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Algunos dilemas de ser cristiano en China

Cada país presenta retos particulares a los que quieren seguir a Cristo Jesús. Algunos países persiguen a los creyentes, mientras que otros lo regulan de otras maneras. En China está más complicado por el hecho de que hay iglesias registradas y reconocidas por el gobierno y otras que rehúsan registrarse, entendiendo que registrarse es poner se bajo el control del gobierno. Esta distinción nació del tiempo en que la iglesia fue fuertemente perseguida y la iglesia oficial muchas veces era un arma de control directo sobre las iglesias.

Sin embargo ahora la situación está más complicada. Hasta ahora nuestro grupo de Fuller ha estado mayormente con pastores de iglesias registradas. Estas son personas que aman fuertemente al Señor, pero que interpretan Romanos 13 a significar que se deben registrar bajo el gobierno. Esa inscripción le da ciertos privilegios, pero también ciertos limitantes.

La iglesias registradas están bajo el departamento de asuntos religiosos. Los pastores solo pueden servir si el oficial local les asigna iglesia. Son relativamente pocos los pastores asignados en diferentes áreas. El gobierno también tiene control sobre el himnario de las iglesias y aún el orden del culto. En todo culto dominical se canta un himno escrito en China que celebra que su iglesia es parte del movimiento de iglesias registradas.

Los que optan por no registrar su congregación viven al margen de la ley. Están rompiendo la ley y en ocasiones el gobierno cierra estas iglesias. El gobierno sigue amenazando con cerrar todas las iglesias no registradas, siendo que existen las iglesias registradas donde los cristianos pueden adorar.

Lo interesante es que los pastores y líderes de los dos tipos de iglesias a veces interactúan entre ellos. Pero ejemplo, una de las personas que estaba trabajando con nosotros en el taller para pastores de iglesias registradas es pastora de una iglesia no registrada.

¿Cuál iglesia tiene la razón?

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Reportando desde China

Del 12-27 de marzo estoy visitando varias ciudades en China con un grupo de profesores y estudiantes del Seminario Teológico Fuller. Estamos visitando iglesias registradas (oficiales) y no registradas y también institutos bíblicos y seminarios. Estamos dando talleres a pastores y presentaciones en conferencias sobre la fe y el cuidado pastoral. Les invito a acompañarme a través de una serie de video blogs que estaré poniendo en los próximos días.

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Muchas gracias, Leo Mármol

Hoy tuve la oportunidad de estar en el culto memorial del Dr. Leo Mármol. Leo tuvo un ministerio fructífero, incluyendo como profesor de Fuller. Había trabajado con la facultad de sicología y en los últimos años había enseñado materias como profesor del Centro Latino. Durante el trimestre de invierno comenzó a enseñar una clase y falleció a medio trimestre. Casi literalmente murió en el salón de clase, su lugar preferido de ministerio.

Leo nació en Cuba y se desarrolló en los Estados Unidos. Sirvió como pastor, sicólogo y profesor. Cuando era joven marchó en Selma, Alabama con Martin Luther King Jr. Estuvo a la disposición de las iglesias presbiterianas que tanto amaba toda su vida. Tuvo una influencia importante en varias generaciones de líderes en formación.

Se nos adelantó a la siguiente etapa de nuestra vida con Dios. Pero nos dejó tremendo ejemplo de servicio a Dios y a la comunidad latina. Muchas gracias, Leo.

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Oh, yo quiero andar con Cristo

El himno #56 de los Himnos de Gloria era uno de los himnos favoritos en la iglesia de mi niñez. Lo cantábamos con mucha entusiasmo. A mí me gustaba cantar, así que me unía con gozo.

¡Oh!, yo quiero andar con Cristo.
Quiero oír su tierna voz,
Meditar en su palabra,
Siempre andar de él en pos:
Consagrar a él mi vida,
Cumplir fiel su voluntad,
Y algún día con mi Cristo
Gozaré la claridad.

CORO
¡Oh, sí, yo quiero, andar con Cristo!
¡Oh, sí, yo quiero, vivir con Cristo!
¡Oh, sí yo quiero morir con Cristo!
Quiero serle un testigo fiel.

Pero la penúltima línea del coro siempre me dejaba incierto. Me gusta la idea de andar con Cristo (“A solas al huerto yo voy”) y de vivir con Cristo (“En la mansión do Cristo está”). Eso de morir con Cristo era algo que confesábamos, pero ¿cantarlo con entusiasmo y convicción? ¿En verdad quería yo morir con Cristo? Algunos podían espiritualizar esto y decir que tenía que ver con morir a la carne. Pero el canto dice morir.

