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Si fui motivo de dolor

El domingo pasado prediqué sobre el Salmo 51, aquella confesión poderosa de David. De joven memoricé el salmo, aunque creo que ahora ya no lo podría decir de memoria. Pero el salmo no sólo me recordó de la importancia de la confesión y del perdón divino. También me trajo memorias de mocedad.

El himno Si fui motivo de dolor por Roberto Savage hace alusión al Salmo 51. Nunca fue canto congregacional en nuestra iglesia. Pero mis padres lo cantaban en dúo con regularidad. Lo cantaban en ocasiones especiales y también lo interpretaban en inglés en conferencias del movimiento del cual era parte nuestra iglesia.

Si fui motivo de dolor oh Cristo,
Si por mi causa el débil tropezó,
Si en tus pisadas caminar no quise,
Perdón te ruego, mi Señor y Dios.

Escucha, oh Dios,
mi confesión humilde,
Y líbrame de tentación sutil.
Preserva siempre
mi alma en tu rebaño
Perdón te ruego, mi Señor y Dios.

Si vana y fútil mi palabra ha sido,
Si al que sufría en su dolor dejé,
No me condenes Tú por mi pecado,
Perdón te ruego, mi Señor y Dios.

Este himno representa el impacto de mis pastores, mis padres, quienes han servido al Señor en pequeñas iglesias latinas en Texas, California y Colorado por casi 50 cincuenta años. El significado personal no es tanto la letra del himno, sino el compromiso de mis padres. Ellos siempre han dado testimonio de que Dios escuchó su confesión y les perdonó por medio de Cristo. No solo cantaban este mensaje de gracia, sino que lo han predicado todos estos años.

Cientos de personas se han convertido por porque ellos le pidieron perdón al Señor e invitaron a otros a hacer lo mismo. Ellos reconocieron el daño que puede hacer el pecado, pero también el poder del perdón. Gracias, papá y mamá por vivir el mensaje de perdón y de compartirlo conmigo y con tantas otras personas.

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Seguimos esperando la venida de Cristo

Como ya sabemos todos, el día del juicio no se dio el 21 de mayo. Muchas personas se quedaron esperando y que algunos vendieron todo lo que tenían pensando que ya no lo iban a necesitar. El “profeta” Harold Camping ahora nos dice que se equivocó en sus cálculos y que ahora el día del juicio se dará el 21 de octubre.

Ha habido todo tipo de reacción a lo que no pasó. Algunos líderes cristianos están llamando a Camping a que se arrepienta públicamente, algo que parece que él no piensa hacer. También las personas que le creyeron y vendieron todo lo que tenían ahora están en crisis, dudan de su fe y de su futuro.

Por supuesto, los que se burlan de la fe están aprovechando el momento para “demostrar” lo falso de la predicación cristiana. Siguen haciendo comentarios de burla o de cuestionamiento.

No dudo que Camping está seguro que es un vocero de Dios y que debe llamar a los humanos al arrepentimiento. Comparto su inquietud en cuanto a la dirección que está caminando nuestro país. Pero claramente ha hecho más daño que bien a la causa del evangelio y aun los que le creyeron ahora están en crisis.

Estos eventos nos invitan a reflexionar sobre varias cosas:

1. ¿Qué es lo que creemos sobre la venida de Cristo y el juicio final? ¿Qué estamos enseñando? Si en verdad creemos que Cristo vendrá otra vez, ¿cómo se demuestra en nuestra predicación y en nuestro estilo de vida?

2. ¿Cómo estamos llamando a nuestra sociedad al arrepentimiento y al cambio? ¿Será que nos estamos quedando sin voz profética por causa de los desvaríos de personas como Camping?

3. ¿Cuál es nuestro mensaje a Camping y a sus seguidores confundidos? ¿Cómo lidiamos con las especulaciones escatológicas que aparecen con cierta regularidad?

4. ¿Qué esperanza le planteamos a nuestra sociedad? ¿Escuchan “esperanza y futuro” en nuestra proclamación lo que están a nuestro alrededor?

Seguimos en espera de la venida de Cristo, viviendo y proclamando la esperanza divina. ¡Animo en la tarea!

