Mi amiga y colega de ministerio, Elizabeth Conde-Frazier acaba de publicar una herramienta muy útil para pastores y líderes que trabajan entre inmigrantes.

Escuchando a los niños Conversaciones con familias inmigrantes es un libro que nos invita a considerar las implicaciones de la migración y su impacto sobre las familias. Elizabeth utiliza “conversaciones” potenciales entre niños, padres y otros miembros de familias migrantes para ayudarnos a entender los procesos y las implicaciones de la migración. Su inquietud principal son los niños y el impacto sobre su educación y formación de identidad.
Nos reta de muchas maneras a responder cristianamente hacia los inmigrantes. En su conclusión dice lo siguiente:
Cuando nos mantenemos distantes, ajenos y en la ignorancia los unos de los otros, es más fácil proyectar las características negativas en otros individuos o grupos, y culparlos de los males que aquejan a toda la sociedad. En especial, cuando un país atraviesa dificultades económicas, algunos ciudadanos pueden culpar a los recién llegados, a los diferentes o a quienes considera menos dignos que ellos. Perciben que su propia condición económica y social es insegura y ven a estas personas como una amenaza.
Es importante para la salud de las personas encontrar espacios donde se las trate dignamente. Los grupos sociales comunitarios, los equipos de deportes y las iglesias pueden ser lugares donde los inmigrantes se sientan reconocidos en su dignidad mientras aprenden nuevas formas de contribuir a su nueva sociedad (p. 74).
La Dra. Conde-Frazier vive lo que ella está presentando. Ella es decana académica de Esperanza College, un programa universitario en Filadelfia. Muchos de los estudiantes de Esperanza son los “niños” por los cuales ella está abogando en este libro.
El libro está disponible en español y en inglés. Lo pueden conseguir en Amazon o en Judson Press.
Gracias, Elizabeth, por esta herramienta tan necesaria en este momento de la historia de nuestro país y nuestros ministerios.
Hoy tuve la oportunidad de estar en el culto memorial del Dr. Leo Mármol. Leo tuvo un ministerio fructífero, incluyendo como profesor de Fuller. Había trabajado con la facultad de sicología y en los últimos años había enseñado materias como profesor del Centro Latino. Durante el trimestre de invierno comenzó a enseñar una clase y falleció a medio trimestre. Casi literalmente murió en el salón de clase, su lugar preferido de ministerio.
Leo nació en Cuba y se desarrolló en los Estados Unidos. Sirvió como pastor, sicólogo y profesor. Cuando era joven marchó en Selma, Alabama con Martin Luther King Jr. Estuvo a la disposición de las iglesias presbiterianas que tanto amaba toda su vida. Tuvo una influencia importante en varias generaciones de líderes en formación.
Se nos adelantó a la siguiente etapa de nuestra vida con Dios. Pero nos dejó tremendo ejemplo de servicio a Dios y a la comunidad latina. Muchas gracias, Leo.
Estaba comiendo en un restaurante con unos hermanos cuando pasó un cantante queriendo ganarse uno dinerito compartiendo su arte. Uno de los hermanos le pidió el “Veinte de gloria”. Me dio mucha pena porque sabía que sólo un evangélico de años podría entender de que se trataba. El músico nos cantó otras obras y le sacó unos centavos a este grupo de evangélicos.
Después de que se fue el músico los hermanos me contaron que habían estado en otro restaurante donde pasó un músico algo mayor de edad. Le pidieron el mismo canto y la persona comenzó a cantar “Cuando allá se pase lista”. Se había criado en la iglesia evangélica aunque se había alejado. Entendió la jerga evangélica y respondió con ese himno traducido del inglés (con varias diferentes traducciones).
Aquí está la letra en la traducción que yo aprendí de niño (Número 20 en Himnos de Gloria).
Cuando la trompeta suene en aquel día final
Y que el alba eterna rompa en claridad,
Cuando las naciones salvas a su patria lleguen ya
Y que sea pasada lista allí estaré.
Coro:
///Cuando allá se pase lista///, A mi nombre yo feliz responderé.
En aquel día sin nieblas en que muerte ya no habrá,
Y su gloria el Salvador impartirá,
Cuando los llamados entren a su celestial hogar
Y que sea pasada lista allí he de estar.
Trabajemos por el Maestro desde el alba al vislumbrar
Siempre hablemos de su amor y fiel bondad,
Cuando todo aquí fenezca y nuestra obra cese ya
Cuando sea pasada lista allí he de estar.
Nuestra iglesia era una iglesia escatológica. Lo que nos motivaba a predicar y servir era nuestro entendimiento del futuro divino. Si en ocasión podíamos caer en un escapismo o una escatología malsana, la realidad era que teníamos un frente compromiso con las personas a nuestro alrededor. Vivíamos a servíamos a la luz de la futura intervención divina, la segunda venida de Cristo y el juicio final.