El coro no dice, estoy dispuesto a morir con Cristo, si fuera a ser necesario. No es una afirmación de algo que la gran mayoría de nosotros no vamos a enfrentar. Estamos cantando que estamos dispuestos a seguirlo a lugares de peligro, donde matan a los que predican, a los que sirven o a los que denuncian el mal. No sólo estamos dispuestos sino que este es nuestro deseo. Al fin y al cabo el término mártir viene de la palabra griega para testigo. Chanfle, requete chanfle.

La cosa es que dije en la primera estrofa que estaba consagrando a él mi vida y que quería cumplir su voluntad. Si mi vida es del Señor ¿por qué le saco al tema de la muerte?

Por supuesto que la aplicación inmediata de la confesión del canto es que no me debo rajar cuando hay que hacer algo peligroso en nombre de Cristo. Si en verdad creo que algún día con mi Cristo gozaré la claridad, entonces es pa’ lante. Como dijo el gran teólogo Fidel Castro, para atrás ni para coger impulso.

Señor, quiero oír tu tierna voz que me está diciendo por donde andar de ti en pos. Quiero caminar por el camino de tu cruz, sabiendo que el camino de la victoria pasa por la aparente derrota. Que lindo himno. Que tremendo llamado.

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¿Feliz celebración invernal….?

Durante esta época navideña ha habido una “lucha” de mensajes entre dos vallas publicitarias en Nueva York. Un grupo ateo puso la primera y la Iglesia Católica puso la segunda.

Valla de American Atheists. Fuente: www.atheists.org

Valla de la Liga Católica. Fuente: www.catholicleague.org

Confieso que mi primera reacción al ver la valla de los ateos fue de hacer otra que tuviera un cuadro de Santa Claus y que dijera algo así como “You know he is a myth. Celebrate Jesus, the reason for the season”. Tal vez cuando sea rico alquilo una valla para poner este mensaje.

Pero leí el blog de Jeremy Yoder ( http://emu.edu/blog/work-and-hope/2010/12/15/surrendering-the-war-on-christmas/) que me hizo reflexionar sobre el nacimiento de Jesús y él decidió rendir la época navideña al consumismo. Que ya no la llamen navidad, sino la celebración invernal para sentirse bien y gastar demasiado (no funciona muy bien el nombre para los que viven en el hemisferio sur). Yo quiero celebrar el nacimiento de Cristo. Pero me cuesta pensar en Jesús al entrar a los templos del consumismo (léase centros comerciales). ¿Qué haría Jesús si anduviera por Los Angeles esta navidad?

Por otro lado, un amigo me mandó el link al programa de Steven Colbert en la cual dice, entre chiste y chiste, que los estadounidenses cristianos en verdad no queremos celebrar el nacimiento de Jesús, siendo que lo más indicado para esta época sería dar a los pobres, practicar la reconciliación y trabajar a favor de la justicia (http://www.colbertnation.com/the-colbert-report-videos/368914/december-16-2010/jesus-is-a-liberal-democrat?xrs=share_fb ).

Otro amigo me conectó con un grupo que decidió tratar de celebrar el sentido verdadero de la navidad en un centro comercial. Disfruté el canto, aunque sentí una pequeña contradicción entre el mensaje del canto y el mensaje del centro comercial (http://www.youtube.com/watch?v=SXh7JR9oKVE).

Así que me estoy preparando para el adviento por no participar en la locura comercial. Nuestra familia decidió no darse regalos entre los adultos y juntar lo que habríamos gastado para ayudar a los necesitados. En la iglesia participamos en posadas en las cuales “dimos hospedaje” a nuestros hermanos, compartiendo la mesa y cantando sobre la venida de Cristo. Hoy y mañana estaremos visitando a nuestros vecinos compartiendo la bendición navideña y unas galletas hechas en casa.

Doy gracias a Dios por la oportunidad de recordar, de nuevo, que Cristo nació, vivió, dio su vida por nosotros, regresó al cielo y viene otra vez. Si podemos recordar eso durante estos días entonces ¡Feliz Navidad! Pero si vamos a celebrar en los centros comerciales entonces: Feliz celebración invernal…

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Ya no me quiero llamar cristiano

Hay días en que yo ya no me quiero llamar cristiano.  No es que quiero dejar de seguir a Cristo Jesús.  Más bien, me doy cuenta que el vocablo “cristiano” se usa de tantas diferentes maneras en nuestra sociedad, algunas hasta contrarias al evangelio de Cristo.

