Parábola para nuestra realidad económica
Hace ya algunos días que ha comenzado una protesta en Wall Street, y otras ciudades, en la cual se le llama al 1% más rico que se haga responsable del daño hecho a la economía mundial y de que pague impuestos según su situación económica. Según el criterio de los que protestan el gobierno estadounidense ha estado muy listo a ayudar al 1%, pero poco dispuesto a tomar en cuenta a los demás.
Como todo argumento político tiene su tendencia simplista. Sin embargo, hace resaltar algunos problemas de fondo. Fueron los bancos ricos (y sus dueños) los que hicieron los préstamos que causaron la crisis de bienes raíces. Fueron ellos que hicieron inversiones muy arriesgadas y que luego causaron grande pérdidas. Y fueron los bancos los que fueron rescatados por el gobierno. Sin embargo, como en la parábola del siervo injusto (Mt. 18:23-34) se les perdonó mucho, pero luego no estuvieron dispuestos a perdonar a los más pequeños. Los bancos, y sus dueños, tienen grandes cantidades de dinero por causa de la ayudar federal, pero no están dispuestos a perdonar las deudas que ellos mismos causaron.
Actualmente en los Estados Unidos tenemos una discrepancia entre ricos y pobres que no se ha visto en más de setenta años. La situación está concentrando el dinero cada vez más en manos de menos personas. Si no hay cambio pronto, peligra la clase media y la estabilidad nacional.
Por supuesto, que debemos evitar luchas clasistas. Pero también necesitamos el valor de nombrar las injustas de nuestro sistema económico. ¿Qué diría el profeta Amós ante la situación económica actual? ¿Qué diría Jesús?