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“Mucha gente ha pasado por mi vida”

Con el perdón del maestro Alberto Gil, utilizo esta línea como título de mis reflexiones. Durante estos últimos diez días muchas personas “han pasado por mi vida.” Los recuerdo por este medio por han dejado huella en mí.

El 24 de marzo pasó otro aniversario del asesinato del Arzobispo Oscar Romero. Su valor de denunciar la injusticia en su país en 1980 le costó la vida, pero también fue un ejemplo para aquellos de nosotros que buscamos ser fieles al llamado de Cristo, cueste lo que cueste. No soy católico y tengo muchas preguntas sobre las perspectivas del Arzobispo. Pero ese último sermón dominical antes de su muerte sigue siendo un testimonio poderoso para mí sobre la importancia de denunciar el mal en nombre de Cristo Jesús.

El 28 de marzo falleció José Comblin, fraile y teólogo belga que sirvió en Chile y Brasil. Fue una de las voces de la teología de liberación. Sus obras más importantes fueron de análisis de la situación latinoamericana, pero también de estudio bíblico para las personas con poca educación formal. Sus críticas de la dictadura brasileña y de Pinochet, le causaron muchos problemas, pero tuvo el valor de denunciar la injusticia en medio de una situación peligrosa. Que yo tenga el mismo valor.

El 31 de marzo nació César Chávez, otra persona cuya vida me ha marcado. César estuvo listo a trabajar a favor de los campesinos y ayudarles a conseguir salarios justos por su trabajo y condiciones humanas en el campo. Cuando era un pastor joven cerca de Fresno se me “acusó” de ser el César Chávez de mi denominación. La persona que lo dijo no se dio cuenta que me estaba haciendo un cumplido y que yo hubiera querido que eso fuera verdad. Ojala yo hubiera sido un líder con el valor y la visión de César a favor de la comunidad latina en mi denominación.

El mismo 31 de marzo estuvo Vicente Fox en el seminario Fuller. Dio una presentación sobre la necesidad de formar una nueva generación de líderes para América Latina que tomen en cuenta los valores humanos y religiosos. Fue interesante escucharlo abogar fuertemente a favor de la reforma migratoria. Espero que tenga el valor para seguir trabajando a favor de la reforma en este ambiente anti-inmigrante.

Muchos estudiantes, amigos, familiares y mi querida esposa también han pasado por mi vida en estos diez días. Espero que sus huellas sigan marcando mi vida. Muchas gracias a todos ustedes.

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Sigo sorprendido

Mi tiempo en Shangai ha sido uno de contrastes y experiencias “disonantes”. Hoy tuvimos la oportunidad de estar en la universidad de Fudán, una de las universidades más prestigiosas de China. (La llaman la Harvard de China.)

Por la mañana estuvimos en una conferencia sobre sicoterapia en la cual los tres presentadores principales eran graduados de Fuller. Compartieron libremente sobre su fe y el impacto de su fe en su trabajo como terapeutas. Los tres viajan regularmente a China para dar conferencias en universidades importantes. Todos los participantes saben que Fuller es un seminario cristiano y, sin embargo, invitando a sus graduados a dar conferencias. Sin embargo, al estar almorzando con algunos de los profesores quedó claro que no entienden porqué mis colegas terapeutas enseñan en un seminario.

Por la tarde tuvimos una reunión con los profesores del departamento de religión de la misma universidad. Algunas de las cosas interesantes que salieron de la reunión:

• 5-10% de los estudiantes de la universidad públicamente profesan su fe y el número está creciendo. Los que son más públicos en cuanto a su fe son los cristianos y los musulmanes. Sospecho que en universidades como Harvard, Yale o Princeton, los porcentajes no sería muy diferentes, pero posiblemente estén decreciendo.
• El departamento tiene una profesor que es sacerdote jesuita.
• Según los profesores el gobierno de China está permitiendo el crecimiento religioso porque hay una crisis de valores en el país. Están creciendo como economía, pero también están perdiendo sus valores.
• Ninguno de los profesores expresa su fe abiertamente porque peligraría su puesto. Sin embargo, a lo menos dos son creyentes.
• El gobierno comunista reconoce a cinco religiones oficiales: Protestante, Católico, Musulmán, Budismo, Taoísmo.
• Estos profesores no saben como interpretar el movimiento de “Regreso a Jerusalén.” Le tienen cierto temor, pero no lo entienden.

