¿Y quién soy yo? Contestando el Censo 2010
El otro día me mandó un texto mi hija preguntándome: ¿qué debo marcar en el censo? Obviamente sabe que es hispana, pero ¿qué de la pregunta sobre “raza”? Aunque terminó marcando “white” se quedó con la duda, siendo que sabe que es mestiza.
El censo 2010 hace suscitar, de nuevo, el “problema” de los latinos, que somos un grupo que puede caber en todas las categorías raciales y todavía ser “Hispanic”. Ayer Rich Benjamin escribió un artículo en el cual hace resaltar que en los Estados Unidos los latinos hemos sido cambiados de “raza” según la situación política del momento (Racial Questions Rock the Census).
La realidad es que cuando los Estados Unidos le quitó la tierra a México no supo como categorizar a todos los mexicanos que se quedaron en el suroeste. En la práctica el dinero “blanqueó” la piel. Mexicanos que tenían tierras eran identificados como blancos y los pobres eran “indios” (aunque fueran de la misma familia).
Por supuesto, ese tipo de identificación la practicamos los latinos. En nuestra práctica le damos preferencia a los más “blancos” entre nosotros y si algún joven latino está noviando con alguien “blanco” decimos que está “mejorando la raza”.
Pero dentro de la categoría “Hispanic/Latino” estamos muchas de las “razas” del mundo. También reflejamos la variedad de mezclas entre indígenas, españoles (y portugueses), personas de trasfondo africano o asiático, y otros cuantos pueblos que han llegado a las Américas.
El Censo 2010 es un tremenda oportunidad para confesar nuestra común humanidad como creación divina. También es un momento para confesar nuestros racismos y romper con ellos. Como dice Justo González, tenemos una historia no inocente, llena de las intrigas de la raza humana. Pero también tenemos la oportunidad de confrontar, de nuevo, el hecho de que raza no es algo biológico, sino una construcción social. Tomando la palabras del “teólogo” El Puma “que combine los colores, que la raza es natural”. Que Dios nos de la sabiduría para romper con toda categorización que nos quiera poner por debajo o por encima de ningún otro ser humano.