En muchos círculos “cristiano” se ha convertido en un adjetivo para describir cosas que no tienen ninguna relación con seguir a Cristo Jesús.  Se venden productos “cristianos” que tienen poco que ver con la causa del evangelio y mucho que ver con hacer dinero.  El mercado “cristiano” es ahora tan grande que los dueños de algunas compañías de literatura y música “cristiana” no son creyentes, sino personas que saben que venderle a los “cristianos” produce buenas ganancias.

En el mundo musulmán el vocablo “cristiano” tiene un largo historial negativo.  “Cristiano” trae a la memoria las cruzadas, las imposiciones de las colonias europeas, la imposición de dictadores por “países cristianos” en nombre del anticomunismo y el sentir de que los “países cristianos” están el Medio Oriente hoy porque quieren control del petróleo (sea o no verdad).  Y si no fuera suficiente, las películas de Hollywood son vistas como productos de una sociedad “cristiana”.  Tenemos que reconocer que parte de la reacción negativa en hacia el evangelio en los países musulmanes se debe a la imagen que tienen de los llamados países “cristianos”.

Si “cristiano” tiene estas connotaciones negativas ¿cómo vamos a proclamar el evangelio de tal manera que el no creyente vea a Cristo Jesús?  Tal vez podamos aprender algo de las palabras de Francisco de Asís quien dijo “predica el evangelio siempre.  Si es necesario utiliza palabras.”  A la luz de este reto quisiera sugerir una idea “radical”.  Dejemos de utilizar el término “cristiano” como adjetivo.  Que la gente vea que su negocio es “cristiano” por la manera que trata a sus empleados, por el justo trato que reciben sus clientes y por su honestidad, aunque le cueste.  Que la sociedad identifique nuestra música como cristiana, no por la letra, o el sello que la vende, sino por el estilo de vida de quien la canta y por el cambio radical que se ve en los que la escuchamos.  Que el pobre y el necesitado vean en nuestras acciones el amor de Cristo Jesús.  Que el mundo musulmán cambie su perspectiva del evangelio por el número de personas que demuestren, sin intereses políticos o económicos, la realidad del amor de Cristo Jesús.  En otras palabras sugiero que nuestro testimonio sea tal que los no creyentes nos identifiquen como seguidores de Cristo Jesús sin que tengamos que utilizar el adjetivo “cristiano” para describir lo que estamos haciendo.

Si somos sal y luz en la manera que utilizamos nuestro dinero, en como tratamos a la viuda, al huérfano y al extranjero y si demostramos el amor de Cristo hacia nuestros enemigos aquí y en el resto del mundo, no tendremos que llamarnos cristianos, sino que la gente verá lo que hacemos y glorificará a nuestro Padre que está en los cielos (Mateo 5:16).  Si otros nos llaman cristianos porque reflejamos la vida de Cristo, entonces habremos cumplido con nuestra tarea.

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¿Por qué llaman musulmán al presidente Obama?

La semana pasada salió una encuesta que dijo que el 19% de la gente de los Estados Unidos (34% de los republicanos) creen que el Presidente Obama es musulmán. Otra parte de la encuesta demostró que solo 43% de los estadounidenses identificaban al presidente como cristiano. El evangelista Franklin Graham se unió a la controversia al afirmar que Obama “nació” musulmán porque ésta fue la religión de su padre.

En esta discusión es mezclan definiciones de fe, intereses políticos, temor a lo diferente, y algo de racismo. Por un lado está la pregunta de cómo definimos la fe cristiana. Una cosa es definir la fe como un compromiso personal, tal como hacemos los evangélicos. El presidente Obama claramente ha dicho que tiene un compromiso cristiano. Tal vez algunos quieran cuestionar la “veracidad” de su compromiso, tal como también se cuestionaría la “veracidad” del compromiso de muchos en los Estados Unidos que se llaman cristianos. Si vamos a utilizar ese criterio hay muchos líderes políticos (y algunos pastores) tanto de derecha como de izquierda cuyo compromiso cristiano podríamos cuestionar.

Pero claramente el problema principal con el Presidente Obama no es la profundidad de su compromiso cristiano. Todos los presidentes en la historia de los Estados Unidos se han llamado cristianos, aunque muchos han tenido un compromiso más débil que el del Presidente Obama. Obama fue miembro de una iglesia en Chicago antes de llegar a la presidencia. Pero el pastor de la iglesia era demasiado “radical” para muchos cristianos blancos. Y por ser de padre africano y de madre blanca muchas personas han querido cuestionar si en verdad nació en los Estados Unidos. Y el “pecado” peor del presidente, en lo religioso, ha sido el hecho de que ha reconocido que en los Estados Unidos viven muchas personas que no son cristianas y que ellos también tienen el derecho de practicar su fe o su falta de fe.