Ayer confronté otro contraste en el centro de Shangai. La iglesia registrada tiene una librería bíblica grande abierta al público. Venden Biblias en chino a precios muy moderados. Estas Biblias son impresas en China. También tienen muchos libros cristianos, incluyendo muchos traducidos desde el inglés. Las traducciones eran de libros evangélicos populares que se encontrarían en cualquier librería evangélica en los Estados Unidos. Aun los creyentes en iglesias no registradas van a librerías como éstas a comprar Biblias y material cristiano.

Otro evento interesante ayer fue que fuimos a cenar y nos encontramos un restaurante “halal” cuyos dueños eran musulmanes chinos del occidente del país. El lugar eran pequeño, así como los comedores populares en América Latina. Pero siguió la sorpresa, porque en el restaurante estaban dos aeromozas hindúes.
China es uno de los países que imprime más Biblias en el mundo. Amity Press es una compañía que imprime biblias en muchos idiomas para venta en todo el mundo. Imprimen más de un millón de biblias en chino cada año. Sin embargo, todavía hay organizaciones cristianas en el extranjero que están persuadidas de la importancia de llevar Biblias de contrabando a China.

Muchas de las iglesias no registradas quisieran registrarse, pero el gobierno no se los permite. Sin embargo, también hay muchas iglesias no registradas que están en contra de registrarse, sintiendo que eso es cederle control al gobierno sobre la iglesia.

Me tocó conversar con una pastora de una iglesia no registrada. Ella y su esposo pastorean una red de 20 iglesias en hogares. La congregación más grande tiene como 400 miembros. Ellos son tolerados. Sin embargo, ella tiene unos tíos que están en la cárcel por haber comenzado una iglesia no registrada.

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El crecimiento de la iglesia en China

Una de las sorpresas agradables al estar en China ha sido escuchar sobre el crecimiento de la iglesia. Por todos lados hemos oído de pastores que su problema principal es no tener suficientes líderes en medio de tanto crecimiento.

Aquí en Hangchou visitamos con el pastor de una iglesia de 8000 miembros. Nos dijo que en esta ciudad de 3.6 millones hay 172,000 creyentes bautizados y que en la provincia de 7.2 millones hay como 350,000 creyentes. Estos significa que el 5% de la población del área es creyente.

Recibimos es mismo tipo de reporte en Mianzu. Parece que la iglesia está creciendo. En cada hotel que nos hemos hospedado hemos encontrado a cristianos. En restaurantes y en el aeropuerto hemos tenido oportunidad de conversar sobre nuestra fe con personas que nos buscan. Ha sido una experiencia inesperada por mí.

Pero la iglesia enfrenta la realidad de estar bajo una sistema de gobierno que hoy les abre las puertas, hasta cierto punto, pero mañana, quien sabe. La iglesia tiene mucho más libertad de la que tuvo en el pasado, pero también tiene muchos limitantes. Siendo que es una pequeña minoría también tiene que lidiar con el hecho de que tiene poca influencia en la sociedad.

Sin embargo, el evangelio está avanzando. Nuestro grupo tiene el privilegio de ser parte de un proyecto de la formación de pastores y líderes. He disfrutado mucho interactuar con pastores y futuros pastores y ser una pequeñísima parte de su formación.

Es interesante ver cuantos misioneros coreanos hay en el país. Muchos son personas que con negocios que hace ministerio aquí. Algunos son motivados por una visión que dice que la iglesia debe hacer misión de regreso a Jerusalén. La iglesia nació en Jerusalén y ahora algunos están haciendo misión en camino de regreso a Jerusalén; a lo menos según la visión de estos obreros.

Sigo siendo sorprendido por lo que Dios está haciendo.

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Oh, yo quiero andar con Cristo

El himno #56 de los Himnos de Gloria era uno de los himnos favoritos en la iglesia de mi niñez. Lo cantábamos con mucha entusiasmo. A mí me gustaba cantar, así que me unía con gozo.