Así que sigo cantando “El veinte de gloria” en la plena esperanza de que por la gracia y obra de Cristo Jesús cuando “sea pasada lista allí he de estar”.
Leonardo Alvarez, de LA RED del Camino de Chile, escribió una excelente reflexión sobre lo difícil que es servir entre los que fueron afectados por el terremoto en Chile. Le invito a a leer: La oración que nos rescata cuando todo se mueve…
“… Reconcíliate primero con tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda” (Mateo 5:24)
Luis Cardoza y Aragón, el poeta guatemalteco, dijo que “donde hay dos guatemaltecos se formarán tres partidos políticos”. Describía una realidad que no sólo se aplica a los guatemaltecos, sino a la mayoría de los latinos, incluyendo a los evangélicos. Nos cuesta trabajar juntos o apoyar el trabajo de otros, fácilmente nos apartamos de proyectos unidos, buscamos la unidad sólo cuando nuestra visión está en el centro y nos cuesta someternos los unos a los otros.
Este fenómeno tiene causas sociales, culturales e históricas. Nuestras divisiones como cristianos latinos también tienen muchas razones. Algunas son antiguas, divisiones denominacionales y teológicas que heredamos de otros y probablemente no vamos a resolver de este lado de la eternidad. Otras son diferencias que hemos creado nosotros mismos al dividirnos de otros y comenzar denominaciones y movimientos nuevos.
Tenemos muchas razones “espirituales” por las cuales estar separados y apartados de nuestros hermanos en la fe. “Ellos” no creen “correctamente”, no han sido “fieles” al evangelio o no “aceptan” la obra del Espíritu Santo al igual que “nosotros”. Estoy seguro de que se podrían dar muchas otras razones para explicar y justificar nuestras divisiones. Encima de todas está el temor de una unidad falsa que nos desvíe del camino del Señor.
En medio de estas divisiones tenemos la visión de Jesús de una iglesia unida. Juan 17 nos presenta la oración de Jesús por la unidad de la iglesia. Nuestra unidad es el testimonio principal que necesita el mundo y lo que más nos cuesta. También es lo que necesitamos como comunidad latina si hemos de responder a los grandes retos que nos confrontan. Necesitamos predicar el evangelio en palabra y hecho, respondiendo a las necesidades concretas de nuestro pueblo, sea la migración, la educación, la descomposición familiar o muchos otros problemas. No vamos a tener el impacto que Dios desea para nosotros, si no estamos dispuestos a trabajar juntos hacia lo que Dios está haciendo en el mundo.
Mateo 5:24 nos llama a reconocer que no podemos adorar verdaderamente a Dios si no estamos listos a reconciliarnos entre nosotros. Esto implica admitir que tenemos divisiones y separaciones entre nosotros que no glorifican a Dios. Todos estamos seguros que nosotros y nuestro movimiento están en lo correcto y que los “otros” están mal delante de Dios. Sin embargo, el pasaje nos llama a buscar al otro y reconciliarnos.
Los cristianos latinos necesitamos trabajar hacia reconciliación y la unidad. Los retos que confronta nuestra comunidad no tienen respuestas fáciles. Necesitamos ser sabios, atentos a la obra del Espíritu Santo, dispuestos a trabajar juntos hacia la misión integral de Dios en el mundo. Si tomamos en serio las palabras de Jesús en este pasaje, Dios podrá obrar grandes cosas en la comunidad latina. Esta es la ofrenda que desea el Señor de nosotros los latinos en los Estados Unidos.
(El Inter, Septiembre 2007)
Ayer me uní a tantos millones que celebramos juntos la inauguración del Presidente Obama. Anoche seguimos esa celebración con una velada de oración por la nueva administración patrocinada por CLAMORxLA. Me uní a las voces que proclaman esperanza por el futuro y la rotura con patrones del pasado que han sido destructivos para nuestro país y para la comunidad latina en particular.
Me dio mucho gusto escuchar a nuestro nuevo presidente llamarnos al compromiso y al servicio a favor de otros. Si hemos de salir del laberinto en que nos hemos medido como país es claro que necesitamos cambiar el espíritu egoísta e individualista que ha existido en los últimos años. Estamos en anticipación de una visión de patriotismo que pone el énfasis en el servicio al necesitado alrededor del mundo.
Pero también estoy inquieto por todas las expectativas. La situación es compleja y las necesidades muchas. ¿Será que una administración podrá responder a tanto problema? Me uno en oración a tantos otros que están esperanzados del cambio. Seguiremos atentos.