Los cristianos evangélicos sabemos que nadie “nace” cristiano. Personas nacen en una familia cristiana o en una sociedad cristianizada, pero la fe se confiesa personalmente. Así que, decir que Obama “nació” musulmán porque su padre fue musulmán, va contrario a nuestra teología (y contra las normas del Islam). El presidente Obama nació de padre musulmán y de madre cristiana, en un país cristianizado (Estados Unidos). El profesa ser cristiano. Insinuar cualquiera otra cosa no es íntegro y va en contra de nuestro compromiso de honestidad como cristianos.

Como líder cristiano yo me uno con los que llaman al Presidente Obama a ser fiel a los compromisos cristianos que él profesa. Necesitamos ser fieles a nuestro compromiso profético y llamar a la honestidad y la justicia a todo líder, sea demócrata, republicano, o de otra línea política. Es correcto decirle a alguien que se llama cristiano que no está viviendo conforme a la fe que profesa.

Pero tenemos que confrontar el hecho de que los que llaman al Presidente Obama musulmán, o los que niegan que nació en los Estados Unidos, lo están haciendo por razones políticas y, muchas veces, racistas. Nuestro país está en medio de muchos cambios. La mayoría blanca no se está reproduciendo y las nuevas migraciones son mayormente de gente no “blanca”. Hoy en día hay más musulmanes en los Estados Unidos que judíos. Se estima que para el 2040 o 2050 la mayoría del país no será blanco.

Todos estos cambios suscitan preguntas importantes el futuro de nuestro país. Pero no las vamos a contestar negando que el presidente es cristiano o cuestionando si nació en los Estados Unidos. Espero que los líderes cristianos, particularmente latinos, tengamos el valor de confrontar las cuestiones importantes:

  • ¿Cómo practicamos la libertad religiosa (y la convivencia) en un país donde un número creciente de personas es musulmán, budista, etc., o atea?
  • ¿Cómo creamos puentes entre comunidades en vez de fomentar más división?
  • ¿Qué haremos para ayudar a los que están actuando desde el temor al cambio?
  • ¿Cómo confrontaremos a los que están utilizando el temor para motivar a la gente?
  • ¿Qué estamos haciendo los líderes cristianos latinos para preparar a nuestro pueblo para tomar responsabilidad ciudadana, aún a los indocumentados?
  • ¿Tendremos el valor para confrontar el pecado, la injusticia, el racismo o nos uniremos a los que gritan medias verdades, desde derecha o izquierda, para motivar hacia la desconfianza, el temor, o el odio del otro?

Yo tengo muchas preguntas sobre algunas acciones del presidente Obama y él ha tomado acciones que van contra la fe cristiana. Necesitamos hablar de esas cosas y tener una voz profética con el valor de llamar a nuestro presidente y a nuestro país al arrepentimiento. Pero no caigamos en la trampa de utilizar las consignas de izquierda o derecha que son medias verdades, o mentiras completas, y que solo ofuscan la discusión. Nuestro país necesita hombres y mujeres comprometidas con la verdad y con el valor de ser fuentes de reconciliación entre los pueblos que lo componen. ¡Manos a la obra!

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Juan Luis Guerra – Poeta, Profeta, Pastor

No soy muy seguidor de la música popular. Pero la nueva grabación de Juan Luis Guerra y 440 Asondeguerra merece una nota. Confieso que siempre me ha gustado a Juan Luis Guerra, desde antes que se convirtiera. Sus cantos con mensaje profético como “Ojala llueva café” siempre me han llamado la atención.

Asondeguerra es una tremenda combinación de lo mejor de Juan Luis. Su primera canción “No aparecen” nos tocó mucho a Olga y a mí, que estamos por cumplir 30 años de matrimonio. El poeta de amor se lució con esa canción.

Pero decidí escribir esta nota por causa de otras dos canciones en el álbum. En “Apaga y vámonos” Juan Luis apela a su voz profética para recordarnos que muchas veces en el mundo político se nos hace la misma promesa, se nos dice la misma mentira, se nos da el mismo discurso.

Después de esta canción sigue una alabanza “Son al rey”. Es esta combinación de denuncia y alabanza a Dios que tanto me impresionó de “Asondeguerra”. Cuanto me gustaría oír esta combinación en los cultos de nuestras iglesias. Nos urge una alabanza que también tenga el valor de denunciar el pecado y la injusticia a nuestro alrededor. Espero que las iglesias que aprendan a cantar “Son al rey” también canten “Apaga y vámonos”.