¡Oh!, yo quiero andar con Cristo.
Quiero oír su tierna voz,
Meditar en su palabra,
Siempre andar de él en pos:
Consagrar a él mi vida,
Cumplir fiel su voluntad,
Y algún día con mi Cristo
Gozaré la claridad.

CORO
¡Oh, sí, yo quiero, andar con Cristo!
¡Oh, sí, yo quiero, vivir con Cristo!
¡Oh, sí yo quiero morir con Cristo!
Quiero serle un testigo fiel.

Pero la penúltima línea del coro siempre me dejaba incierto. Me gusta la idea de andar con Cristo (“A solas al huerto yo voy”) y de vivir con Cristo (“En la mansión do Cristo está”). Eso de morir con Cristo era algo que confesábamos, pero ¿cantarlo con entusiasmo y convicción? ¿En verdad quería yo morir con Cristo? Algunos podían espiritualizar esto y decir que tenía que ver con morir a la carne. Pero el canto dice morir.

El coro no dice, estoy dispuesto a morir con Cristo, si fuera a ser necesario. No es una afirmación de algo que la gran mayoría de nosotros no vamos a enfrentar. Estamos cantando que estamos dispuestos a seguirlo a lugares de peligro, donde matan a los que predican, a los que sirven o a los que denuncian el mal. No sólo estamos dispuestos sino que este es nuestro deseo. Al fin y al cabo el término mártir viene de la palabra griega para testigo. Chanfle, requete chanfle.

La cosa es que dije en la primera estrofa que estaba consagrando a él mi vida y que quería cumplir su voluntad. Si mi vida es del Señor ¿por qué le saco al tema de la muerte?

Por supuesto que la aplicación inmediata de la confesión del canto es que no me debo rajar cuando hay que hacer algo peligroso en nombre de Cristo. Si en verdad creo que algún día con mi Cristo gozaré la claridad, entonces es pa’ lante. Como dijo el gran teólogo Fidel Castro, para atrás ni para coger impulso.

Señor, quiero oír tu tierna voz que me está diciendo por donde andar de ti en pos. Quiero caminar por el camino de tu cruz, sabiendo que el camino de la victoria pasa por la aparente derrota. Que lindo himno. Que tremendo llamado.

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Ya no me quiero llamar cristiano

Hay días en que yo ya no me quiero llamar cristiano.  No es que quiero dejar de seguir a Cristo Jesús.  Más bien, me doy cuenta que el vocablo “cristiano” se usa de tantas diferentes maneras en nuestra sociedad, algunas hasta contrarias al evangelio de Cristo.

En muchos círculos “cristiano” se ha convertido en un adjetivo para describir cosas que no tienen ninguna relación con seguir a Cristo Jesús.  Se venden productos “cristianos” que tienen poco que ver con la causa del evangelio y mucho que ver con hacer dinero.  El mercado “cristiano” es ahora tan grande que los dueños de algunas compañías de literatura y música “cristiana” no son creyentes, sino personas que saben que venderle a los “cristianos” produce buenas ganancias.

En el mundo musulmán el vocablo “cristiano” tiene un largo historial negativo.  “Cristiano” trae a la memoria las cruzadas, las imposiciones de las colonias europeas, la imposición de dictadores por “países cristianos” en nombre del anticomunismo y el sentir de que los “países cristianos” están el Medio Oriente hoy porque quieren control del petróleo (sea o no verdad).  Y si no fuera suficiente, las películas de Hollywood son vistas como productos de una sociedad “cristiana”.  Tenemos que reconocer que parte de la reacción negativa en hacia el evangelio en los países musulmanes se debe a la imagen que tienen de los llamados países “cristianos”.

Si “cristiano” tiene estas connotaciones negativas ¿cómo vamos a proclamar el evangelio de tal manera que el no creyente vea a Cristo Jesús?  Tal vez podamos aprender algo de las palabras de Francisco de Asís quien dijo “predica el evangelio siempre.  Si es necesario utiliza palabras.”  A la luz de este reto quisiera sugerir una idea “radical”.  Dejemos de utilizar el término “cristiano” como adjetivo.  Que la gente vea que su negocio es “cristiano” por la manera que trata a sus empleados, por el justo trato que reciben sus clientes y por su honestidad, aunque le cueste.  Que la sociedad identifique nuestra música como cristiana, no por la letra, o el sello que la vende, sino por el estilo de vida de quien la canta y por el cambio radical que se ve en los que la escuchamos.  Que el pobre y el necesitado vean en nuestras acciones el amor de Cristo Jesús.  Que el mundo musulmán cambie su perspectiva del evangelio por el número de personas que demuestren, sin intereses políticos o económicos, la realidad del amor de Cristo Jesús.  En otras palabras sugiero que nuestro testimonio sea tal que los no creyentes nos identifiquen como seguidores de Cristo Jesús sin que tengamos que utilizar el adjetivo “cristiano” para describir lo que estamos haciendo.

