El voto del 6 de noviembre demostró la realidad de esta división. Si se pueden unir estas dos partes de su compromiso entonces el voto evangélico podrá ser agente de transformación. Esto es mucho más importante que una victoria o derrota electoral.

(Protestante Digital, 18 de noviembre del 2012)

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Victoria de Obama – Buscando Unidad

¡Felicidades al Presidente Obama en su re-elección! Su victoria fue clara, aunque perdió votos desde su primera elección. Meses atrás se asumía que los republicanos tenían muchas ventajas, siendo que la economía estaba mala y que el presidente había bajado en nivel de popularidad. Sin embargo, perdieron la contienda presidencial y escaños en el senado y la cámara de representantes, aunque retienen una amplia mayoría en la cámara.

Sin embargo, la elección demostró que EEUU está muy dividido a muchos niveles. Algunas de las divisiones que resaltaron fueron:

  • La mayoría de los blancos votaron por Romney (59%); las minorías votaron por Obama en abrumadoras mayorías. El 93% del voto afro-americano, el 72% del voto latino y el 73% del voto asiático fue por Obama. En estas elecciones el voto blanco representó el 72% del total, pero ese porcentaje sigue bajando al crecer la población minoritaria. En particular, el voto latino fue 11% del total.
  • La mayoría de las mujeres apoyaron a Obama, la mayoría de los hombres a Romney.
  • El 60% de los jóvenes menores de 29 años votaron por Obama, mientras que el 55% de los mayores de 65 años votaron por Romney.
  • El congreso sigue claramente dividido. En los dos partidos ganaron las voces más “extremas” y las voces moderadas de cada partido tendió a perder.
  • Los republicanos controlan la mayoría de los gobiernos estatales (30 de 50), mientras que los demócratas son más fuertes a nivel nacional.
  • Las comunidades rurales y los suburbios son fuertemente republicanos, mientras que las ciudades son demócratas.
  • Los evangelicals blancos dieron 79% de su voto a Romney, como el 59% de los católicos blancos. Gente que asiste semanalmente a la iglesia votaron por Romney (59%) y el 62% de los que nunca asisten a ninguna actividad religiosa votaron por Obama. (Todavía no se han visto resultados del voto de evangélicos latinos.)

En este momento los demócratas asumen que el futuro es suyo, siendo que los jóvenes y las crecientes minorías apoyaron a Obama. Muchos republicanos se ven en un sentido de crisis, siendo que no han podido atraer más allá de su base tradicional. Sin embargo, es claro que las divisiones se hacen sentir a todos los niveles de la sociedad.

El resultado político es una creciente parálisis y una indisposición de cada lado a considerar la perspectiva del otro. Siendo que las diferencias entre los dos grupos son tan profundas, está por verse si se podrá llegar a acuerdos de beneficio nacional o si seguirá el parálisis político. ¿Quiénes seremos los puentes entre perspectivas tan opuestas?

(Protestante Digital, 11 de noviembre del 2012)

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