Confieso que todavía estoy esperando que Juan Luis Guerra nos deleite con una canción que combine su alabanza cristiana y su voz profética. ¡Esa la compro yo!

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Creyendo en un Dios que interviene en lo diario

Ha sido mi experiencia que en la mayoría de iglesias latinas en los Estados Unidos los creyentes creen en un Dios activo, que se hace presente en la vida diaria. Por eso escribí:

El creer en la presencia activa de Dios en la realidad humana crea un ambiente de esperanza, aun en medio de circunstancias muy difíciles. Dicha esperanza hace posible desarrollar programas de apoyo y unir a la comunidad para lidiar con sus necesidades. Existe una disposición a hacer sacrificios para responder a problemas complejos porque se tiene fe en la presencia de Dios a nuestro lado. Ese sentido de sacrificio y esperanza hace posible seguir aun cuando el proceso es lento y no se ven resultados inmediatos. (Caminando entre el pueblo, p. 61)

Me gustaría invitarles a dar sus testimonios. ¿Cómo se vive esta realidad en su iglesia? ¿Qué ejemplos puede dar de que la gente en su iglesia cree en Dios como alguien que se hace presente en la vida diaria? Espero escuchar sus testimonios. Bendiciones.

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Los pasos difíciles del peregrino

Entrad por la puerta estrecha … (Mateo 7:13,14)

El Progreso del Peregrino, obra clásica de Juan Bunyan, describe la vida cristiana como un viaje desde la Ciudad de Destrucción hasta la Ciudad Celestial. El “peregrino” literalmente pasa su vida caminando. En ese proceso conoce la salvación por gracia, confronta tentaciones, consigue victorias y aprende sobre lo que significa seguir a Cristo Jesús. El recibe un mapa que le enseña el camino que debe seguir para llegar a la presencia del Señor. Ese mapa lo lleva por lugares de delicias, pero también por medio de dificultades y tentaciones.

Una de las experiencias del peregrino está basada en las palabras de Jesús de Mateo 7:13,14. El mapa lo dirige por una vereda donde encuentra dos puertas una al lado de la otra y cerca entre las dos. Una puerta es pequeña y descuidada y la otra amplia, bonita y obviamente de uso regular. El mapa le dice que debe entrar por la puerta pequeña, pero el peregrino ve que detrás de esa puerta hay una vereda pedregosa y empinada que sigue a lado de la cerca. Detrás de la otra puerta ve una vereda más cuidada y usada, con un prado a lado. Esa vereda también parece seguir al lado de la cerca, pero del otro lado. Decide tomar el camino más fácil, asumiendo que si las dos veredas van a lado de la cerca en cualquier momento puede optar por saltar la cerca si la vereda “fácil” se aparta de la cerca. Lo que no se da cuenta es que la cerca está allí para proteger a los viajantes de un gran peligro. Siendo que opta por tomar el camino más “fácil”, termina en una situación que casi le cuesta la vida.

El mensaje de Jesús, ilustrada por Bunyan, es que el camino de Cristo Jesús no siempre será fácil, ni popular. Seguir a Cristo en ocasiones nos obligará a entrar por puertas y seguir por caminos donde parece que vamos solos. Ir en contra de la corriente o lo popular nunca es fácil. Pero nos recuerda el Señor que “espacioso es el camino que lleva a la perdición” (7:13).

Esto tiene aplicación directa a muchas áreas de la vida. Por un lado nos llama a un estilo de vida que no mide el “éxito” por lo que tengo o lo que produzco, sino por mi seguimiento del Señor. Implica la disposición de cuestionar las modas del día, sean en ropa, cosas, tecnología, entretenimiento o perspectivas sociales. Es practicar el estilo de vida propuesto en el Sermón del Monte, aunque la gente de nuestro alrededor no entienda y hasta se ponga en oposición a nuestras decisiones.

También implica la disposición de tener una voz profética, estar dispuesto a decir lo mismo que Dios con relación a cosas que tal vez son populares y comunes, pero que no agradan a Dios. Siempre es más fácil callar, al fin y al cabo las veredas van por camino “similar”.

Sin embargo, la invitación es de seguir por ese camino no tan obvio, ni tan transitado. Si queremos alcanzar la vida de promesa de nuestro Dios hemos de recordar que “estrecha es la puerta, y angosto es el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan” (7:14). Mi oración es que siempre escojamos la puerta estrecha y el camino angosto. Recordemos que nuestro destino es la Ciudad Celestial.

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