Si somos sal y luz en la manera que utilizamos nuestro dinero, en como tratamos a la viuda, al huérfano y al extranjero y si demostramos el amor de Cristo hacia nuestros enemigos aquí y en el resto del mundo, no tendremos que llamarnos cristianos, sino que la gente verá lo que hacemos y glorificará a nuestro Padre que está en los cielos (Mateo 5:16).  Si otros nos llaman cristianos porque reflejamos la vida de Cristo, entonces habremos cumplido con nuestra tarea.

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Juan Luis Guerra – Poeta, Profeta, Pastor

No soy muy seguidor de la música popular. Pero la nueva grabación de Juan Luis Guerra y 440 Asondeguerra merece una nota. Confieso que siempre me ha gustado a Juan Luis Guerra, desde antes que se convirtiera. Sus cantos con mensaje profético como “Ojala llueva café” siempre me han llamado la atención.

Asondeguerra es una tremenda combinación de lo mejor de Juan Luis. Su primera canción “No aparecen” nos tocó mucho a Olga y a mí, que estamos por cumplir 30 años de matrimonio. El poeta de amor se lució con esa canción.

Pero decidí escribir esta nota por causa de otras dos canciones en el álbum. En “Apaga y vámonos” Juan Luis apela a su voz profética para recordarnos que muchas veces en el mundo político se nos hace la misma promesa, se nos dice la misma mentira, se nos da el mismo discurso.

Después de esta canción sigue una alabanza “Son al rey”. Es esta combinación de denuncia y alabanza a Dios que tanto me impresionó de “Asondeguerra”. Cuanto me gustaría oír esta combinación en los cultos de nuestras iglesias. Nos urge una alabanza que también tenga el valor de denunciar el pecado y la injusticia a nuestro alrededor. Espero que las iglesias que aprendan a cantar “Son al rey” también canten “Apaga y vámonos”.

Confieso que todavía estoy esperando que Juan Luis Guerra nos deleite con una canción que combine su alabanza cristiana y su voz profética. ¡Esa la compro yo!

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Proclamando la esperanza del evangelio en medio de la inseguridad

La “orgía” materialista de los últimos años nos causó la crisis del 2008 nos ha dejado con una “cruda” que todavía nos está afectando en el 2010. No estuvimos dispuestos a llevar orden en nuestra vida económica personal o nacional y ahora nos está tocando lidiar con las consecuencias de un desorden económico que cada día hace más grande. Es muy probable que sigamos sintiendo los efectos de nuestra “orgía” a través de todo este año. Lo más triste es que las personas más vulnerables son la que están sintiendo el impacto de nuestro pecado colectivo.

En medio de la inseguridad que estamos viviendo nos toca seguir proclamando la esperanza que viene del Señor, no de los bienes económicos. Esta situación nos presenta una nueva oportunidad para proclamar que “la bendición de Jehová es la que enriquece y no añade tristeza con ella” (Proverbios 10:22). Nos tocará ayudar a los que serán afectados por la situación, pero también invitar a todos a “buscar primeramente el reino de Dios y su justicia” (Mateo 6:33). Si podemos ayudar a la gente a reconocer que la bendición de Dios es lo más importante, entonces podremos ser agentes de cambio en nuestro mundo.

A nivel nacional necesitamos llamar a nuestros líderes políticos a la responsabilidad y al orden. Necesitamos una visión que esté basada en el servicio a otros y no en la ventaja personal. También necesitamos leyes que regulen nuestra vida económica porque somos pecadores, somos capaces de hacernos daño y hacerles daño a otros. Nos tocará proclamar palabras proféticas contra aquellos que nos han querido persuadir que el materialismo y la acumulación deben regir nuestras economías. Necesitamos recordar a todos que sólo somos mayordomos sobre la tierra.

También es un tiempo clave para orar por avivamiento a nivel nacional y mundial. Muchas veces en la historia humana han sido los momentos de inseguridad económica y social en las cuales las personas han estado abiertas a escuchar el mensaje del evangelio, de nuevo. Oremos que muchos en nuestro país se abran a la esperanza que nos ofrece Cristo Jesús y que muchos se arrepientan de una vida que no agrada al Señor.

Por causa de la inseguridad nacional y mundial tenemos muchas oportunidades de vivir la realidad del evangelio, proclamando buenas nuevas de Cristo Jesús por medio de nuestras acciones. Que el Señor nos abra los ojos para que ver las oportunidades que nos está abriendo y que podamos responder con su gracia en el poder de su Espíritu.

(Adaptado de EL INTER, Enero 2009)

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¿El fin de un Estados Unidos cristiano?

El número más reciente de la revista Newsweek incluye el artículo The End of Christian America, que es un comentario extendido sobre un estudio de la religiosidad en los Estados Unidos (American Religious Identification Survey). Tanto el estudio como el artículo apuntan a varios cambios importantes que están ocurriendo en los Estados Unidos.
· El porcentaje de personas no religiosas o ateas a doblado a 15% de la población
· La religión en Estados Unidos se está privatizando
· El número total de cristianos no ha declinado, pero sí su porcentaje de la población
· Está creciendo los seguidores de otras religiones en el país
· Están declinando las iglesias liberales y creciendo las iglesias conservadoras
· Hay un crecimiento de espiritualidad al mismo tiempo que declina la identificación religiosa

El estudio me hizo pensar en varias cosas. En primer lugar, tengo la pregunta: ¿y cuándo fue cristiano este país? Entiendo que muchos de los fundadores tuvieron valores cristianos y que los Estados Unidos refleja una cultura cristianizada occidental. Pero mi pregunta es teológica: ¿Puede existir un país cristiano o existe una diferencia fundamental entre iglesia y estado tal que ningún país ha sido o será cristiano? El título del artículo nos obliga a hacernos la pregunta sobre como entendemos el concepto de ser cristiano.

Una segunda cosa muy interesante fue el enfoque en el individualismo estadounidense. Tiene razón el autor al afirmar que éste es el valor más importante del país. Es tan fuerte que ha producido una religiosidad individualista. Era casi inevitable que las iglesias en un país tan individualista reflejaran una tendencia en contra de la iglesia como comunidad. Una de las tareas importantes de las iglesias será presentar un evangelio que enfoca en el discipulado y la iglesia como comunidad.

Una tercera cosa interesante es que el artículo menciona (brevemente) la influencia de los latinos sobre la Iglesia Católica. Es el único lugar donde se reconoce que los inmigrantes podrán tener un impacto sobre el futuro religioso del país. Una cosa que el artículo ni toma en cuenta es que un número creciente de inmigrantes (tanto cristianos como musulmanes) vienen al país con una visión misionera. Será interesante ver si la migración cambia esta trayectoria a largo plazo.

La última cosa que quisiera enfocar tiene que ver con las implicaciones para el ministerio cristiano. El artículo nos llama a reflexionar sobre cómo vamos a ministrar en un país que se está secularizando. ¿Cómo hemos de compartir el evangelio a personas pos-cristianas? También tenemos que reconocer que algunas de las estructuras eclesiales posiblemente van a desaparecer en medio de estos cambios. Siendo que creo en el futuro de Dios, esto no me inquieta. Pero sí nos obliga a reconocer que tendremos que desarrollar nuevos modelos de iglesia y ministerio que respondan a esta nueva realidad.

Claramente el autor escogió un título provocativo para conseguir que la gente leyera lo que escribió. Jon Meacham mismo reconoce que la iglesia no está próxima a desaparecer en el país, ni que la religión dejará de tener una influencia importante. Lo que sí está cambiando es el papel del cristianismo en la vida pública. Que Dios nos de sabiduría para proclamar el evangelio en maneras que nuestros conciudadanos lo entiendan como buenas nuevas.

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